Políticos que atacan


Muchas veces me he manifestado a favor de los políticos de nuestro país, de un signo u otro. Creo que es necesario recuperar la confianza perdida en ellos, en parte por la mala prensa e imagen que de sus actividades tenemos en los medios de comunicación. Lo cual ni significa que, como la mayoría de los ciudadanos, esté cansado de ver y escuchar cómo se tiran los trastos, piensan siempre “enfrentandos y con críticias continuas de unos a otros”, y ni lleguen a acuerdos ni permitan llegar a acuerdos. Como en todo en esta vida, se puede estar disconforme con muchas cosas. Pero insisto, hay que volver a retomar la confianza en los políticos. Al menos en los jóvenes, en la presencia social y en los criterios de la ciudadanía, en el diálogo abierto y constructivo, en la búsqueda de resultados y empeño común.

Pese a todo mi esfuerzo, no pocas veces contracorriente también en esto, me indigna ver que algunos se permiten el lujo de insultar y descalificar, de meter miedo y de utilizar a la Iglesia en sus discursos falaces y vacíos. Los mismos que no permiten que hable en otras ocasiones, ahora la citan impunemente. Y la introducen, por vía de expresiones como “del Concilio de Trento”, faltándola al respeto denodadamente y con mucha intención. Vergonzoso. Los mismos que quieren silenciar su palabra y su acción, ahora son quienes es vuelven y revuelven contra ella, con notorios signos de enfado por su derrota.

Queridos políticos. Seáis del signo que seáis, haced vuestro trabajo y responder a las necesidades de los ciudadanos con equidad, con justicia y procurando la unidad. Entonces os aplaudiré. Y ojalá que vuestra bandera partidista caiga algún día para que podamos celebrarlo todos juntos, haciendo gala del sentido común, de criterios sólidos que sean comunicables y que la gente entienda.

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2 pensamientos en “Políticos que atacan

  1. Desgraciadamente, es así, y resulta casi imposible confiar en personas que no tienen en cuenta que su trabajo es por y para la ciudadanía a la que representan. Resulta difícil confiar al ver cómo la gente vive en la pobreza (muy cerquita de ellos) y sin embargo los políticos acumulan sueldos millonarios sin ningún reparo y, en muchas ocasiones, sin ningún esfuerzo ni trabajo que justifique esas sumas desorbitadas.

    En cualquier caso, la Iglesia sirve para dar fuerza a sus discursos porque es un tema de actualidad, que abre muchas heridas y que les permite ganarse el apoyo de ciertos sectores con relativa facilidad. ¿Y esto de quién es culpa? Pues de la sociedad española, que va como las ovejas, donde les guían y donde les dicen. Y si por casualidad se nos ocurre defenderla nos tachan de arcaicos, de fantasiosos o peor, de degenerados. ¿Debería yo tacharles de incultos porque no conocen la Iglesia y la religión que yo vivo? Vivir desde el amor del Evangelio resulta cada día más y más difícil.

    Un abrazo, Jose

  2. Pingback: Post de febrero 2012 | Preguntarse y buscar

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