Concentrar fuerzas y presencias


Ser humano es apostar por un único lugar y momento en toda la historia. Ese lugar, primeramente, se llama “cuerpo”. Toda la concentración de la persona (mi persona, tu persona) se produce precisamente en el cuerpo (mi cuerpo, tu cuerpo). Hemos sido creados -somos, dirán simplemente algunos- terriblemente concentrados. Se concentra a través del cuerpo tanto el pensamiento, como el sentimiento, la voluntad y la memoria. Soy yo, con este cuerpo, aquel que puede hacer todo o puedo no hacer nada, con ir vagando a medias tintas.

Los despistes, dispersiones, distracciones, son por lo tanto contrarios a la propia naturaleza. A modo de rupturas, divisiones, desgarros. Déficit de atencion es un síntoma de algo más peligroso y destructivo de lo que parece. Ser incapaz de centrarse y “darlo todo” en una tarea, deberíamos considerarlo también del mismo modo. Agentes que ayuden a este despilfarro hay muchos. Cada uno podría realizar, amigablemente, su propia lista y preparar el combate de fuerzas. No importa perder una batalla, no importa una distracción particular. Lo singular es la guerra, terminar bien al final de la jornada, mantenerse unido (unificado, que dicen algunos).

Sin embargo, existe una dispersión mayor y más dañina, a mi entender. Es aquella que comprende a los hombres separados entre sí, aunque vivan bajo el mismo techo, trabajen en lo mismo, pretendan alcanzar los mismos objetivos. Si considerásemos a la humanidad en su conjunto, comprobaríamos cómo muchas fronteras se han levantado entre ellos para propiciar este terrible “despiste”, en el que cada uno hace la guerra a su modo, a su manera, como un francotirador apostado en un único lugar sin sentirse ni partícipe, ni miembro de un equipo. La humanidad sufre también de “déficit de atención” por sí misma cuando sus múltiples fuerzas se hayan divididas, en lugar de concentradas y dirigidas al unísono y en una clara dirección.

Las dos dispersiones anteriores se demandan la una a la otra para sobrevivir. Mientras cada persona no se entienda a sí misma, y se viva, como única e irrepetiblemente unida, no podrá abrirse real y totalmente al otro. Porque sentirá que es una nueva amenaza para alcanzar sus propios objetivos y brillar.

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Un pensamiento en “Concentrar fuerzas y presencias

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