Pedagogía de la huída


Sacando lo mejor que llevamos dentro, y aprendiendo algo de nuestra condición humana, nos enfrentamos habitualmente a dos paradigmas sobre la huida, relacionados con la persona: por un lado, la cobardía; por otro, la sabiduría. Ambos muy diferentes. En el primero la huída se muestra como incapacidad para hacer frente a una realidad, ante la cual podemos tener recursos, pero que emocionalmente no controlamos. En la segunda, la huída, como sabiduría, nos aleja de situaciones que nos dañan a corto o largo plazo. Se trata de abandonar situaciones que nos perjudiquen.

Me parece que ambas son, probablemente, muy educativas. Dentro de unos límites, incluso son necesarias. La valentía es tendente a la temeridad, por lo alto. Y la sabiduría se opone diametralmente a la ignorancia profunda sobre aspectos de la vida. Toda realidad positiva, dicho de otro modo, huye de algo. Y estas huidas son parte de su esencia en favor del bien y de la verdad.

La huida por cobardía tiene muchos elementos que deberíamos considerar, aunque no sea la mejor de las decisiones de nuestra vida: (1) Nuestra fragilidad, que es un teroso grande que debemos custodiar y no puede verse expuesto de cualquier modo. (2) La incapacidad de hacer frente a todo. (3) No querer perder ciertas cuestiones importantísimas. (4) Una retirada a tiempo, es también una victoria.(5) En la cobardía también aparece la humildad y el reconocimiento de las propias limitaciones. Considerar lo contrario, es una gran estupidez. (6) Enseña a encontrar refugios sólidos y fuertes, plazas y baluartes en los que ponerse a salvo. Y en donde, comúnmente encontramos otras personas con las que apoyarnos y en las que confiar. (7) El reto de la cobardía es la aceptación de uno mismo. Algo me dice quién soy. (8) Todos tenemos la expereincia de lo agradable que es saber “desconectar” de una vida intensa, retirándonos al desierto. (9) Nos da la oportunidad de reconstruirnos, fortalecernos y volver. (10) Huir no es olvidar, deja siempre una huella. Ha construido nuestra vida en una dirección. Huye quien está vivo, no el muerto.

En cuanto a la sabiduría de la huida, o hacerse sabio huyendo de determinadas realidades, tengo claro que es necesario. Para abrazar el bien, el amor o la libertad, es imprescindible comenzar a apartarse del mal, del odio y de la esclavitud. O esto, o quedará sencillamente en un “regusto” de una vida más grande. Saber dejar atrás, atreverse a soltar amarras de indolencia e indiferencia, son esenciales en la vida. Y por lo tanto a huir de los entornos dañinos, de los ambientes que todo lo trivializan y en los que la mofa es tan habitual que no existe otro modo de hablar de la vida. Huir, de algún modo, de personas que “cansan” la existencia con sus comentarios, críticas y quejas, bordeando su presencia vagabundesca.

He intentado ser positivo frente a ambas realidades. Aún a sabiendas de que no siempre “huir” es lo mejor, consciente de que “afrontar” la vida de cualquier modo es igualmente difícil y doloroso. En cada caso, propongo un serio diálogo con alguna persona, más allá de actuar movido por las ganas, que contraste nuestras “decisiones y deseos” con algo de realidad. Aunque sólo sea para tener en cuenta que es mejor en cualquier caso que sean varios ojos los que contemplen las cosas de igual modo. Los deseos son movimientos a los que hay que prestar atención, sin prejuicios. Y huir puede ser tan de Dios, como lo contrario. Aprender dónde, cuándo, por qué huir puede ser maravilloso y servir de mediación y encuentro, es un reto que no debemos afrontar solos.

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3 pensamientos en “Pedagogía de la huída

  1. Muy aclaratorio, desde luego. Al menos para mi en este momento concreto, la segunda acepción de huida es especialmente necesaria, quitarse peso muerto, apartarse de lo que no te tira hacia delante, y tampoco acepta que lo empujes…
    A veces es doloroso, no es simple condescendencia con la mediocridad, que puede haberla, pero a veces lo ves como algo tuyo de lo que si quieres crecer, te tienes que apartar, no del todo, pero si en lo que sabes que no te ayuda…
    Como ves, últimamente me explico un poco mal…

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