Buena Noticia, con mayúsculas y sin ambages


En el mundo, cada día, suceden cosas maravillosas, dignas de ser contadas y proclamadas a los veinte vientos. Y casi no nos damos cuenta. Algunas veces porque no me ocurren “a mí”, otras porque no existen “en mi mundo”, y otras porque somos presa fácil para las “malas noticias” que pululan por doquier. Insisto, cada día, cada hora, cada minuto. Buenas Noticias que suponen vida, liberación, esperanza, salvación, curación, recompensa, amor, encanto, sorpresa, testimonio, encuentro y reencuentro, perdón, reconciliación, pasado y futuro… Buenas noticias que hacen saltar las lágrimas de sus agraciados, y arrancan una sonrisa en su entorno. Buenas noticias que alivian, consuelan y fortalecen. Buenas Noticias que acallan la inquietud del nervioso, y pone en movimiento al apacible, que despierta a la verdad que ya estaba ahí, ante mis narices, escrita desde siempre y por siempre.

Y, entre todas las buenas noticias que fluyen y viajan por nuestro mundo a través de cartas, postales, móviles, mensajes, intenet y palabras lanzadas al aire, una se alza sobre el resto para anunciar la RESURRECCIÓN de Jesucristo, la VICTORIA de la VIDA sobre la muerte, la SALVACIÓN ofrecia a todos los hombres. Mensaje que hoy todo lo inunda, y que hace caer en la cuenta, nuevamente de la gran Verdad del Evangelio: que Jesús de Nazaret, aquel al que mataron y que llaman Cristo, es el Hijo de Dios que vive para siempre. Más aún, si cabe: que quiere vivir contigo, que de hecho convive a tu lado todos los días, aunque la insuficiencia de nuestros ojos y las limitaciones de nuestra razón, pasen de puntillas a su lado. Más aún: que estando a tu lado, te cuida y protege, que Él es la Luz, la Vida, el Camino, la Verdad que todo hombre anda buscando en su interior o fuera de sí mismo; y está esperando que le encuentres, te está aguardando con paciencia y amor eterno. Más aún: que tu corazón se llenará de valentía, de coraje, de amor, de ternura, cuando te abras a su presencia, que todo lo llena. Que no son palabras, que es Buena Noticia. Que no es cosa de dos o tres, aunque todo empezó con dos o tres. Que quien se deja tocar, sin miedo por su Espíritu, que todo lo penetra e inunda, queda transformado en hombre nuevo, en mujer nueva, en humanidad nueva. Que quien lo dice, es porque lo sabe, lo ha vivido, y no podrá jamás olvidarlo definitivamente.

Comparto con vosotros, dos archivos, que escribí hace unos años para Pascua. El primero se titula DEJÁNDOSE HACER, y el segundo NADA NOS SEPARARÁ. Ambos provocados por dos cantos, dos experiencias, y mucha vida.

Gracias por el video, JotaLlorente. Lo dice todo.

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