Grados de sufrimiento


La realidad suele ser gradual. Aquello de los blancos y negros se superó ampliamente al abandonar los primeros años de adolescencia, es decir, la pubertad. Seamos por lo tanto sensatos, adaptémonos convenientemente a las circunstancias, y tengamos en cuenta lo que nos rodea en sentido amplio (no sólo a nuestro alrededor, o aquello que tenemos delante de las narices). El sufrimiento es un asunto complejo, para que el que hay que estar preparados, y que no conviene ocultar ni teñir, tampoco evitar o posponer el momento para afrontarlo con libertad. Es más, mejor cogerlo a tiempo que dejarse atrapar por él, exhaustos después de una larga carrera de huida en la que hemos perdido todas las fuerzas que había disponibles.

Lo digo a propósito de la manera de educar de la que hacemos gala. Todo cómodo, tranquilidad garantizada, protección sobredimensionada. Tanta gomaespuma que un rasguño es una catásfrote, tanta paz que las circunstancias adversas desbaratan el horizonte y hacen que pierda sentido, tanto amor dulzón de película adolescente americana que la entrega es un mundo inexpugnable, y la generosidad una heroicidad sobre la que algunos todavía leen y archivan historias pasadas.

Toda la vida tiene su sufrimiento. No es un sufrimiento, aunque anide en ella. Toda mañana es un nuevo reto, toda relación tiene sus conflictos, toda persona se enfada y entristece. Y no por eso llega la tercera guerra mundial, o creemos que es inhumano. De hecho, bien pensado, parte de ser persona es sufrir. Y sufriendo se conocen límites, luego es que se ha llegado a ellos; se desean más cosas, luego no teníamos todo bien construido; se reconocen fragilidades, luego nos pone en la verdad; y también saca de nosotros, no pocas veces, lo mejor que llevamos dentro.

La cuestión es enfrentar el sufrimiento con grados. Sin confundirse demasiado en las medidas, porque saldrá un pastel demasiado dulzón o agrio. Y colocar a los jóvenes donde corresponde en este sentido. También a los adultos. Antes bien, para hablar del sufrimiento, mejor empezar haciéndolo desde el amor, desde el entusiasmo, desde la pasión por vivir, desde la humanidad más grande, desde el Señor de la Vida.

Anuncios

Un pensamiento en “Grados de sufrimiento

  1. Pingback: Post de febrero 2012 | Preguntarse y buscar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s