Tira cosas, para poner orden


Ordenar, y ordenarse, tiene sus secretos y misterios, a la par sencillos que difíciles de practicar. Para poner orden es necesario tirar cosas. Lo tengo cada día más claro. (seguir leyendo)

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Será Navidad. Incluso a pesar de lo que hagas. Será Navidad.


Ayer aprendí una gran lección de labios de una joven universitaria. Todos compartíamos sobre el sentido de estos días. Aunque tendría que decir que hablábamos del sinsentido de estos días. Unos se quejaban del consumismo. Otros ponían mala cara porque en su familia había tal o cual tensión, y les tocaría verse las caras de nuevo a pesar de los esfuerzos de todo el año por no cruzarse… (seguir leyendo)

Entre contrarios y paradojas


Perdonad que no me calle, ni permanezca en silencio con el bozal inhumano que conforma a tantos. Perdonad si lo que digo hoy nace de la imprudencia, de la insesatez, de la pasión. Perdonad si no os gusta, porque siempre intento que os guste. Si no el contenido, al menos la forma. Si no la forma, al menos el contenido. Perdonad, insisto nuevamente, si no digo lo acostumbrado, lo que hay que decir, lo común al universo. (seguir leyendo)

Rostros desdibujados


Hay días en los que no sé si soy persona porque miro o porque me miran. Lo digo con sinceridad, abierto a cualquier matiz. No sé si alguien aislado, tapado, oculto y anónimo puede considerarse, sin más y porque sí, una persona. (seguir leyendo)

El bien que hacemos cuando hablamos bien de alguien


No sabemos el bien que hacemos cuando hablamos bien de alguien. No lo sabemos porque no le conocemos, ni si él conocía o no eso de sí mismo. Hablar bien será la manera más perfecta de corrección a otra persona (tú eres más que eso, tú vales más que eso, tú eres mejor que todo lo que haces). Hablar bien será, sin duda, el mejor acompañamiento que podamos hacer a un niño o a un joven, en la familia o en la escuela, y también a su padre, a su madre, a sus hermanos, a su profesor. (seguir leyendo)

El amor abre los ojos


Al que dijo que el amor es ciego o cegaba, habría que… quererlo un poco más. Pobre hombre, o pobre mujer, de tan pobre intelectiva e ingenuidad tan espantosa. Esto lo dijo en los tiempos en los que las cosas se RT por azar y sin pensar, no como ahora, que hemos aprendido a ser selectivos y filtrar bien los contenidos. (seguir leyendo)