El valor del testimonio


Parte 1. Escucho con renovado entusiasmo, y atiendo sorprendido, al resurgir del testimonio. No sé si os pasa lo mismo. Puede que sea sólo cosa mía, o quizá no. Pero tengo la sensación de que en muchos ámbitos y ambientes se reclama el valor del testimonio. (seguir leyendo)

Parte 2. ¡Hay que tener valor para dar testimonio! ¡Qué duda cabe! Pero sobre todo hay que tener vida. Nadie puede dar testimonio creíble de algo si no lo vive. Esta es la cuestión por la que tanto interesa hoy el testimonio: quien testifica lo hace desde su propia vida. Si fueran palabras, sin más, creo que no lo llamaríamos testimonio. O mejor dicho, lo que se valora hoy es lo que va más allá de las palabras, o no se queda en ellas, o no son solo palabras. (seguir leyendo)

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