Desahogos constantes en las redes


Según un estudio al que hoy he tenido acceso, aunque ya no me acuerdo exactamente dónde ha sido, porque la red es muy grande y no hay suficientes redes para pescar todo lo que se ve, los mensajes de desahogo continuos en Twitter y Facebook no mejoran en absoluto la vida de sus usuarios (personas) sino que incrementan su insatisfacción y bajan su autoestima. O lo que es lo mismo, no para todo se muestran útiles las redes sociales.

Por varias razones:

  1. No sentirse escuchado. Mensaje lanzado al aire, que nadie quiere recibir y al que nadie responde. Mensaje que, en el mejor de los casos, es cuestionado por alguien y entonces comienza una espiral en la que todo termina peor. En internet no hay abrazos posibles, y tampoco sabes cuál es la situación del que está hablando contigo.
  2. Permanencia del mensaje. El desahogo funciona cuando, después de lanzar lo que se lleva dentro, uno se queda más tranquilo y puede empezar a ver las cosas con mayor serenidad. Eso requiere de alguien capaz de aguantar el embate de la “ira”, y que después pueda pasar página. Sin embargo, en redes como Facebook, el “estado” desde el que se dialoga mantiene el centro “negativo del desahogo” y cualquiera puede empezar de nuevo a preguntar de forma interminable.
  3. A la larga, los usuarios se preguntan también, ¿por qué lo digo en las redes? ¿Será que no hay nadie de carne y hueso alrededor que me escuche de verdad? Pregunta que es, a todas luces, destructura al máximo. Mejor no conocer la respuesta, por lo cual, pasar página sobre este asunto.
  4. Y por otro lado, lo que generan en sus “amigos” o “seguidores” es la pregunta sobre lo que esta persona que tanto desea desahogarse puede aportarles a ellos de positivo y de dinámico. Si viene a “poner siempre el dedo en la llaga”, si lo único que sabe es “agriar el día”, si lo que se lee siempre es del mismo palo, se hará necesario por salud mental dejarle a un lado de una vez por todas, reducirle al ostracismo de la red enviándolo a la porra. Lo cual significa que se aumentan las posibilidades reales de que quien se desahogue nunca tenga ningún tipo de respuesta.
  5. Y por último, y no por ello menos importante, las redes sociales se manejan por teclas fundamentalmente, componiendo mensajes, lo cual significa que son más intelectuales que afectivas. Y lo que funciona en un desahogo es la liberación de sentimientos y emociones que, difícilmente, se puede hacer por este medio. Nada como el lenguaje de los gritos, y el de las palabras más altas que otras, para provocar esa sensación de “soltar”. Lo cual, insisto, es imposible en la red por mucho que se diga que las mayúsculas simulan esa sensación.
  6. No diré nada de los hábitos de uso que generan, con la impresión en quien twitea o quien comparte su estado en Facebook, de costumbre en esta dirección.

Por lo tanto, y a modo de conclusión positiva sobre el asunto:

  1. Reconoce que es un hábito que no te aporta nada negativo.
  2. Encuentra (no busques, encuentra) alguien con quien hablar sinceramente cuando estés saturado de verdad.
  3. Descubre la parte hermosa de la vida. Igual que lo negativo se puede construir con hábitos, también la actitud positiva y evangélica ante la vida.
  4. Aprende a afrontar las dificultades sin tener que gritarlas. Y a no exagerar los retos de la vida cotidiana confundiéndola con grandes desastres de la humanidad.
  5. Hay más personas en las redes a las que puedes escuchar. Utiliza con sentido sus posibilidades, y si quieres, refuerza tus contrarios en esos días.
  6. Mantén viva la esperanza, y acoge la tristeza y la pesadez como una oportunidad para afianzar tus decisiones, tu camino y tu horizonte.
  7. Da profundidad a tu existencia. La superficie permite estupideces que, cuando nos adentramos en el regalo que Dios nos hace con la vida, no podemos consentir.
  8. Abrázate a realidades importantes, capaces de dar sentido, en lugar de dejarte atrapar y esclavizar por lo fácil y lo cómodo, generando aún más vacío en ti.
  9. Si desahogas con fuerza, en la calma da la oportunidad a escuchar una Palabra diferente, a Palabra del Señor que llega a tu corazón y no se apartará de ti.
  10. “Pon un vigilante en tu boca” que no contamine el mundo en el que otros viven, para enfurecero más y hacerlo más gris. Y deja que salgan aquellos deseos y sentimientos bellos que te asemejan al Señor Jesús: la compasión, la cercanía, la confianza, la acogida…
Anuncios

4 pensamientos en “Desahogos constantes en las redes

  1. La verdad que a día de hoy las redes conectan tantas cosas que al final al que dejan atrás es a uno mismo. Es triste ver la necesidad de uso que tienen de ellas y luego las insatisfacciones que genera por buscar algo que sencillamente no se puede digitalizar todavía y que cada vez están menos preparados para hacer; viven vidas tan intensas en las redes que no pueden vivir la suya propia en la realidad.

  2. Al final, a llamar al teléfono de la esperanza…
    Que pena de sociedad, Señor…………..Menos mal, que existen alternativas…..Los buenos libros….La oración.

  3. Pingback: Post de febrero 2012 | Preguntarse y buscar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s