Mc 1, 25 – “Cállate y sal”


La minúscula y potente frase que enmarco está contextualizada dentro del primer exhorcismo de Jesús relatado por Marcos. No será el único. A propósito de los demonios, leo en Novabella cómo se recoge un excelente texto de K. Berger. En él se expone cómo el mal no pertenece a la persona, y por lo tanto nos situamos ante una mirada hacia el hombre absolutamente postiva y bondadosa, con la posibilidad de purificar su realidad y llegar a su esencia y núcleo, siempre a imagen del Señor.

“Cállate y sal.” Dos imperativos, unidos y complementados. No dar la palabra a quien sabemos que hace daño, como tampoco tener la sensación de que nos “escuchamos” a nosotros mismos sin acoger la bondad, la verdad y la utilidad (al modo como Sócrates comprometía a los amigos que venían a decirle algo), y la obligación de no dejarnos acompañar ni querer convivir con estas realidades interiores que tanta destrucción provocan en nosotros y en nuestro ambiente.

(IV del tiempo ordinario, ciclo B)

Anuncios

Un pensamiento en “Mc 1, 25 – “Cállate y sal”

  1. Pingback: Post de enero 2012 | Preguntarse y buscar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s