Jesucristo puede salvarte


Antes de nada, aviso que este post es principalmente para creyentes, para quienes tienen fe. Nunca impediré que otros lo lean, pero quiero dejar claro que está escrito para personas como yo, en mi situación, que caminamos en este mundo sin apoyarnos exclusivamente en nosotros mismos, ni en la razón, ni en los otros, y que contamos con Dios en lo cotidiano. Es fruto de una de tantas conversaciones excelentes de alguien que me pedía que le salvara, que le sacara de donde está. Él tiene fe, desde hace tiempo. Y con cuya vida siento que estoy implicado. Dios hace estas cosas. No para que salvemos a nadie, sino para que descubramos, unos y otros, que Él es Salvador.  (seguir leyendo)

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Heridas provocadas por la Iglesia


Esto nunca me ha dejado indiferente. No lo digo como una afirmación, sino como constatación de múltiples historias. Como voy “de cura”, aunque a otros curas les siga extrañando, hay quienes no pierden oportunidad para hablar de estas cosas de la Iglesia. (seguir leyendo)

Deudor de tus palabras


Cuando escribo no pienso en quienes me enseñaron ni a leer, ni a escribir. Debería hacerlo, pero se me olvida. Así de torpe soy, o somos, si a ti también me pasa. Pero sí me vienen a la memoria muchas personas de quienes he copiado palabras, de quienes se me han pegado frases y giros, o aquellos en quienes me sumergí de joven para jugar con sus posibilidades, voltearlas y disfrutar combinándolas, o aquellos con quienes comparto esquemas, pensamientos, sentimientos, formas de nombrar la vida, las cosas y el mundo. No fue un robo, sino una acogida. (seguir leyendo)

El mejor del mundo renuncia a ser el mejor del mundo


Hoy les he explicado en clase a mis alumnos que la mayor gloria que un profesor puede tener, a mi entender, es que sus alumnos sean mejores que él. Hablábamos de Buber y Levinás, no era un comentario de pasada, sino una realidad filosófica, metafísica ética. Por la tarde, aprovechando el tweet de un exalumno, se lo he recordado. ¡Debes ser mejor que yo! ¡Hasta entonces no seré un buen profesor! (seguir leyendo)

Entre contrarios y paradojas


Perdonad que no me calle, ni permanezca en silencio con el bozal inhumano que conforma a tantos. Perdonad si lo que digo hoy nace de la imprudencia, de la insesatez, de la pasión. Perdonad si no os gusta, porque siempre intento que os guste. Si no el contenido, al menos la forma. Si no la forma, al menos el contenido. Perdonad, insisto nuevamente, si no digo lo acostumbrado, lo que hay que decir, lo común al universo. (seguir leyendo)

Rostros desdibujados


Hay días en los que no sé si soy persona porque miro o porque me miran. Lo digo con sinceridad, abierto a cualquier matiz. No sé si alguien aislado, tapado, oculto y anónimo puede considerarse, sin más y porque sí, una persona. (seguir leyendo)