7 mentiras modernas sobre la amistad


Ya que la indignación tiene carta de libertad en los tiempos que corren, voy a indignarme yo también para desvelar alguna que otra mentira sobre la amistad. He escrito la entrada anterior pensando en positivo, con un corazón agradecido y en respuesta a una pregunta que me hicieron, y voy ahora a darle cera al contrario. Algunas afirmaciones, que tienen poco de reflexivas y auténticas, y mucho de adolescencia mantenida en el tiempo, me resultan verdaderamente indignantes. Me he paseado por alguna que otra página de las que proponen frases sobre la amistad, sentencias para amigos. Algunas son muy ñoñas, otras sencillamente increíbles. Detrás de muchas, literatura que embellece y es lo único que les da brillo y apariencia, como si todo se quedase en palabras bonitas.

  1. Hablar de “verdadera amistad” no tiene sentido alguno. Sería lo mismo que pensar que hay una “falsa amistad”. Puede que algunos se dejen llevar por relaciones fructíferas y provechosas para ellos mismos en algún momento. Entiendo que, quienes dicen esto, se han esforzado por construir una amistad y se han visto traicionados o han sufrido. ¡Lo siento por ellos! Sin embargo, una cosa no legitima la otra. En justicia tendríamos que saber esperar, más de una vez, antes de reconocer como amigas a algunas personas. Pero un amigo, es un amigo. O esto, o entramos en un bucle tan cambiante en el que lo que parece puede llegar a no ser, y lo que es dejará de serlo.
  2. En el dolor y el sufrimiento, descubrirás la amistad. ¡Qué cruel me parece esta frase! ¿A nadie se le ha ocurrido pensar lo injusto que supone este planteamiento de base? ¿No tienen derecho los amigos a confundirse, a errar, incluso en los momentos más importantes de tu vida? Queridas personas que leéis esto, dos palabras al respecto del sufrimiento y de la amistad: primera, no pruebes a tus amigos con tus dolores, porque quizá ellos tampoco sepan bien ni qué hacer ni cómo comportarse, porque son personas tan torpes o más que tú; segunda, que tu dolor no sea quien discrimine nada en la vida, dejándole a él la última palabra. Si tienes el privilegio de disponer de un amigo, sólo uno de tantos, que te puede acompañar en tu precariedad, felicítale y agradéceselo, sin echarle al resto en cara nada.
  3. El amigo conoce todo de ti. ¡Mentira! El amigo conoce aquello que tú has querido compartir con él como amigo. Un amigo está lejos de ser un adivino. Quizá tiene más intuición que otros, o maneja más información, o puede estar más pendiente. Pero nunca, nunca se convertirá en una especie de “sabelotodo de ti mismo”. Si esperas esto de la amistad, siéntate tranquilo y aguarda con paciencia. Nunca llegará. Aunque, si lo piensas bien, cuando encuentras a esa persona que es capaz de desvelar lo que para otros permanece oculto, tendrías que aplaudir la proeza que has llevado a cabo, sin duda durante largo tiempo y muchas conversaciones: has sido tú quien se ha comportado como amiga, abriendo el corazón.
  4. Amigos, ¡pocos! ¿Cuántas veces has escuchado este grito de desconfianza y has asentido con tu cabeza dándole la razón? ¿Cientos de veces? Se nos ha colado el pesimismo del mundo. Todavía no he encontrado a nadie que sea capaz de responderme con una cantidad precisa cuántos son pocos. Lo que sí que diría es que somos limitados, y por desgracia, no podemos guardar y conversar tantos amigos como nos son regalados. Algunas personas, con madera y motivos para crear este lazo tan intenso, vienen y se van por las razones que sean. ¡Qué le vamos a hacer! Pero el problema no viene de la desconfianza, sino de la debilidad y, en otros casos, de la injusta minisvaloración de los demás. Si le pones límite a la amistad en algún momento, y le dices al cuarto amigo que llega que no quieres nada con él, automáticamente te estás convirtiendo en “mal amigo” para el primero, el segundo y el tercero. Este límite destruye toda amistad, al desvelarte a ti mismo como mal amigo. ¡Piénsalo!
  5. Los amigos estarán siempre a tu lado, apoyándote. En la quinta mentira incluyo dos, y mando al garete el título de mi post. Los amigos no estarán siempre. Es una cuestión física. Y otra personal. O sabes vivir sin ellos, o eres un dependiente, inútil, y los que te rodean engullen tu libertad y tu capacidad de decisión. Un amigo te hará libre, y te querrá libre. Por otro lado, la segunda mentira de esta frase: un amigo no te apoyará siempre. A no ser que haya dado con el ser perfecto que nunca se equivoca. El amigo enriquece tu libertad, la completa y mejora, y también la endereza cuando se tuerce. Mal amigo es aquel con el que haces maldades y nadie puede contruir nada diferente. Y, aprovechando el párrafo y el punto en el que está, añado una crítica más para que sean tres en la misma frase: tú no eres el centro de la amistad, y nadie sabe dónde está exactamente ese centro, salvo que tú no eres, ni yo tampoco. ¿Misterio? ¿Sorpresa? Sin centro, no se pueden trazar líneas de simetría e igualdad de unos con otros. ¡Qué bueno es esto! ¡Qué triste creer que los amigos tienen que ser iguales, compartirlo todo, parecerse tanto y tanto. ¡Viva la simetría en la amistad, donde cada uno es como es!
  6. Al amigo le justificas todo, le perdonas todo. Si nunca has discutido con tus amigos, te has enfadado con ellos, te ha molestado algo de ellos, te has cabreado, protestado, y has querido dejar de quedar con ellos, entonces no vas por buen camino. O no has sido sincero con ellos, o no has sido sincero contigo mismo, o estás viviendo en los mundos de Yuppi donde todo es de color de rosa, azul y estupendo. Los amigos hacen daño. Es más, provocan un sufrimiento que puede conocerse a leguas, porque implica más que otros conocidos hasta el momento. Cuando un amigo te hiere, tendrás la oportunidad de justificarle y perdonarle, formas excelentes de amor, sin que sea algo automático. Como en todo lo auténtico, requiere tiempo, paciencia y reconciliación. El amor lo hace fácil, lo compartido lo simplica… pero también lo convierte en algo más delicado e intenso.
  7. Y por último, la amistad se construye. Para terminar, he dejado la peor de las amistades, la que cierra el mundo y lo reduce a lo que se puede ver con los ojos y controlar con cálculos siniestros. No darse cuenta de que la amistad es un regalo puede llegar a convertirse en algo pernicioso, y a destruir su misma esencia. El amigo no se busca, ni se pretende, ni se logra. ¡Claro que hay esfuerzo! Pero el amigo se encuentra y recibe, gratuitamente. ¡Muy gratuitamente! Y aunque se encuentre, no se puede guardar y conservara para siempre sin agradecimiento continuo.
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18 pensamientos en “7 mentiras modernas sobre la amistad

