Cuenta conmigo


Esta frase, a la vez que palabras que se lleva el viento para no volver jamás, significa mucho en mi vida. A menudo escojo sentencias de éstas, que bien pueden ser raíles en la vida. Y las repito incansablemente según que ocasiones. Otra, por ejemplo, es la costumbre de despedir a los amigos (y algún día a los alumnos) con una frase que aprendí de un santo gracioso: “¡Sé bueno!” Así escrito parece menos de lo que realmente puede llegar a ser cuando lo incorporas a tu vida como un hábito y rutina, deseando que alguien también te lo diga confiando en que es posible también en tu caso. Al menos para mí, queda como deseo. Y una, también curiosa, que tomo prestada de otra persona real, de mi mundo imaginario, viene a ser parecida a “¡Qué grande!” (cuando lo aplico a acontecimientos) o “¡Qué crack!” (si hablo de alguien). No sé por qué estás manías. Intuyo que no soy la persona más repetitiva del mundo. De hecho, puedo adelantar palabras de otros, a los que voy conociendo.

PD -adelantada- Si tienes frases así, me gustaría conocerlas. Ya digo que estas las he recibido, más que creado por mí mismo.

“¡Cuenta conmigo!” no siempre lo expreso del mismo modo. Voy a relatar tres circunstancias diferentes en las que durante la última semana he utilizado estas dos palabras:

  1. Para reclamar que las decisiones que se toman sobre mi vida, o que me afectan, sean al menos habladas. En estos casos se vuelve un reclamo. Porque entiendo que hay muchas veces en los que caen decisione sobre uno que ni siquiera se ha parado a considerar. Hay que ser flexibe, confiar y aceptar en multitud de ocasiones, no en todas. De vez en cuando me sale este grito que pugna por defender mi libertad, que considero un don que no puedo perder. Bien visto es un modo fuerte y radical de decirle a la vida, y a cualquiera que ande por ahí de cualquier modo, que tienes una dignidad inviolable que pretendes sea reconocida.
  2. Por otro lado, está el puro ofrecimiento. Se trata de incorporarme a los planes de otros, que habitualmente me parecen mejores que los míos. Y, si te fijas bien, esta frase es maravillosa porque te deja puesto en un segundo plano. Te ofreces libremente a cambio de que otra persona te acoja y cuente contigo libremente. No se trata de una imposición, ni de necesidad, ni de nada relacionado con la prepotencia humana de quien se considera ni mejor ni imprescindible. Aunque soy consciente de que nada en este mundo es “tan puro”, me ayuda considerar que existe esa opción. Y en cualquier caso, gano en libertad cuando pongo por delante la libertad del otro.
  3. La tercera pertenece a un ámbito mucho más personal que los dos anteriores. Hay veces que las palabras para rezar no salen, y recurro a estas. Y a otras clásicas en mi caso, no escritas en libros comunes ni guías para “aprender a rezar en dos días y medio”. Rezar, eso sí, me parece algunos días más fácil de lo que parece. A modo de “consigna” entre Dios y yo, la tarareo interiormente con frecuencia. En la oración se confunde con cualquiera de las dos anteriores versiones, y me ayuda a comprender muchas cosas de ambas. Tanto de mi libertad, que no deseo me lleve a estar solo en el mundo, como del lado de la disponibilidad, que no es para cualquier cosa. Por un lado, le pido a Dios que cuente conmigo a la hora de tomar decisiones, igual que a mí también me nace preguntarle. Acabo de enviar, por ejemplo, un email a una persona que me hace consultas sobre su propia vocación. Y antes he dedicado un tiempo a la oración para que no sean sólo mis palabras las que se plasman en el email. Por otro lado, se vuelve también un puro ofrecimiento. En el fondo, ¡qué deseo sino que Dios cuente conmigo para sus cosas! Y qué más grande y mejor que estar disponible para Él en esos casos. Aun a sabiendas de mi propia debilidad y de mi fragilidad y de todo eso que, en principio, me echarían para atrás y me dejarían al margen de un proyecto tan grande. Si Dios cuenta conmigo, y quiere hacerlo, y me llama a algo especial, Él no me dejará. Luego si cuenta conmigo, está conmigo. ¡Qué más se puede pedir a la vida!

Siento no haber escrito demasiado estos días. Como podrás comprender, ando ocupado en otros menesteres. Siempre maravillosos, con personas maravillosas. ¡Sed buenos!

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5 pensamientos en “Cuenta conmigo

  1. Hola padre JOSE ,en verdad en muchas ocaciones he sentido y aplicado la situacion de poner a otra persona en mi prioridad ,pasando primeramente por la oracion para poder ser instrumento del “SEÑOR”…..Y he descubierto la gran necesidad de los que nos rodean sentirse que son valorados y tienen su fuerte entre sus fragilidades…….Muy interesante su reflexion y ademas nos llama a comprometernos personalmente a observar que puedo yo hacer para aportar ayuda ,entre tantas y tantas cosas que a diario tengo que cumplir como madre ,esposa ,abuelita suegra ,amiga ,vecina en fin,tomar tiempo del tiempo que dispongo a mis quehaceres,que muchas veces nos falta tiempo pero dejar y tomar para entregar, es maravilloso experimentar que nuestros hermanos no necesitan de dinero ni de regalos solo de nuestra escucha o de un buen apreton de manos ,de una sonrisa o por ultimo una palmadita en la espalda ni siquiera una charla que le demos :SI NO SOLAMENTE DEL AQUI ESTOY ANDA CUENTA CONMIGO……BENDICIONES JOSE ,DESDE CHILE.

  2. “Cuenta conmigo” es generosidad y es presencia al mismo tiempo. Creo que en la generosidad nos hacemos presentes, nos hacemos parte del otro y partícipes de su mundo y de su historia, de su realidad en una palabra. Cuando las sombras acechan, nesesitamos luces para arropar miedos y buscamos existencias que turben soledades eternas; así el silencio puede ser música y algarabía cuando se tiñe de una presencia sabida, cuando en la ausencia la presencia es reino y esfinge: ahí la generosidad se hace inmensa en el compartir presencias y Presencia, y la soledad inexistente.
    Antonio Molina. Madrid

  3. Pingback: Post de mayo 2012 | Preguntarse y buscar

  4. Entiendo por la expresión”cuenta conmigo” un gesto solidario por ambas partes.Cuando recibo este apoyo ,o cuando lo ofrezco,comparto material y sicológicamente todo lo que de mí dependa.Este gesto bondadoso,lleno de amor desinteresado hacia “el otro”tiene la recompensa infinita de unir lazos invisibles hasta
    que la madre naturaleza,la vida,la no-vida,…nos separe.Sólo puede hacerse este ofrecimiento incondicional,especial.a bellas personas ,que pueblan la madre tierra.
    Ángeles Vílchez.Madrid.

    • Cuando ofreces “cuenta conmigo”en un gesto solidario,no es imprescindible la reciprocidad.Puede darse,pero también puede que no.Da igual.Desinteresado es eso,correr ese riesgo,a cambio de nada,de una escala de valores personal.
      He querido matizar esta idea ,porque al releer me ha parecido incompleta.
      (Sobre el comentario que publiqué el dia 5 de Junio

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