Permanecer, aguantar, resistir


Ayer por la tarde me encontré, de nuevo, con el verbo “permanecer“. Alguien importante para mí me pidió que “permaneciera”. Y con eso lo digo todo. Es de estas palabras que se “clavan” en la vida e intuyes que hay algo más de lo que simplemente aparece. Tanto es así, que después tuve la oportunidad de preguntar a otros qué significaba para ellos permanecer. Unos niños de diez años me hablaron de “aguantar”, y unos adultos, que andaban detrás de estos niños, sus padres, refirieron el verbo “resistir”. Sin embargo, no me he quedado contento. Creo que hablaban de cosas diferentes. Es verdad que se pueden confundir, y todos tenemos derecho a equivocarnos en la vida. Pero estos tres verbos son realmente distintos, experiencias humanas y espirituales que nada tienen que ver las unas con las otras. Voy a explicarme, porque es fácil hacer sinónimos (y equiparar cosas) donde no las hay.

  1. Aguantar, por dar prioridad a los pequeños, significa sostener algo. “Aguántame” esto un momento, es decir, ten en tus manos, separado de tierra, no dejes que caiga. Como si aquello que no tiene vida por sí mismo, gracias a ti y tu esfuerzo continuase tal y como está. En la vida pueden ser esos momentos en los que estamos llamados a vivir con nuestras propias fuerzas, a entregar lo que tenemos y a dar algunas veces incluso, un “algo más” que muy bien no sabemos de dónde viene ni a dónde va. Es curioso que sea así, pero lo es. Hay “cosas” en la vida que podemos aguantar durante un rato, y mejor si nos colocamos de tal manera que lo facilite. Recuerda, ten siempre presente, que todo tiende a caer. Y si quieres aguantarlo, tendrás que hacer fuerza.
  2. Los mayores hablan de resistir, como si se tratase de un partido de fútbol frente a un equipo que te mantiene atrincherado en el área. Algunas veces vas con el marcador a favor, y otras en contra. Es decir, hay quienes resisten para defender lo que tienen ganado, y otras porque ya ha sufrido muchos y tiene todo casi perdido. Pero como tenemos tan metido en la cabeza que hay que “soportar y padecer”, pues ahí que nos mantenemos a pesar de los golpes y de los avisos de la vida.

Sin embargo, permanecer nada tiene que ver con esto. Cuando mi amigo me dijo que permaneciera lo decía alegre, con una gran sonrisa en la cara y con verdadera sorpresa por lo que le estaba contando. Parecía más bien algo como “quédate aquí”, “no te alejes”, y sigue disfrutando de la vida. Nada de un resiste estoico, ni de un aguanta esforzado, sino más bien un “ánclate” a la vida y no pierdas lo que tienes y has recibido gratis. De ahí mi alegría, porque quien permanece en la vida es porque ha encontrado algo maravilloso, digno de ser vivido hasta el final, y que se nutre hasta las entrañas.

  1. Un reconocimiento humilde de lo recibido. De vez en cuando, si te paras, te das cuenta de todo cuanto te rodea y que no has logrado por ti mismo con los esfuerzos de tu pura naturaleza, de tus dones y cualidades, de tus capacidades y de tus ilusiones y sueños. ¡Qué sorpresas más grandes! ¡Qué humilde se vuelve todo al percibir que casi todo no lo has ganado!
  2. Si tienes una vida encauzada en lo fundamental, continúa. Sigue avanzando por donde andabas, y viajando en los raíles que sientes que te llevará a la vida que no tiene fin, al amor permanente, a lo que no te podrán nunca robar. Por lo tanto, permanecer dista mucho de un reposado y tranquilo, “respira y no te muevas”. Diría más bien lo contrario, lo opuesto, algo absolutamente diferente… ¡sigue! ¡continúa! ¡no pares! ¡avanza! ¡crece!
  3. Acércate y nútrete, ahonda en el tesoro escondido en el campo. No todo puede ser “dar, dar y dar”, “entregar, entregar y entregar”… Hay una parte fundamental de la vida, para poder amar, que es dejarse amar. En la que pocas veces reparamos, salvo en aquellos escandalosos casos en los que un hijo maltratado pasa a ser maltratador. ¿Y en lo bueno de la vida? ¡También! ¡Ningún premio Nobel llega a lo máximo sin educadores y sin haberse puesto muchas veces en el lugar del alumno!
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2 pensamientos en “Permanecer, aguantar, resistir

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