  1. Muchos elogios!! para textos muy contradictorios, por un lado “idealiza” el concepto de la amistad, embelleciéndolo literariamente y por otro lado, lo denuesta hasta la indignación, yo creo en primer lugar, que el verdadero amor y la verdadera amistad son privilegios de pocos seres humanos, sino el mundo seria mucho mas justo, solidario, caritativo, comprensivo, compasivo y sobre todas las cosas mas previsible humanisticamente, pero como dice el dicho “las palabras se las lleva el viento”, el ser humano debe aprender mucho todavía para superar el individualismo impuesto, la alineación deshumanizante de discursos mediáticos verborragicos que nos impide mirar al otro como semejante (simétrico), la asimetria obliga a las distancias y no ver al “otro” como semejante y “próximo” tal como el Señor Jesús nos enseño. Es el amor evangélico el que debe regir los vínculos humanos, en pos de la trascendencia a la que estamos llamados, es ese amor, el que en mayor o menor medida, debe cruzar transversalmente a nosotros mismos como comunidad y a la vida social en general. La verdadera amistad casualmente es lo que Ud. denuesta, la que es mas cercana al amor cristiano, la que es verdadera, la que se manifiesta en el dolor y en el sufrimiento, en el conocimiento y representación mutua, en el perdón, en fin una amistad fundada en el afecto construido. Aparte Ud.culmina su post anterior diciendo: “Hoy por hoy, mis amigos guardan, cuidan, protegen y velan por mi vida y vocación. Más y mejor que yo mismo.”,…Al respecto opino que eso es solo posible en personas capaces de haber trascendido el individualismo, y realmente sera un privilegiado como tantas veces se auto define, si puede apuntalarse en seres humanos nobles y desinteresados que lo quieren y aceptan como es, en buena hora por ud!! (aunque les atribuye una tremenda tarea!!!!!! )

      • Pues si, soy un hombre pensante, aun dentro de mi “fronteridad mental”, fui formado en el mas profundo humanismo de las ciencias sociales, permitame hacerle una observación, Ud usa casi como una redundancia en ciertos articulos, la palabra “privilegiado”, y es bueno que se sienta asi, o se perciba asi, de todas formas, si el Señor le dio “dones” y “gracias” en enhorabuena por Ud!!, pero repetirlo denota un sesgo de cierta “soberbia intelectual”, recuerde, que todo acto de habla es un predicado del hablante, y puede llevar a confusión sobre Ud, pues mucha gente que lo lee no es tan privilegiada, sino que vive en la incertidumbre de la existencia, creo que es mejor hablar encuadrados en comunión que desde asimetrías, o desde alturas conceptuales que mas tienen que ver con el imaginario personal que con la diversidad discursiva de sus lectores.

  2. Saludos, comparto contigo que, con frecuencia, una visión demasiado idealizada de las realidades humanas nos impiden ver la realidad tal cual, y, en ocasiones, nos hacen daño. Este post bien pudiera llamarse también los 7 mitos de la amistad.

    Aunque el tema es infinito, siempre me ha llamado la atención la analogía entre la experiencia de la amistad, y el tipo de relación que el Señor quiere tener con nosotros, según aquello que decía Santa Teresa que orar no es otra cosa que “tratar de amistad” con quien sabemos que nos ama.

    Un saludo desde un cálido atardecer frente al mar de Canarias,

    Marcelo

    • Esto que apuntas constituye la inspiración y motivo para escribir mi artículo. Que conste que tanto la frase de Teresa como Jn. 15 estaban presentes a la hora de redactarlo. La amistad más sublime es la que tú propones. Una amistad muy, muy asimétrica. Me asombra, por otro lado, la comunión que manifiestas. De verdad que me deja perplejo que alguien desvele el corazón del artículo de esta manera. Me sumo a tus palabras totalmente.

  3. Pingback: Post de mayo 2012 | Preguntarse y buscar

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