Valoraciones en internet, y algún que otro comentario


La esencia 2.0 está en la posibilidad de ser artífices y creadores de una web que es común, es decir, compartida, interactiva, relacional. Y una de las herramientas más potentes es la valoración que se puede hacer de lo que otros usuarios comparten dentro de la gran nube que se genera cada día. Para que nos hagamos una idea de las dimensiones de las que hablamos: se generan diariamente 200 millones de tweets, se habla de 120 millones de blogs abiertos, y se abren 120.000 blogs nuevos cada día aproximadamente; sabemos que más de 800 millones de usuarios utilizan la red Facebook, y de ese total 350 millones disponen de dispositivos móviles desde los cuales navegar, comentar, hablar, ver, escuchar; en Youtube se suben 48 horas de video cada minuto, y cada día entran 2.000 millones de personas que comparten 400 videos por minuto sólo a través de Twitter; etc.. etc.. etc… Todas las cifras son asombrosamente grandes. Dicho lo cual añado que alguna incluso me parece pequeña dadas las dimensiones que va cobrando. Y teniendo en cuenta además su proyección y futuro, se duplicarán tranquilamente en un plazo de tiempo muy breve.

Junto a esto, la necesidad de ordenar y de clasificar o filtrar tanto contenido se convierte en una necesidad. No puedo hacer un análisis pormenorizado del asunto, pero voy a dar alguna que otra indicación, que todos conoceréis, sobre el uso y valoración del material que se produce diariamente en la red.

  1. Facebook es de las más evidentes e intuitivas. Si algo me parece interesante, sólo hay que pulsar “me gusta” (I like). No ofrece otra posibilidad inmediata, salvo un hacer un comentario, lo cual resultaría más costoso. Algo que no es propio exclusivamente de esta red, que se ha exportado a otras como Tuenti, y también aparece en los blogs. Otra posilidad distinta es “compartir”, que sería hacerlo propio para que otros usuarios puedan tener acceso a ese comentario, video, foto, etc… y así poder disfrutarlo igualmente. Actualmente se miden y se comunica a los usuarios cuántas veces un contenido ha sido compartido por otros usuarios, salvo que se quiera eliminar esta referencia, lo cual también puede hacerse.
  2. En los blogs y webs existen diferentes posibilidades, menos cómodas. Provienen del mundo anterior a las redes sociales, por lo que han tenido que enlazarse con ellas a través de pluggins que se van generando progresivamente. Una forma de valoración del blog, en parte la más original, es hacer un comentario positivo. Pero está en desuso masivamente, dado que supone hacer un esfuerzo añadido, y la comodidad y los “clic” son más directos y fáciles. Hay blogs que añaden expresamente la petición, no siempre leída o atendida por parte de los usuarios, de valoración. Me refiero a las estrellas (del 1 al 5, o del 1 al 10) que iluminan la entrada; también el “I like” está presente; y se pueden ver igualmente cuántos lectores anteriores han compartido una entrada o página en diferentes redes sociales. Lo genuino del blog era, sin embargo, el seguimiento a través del correo electrónico (que supuso en su momento un increíble avance), por medio de las RSS (no tan extendido, pese a su gran utilidad), o el seguimiento directo del blog si perteneces a la misma comunidad o plataforma.
  3. En Twitter las valoraciones pasan más desapercibidas. También es verdad que la velocidad del microblogging es tremenda. Junto a las posibilidades de las listas y de actual pestaña de “actividad”, la valoración positiva se ejerce habitualmente a través del RT o de la mención. De hecho, esos son los criterios ordinarios para medir la presencia en la red. Cuando se ve el uso de “favoritos” de diferentes usuarios nos damos cuenta de varias cosas: que no es masiva, que es residual, que es más bien de almacenaje para otros momentos, que tiene un uso más profesional, y que no puede comparar con lo que hacen otros “seguidores o seguidos”.
  4. Youtube, por su parte, además de las red de conexiones, tiene una particularidad especial. No sólo cuenta el número de personas que han reproducido el video en concreto, ni se queda en los comentarios (que habitualmente no se leen), sino que permite valorar en positivo y en negativo (como si fuésemos emperadores del mundo antiguo en una lucha de gladiadores: vida o muerte). Lo interesante es que ambos se contabilizan y se dan datos al respecto a todos los que navegan por la red. Hace no mucho, cuando un video parecía interesante, pero no había tiempo para verlo en ese instante, se añadía a favoritos para verlo con posterioridad; ahora no es necesario dar la impresión de que te “gusta” porque se ha desarrollado una aplicación que lo facilita. De modo que otra forma de valorar, menos pública y más propia de las redes sociales, es añadirlo a los favoritos, de modo que otros puedan ver “los videos favoritos”, sin mucho orden salvo que se utilicen listas.
  5. Google+ con su famoso botón +1 permite recopilar material y disponer de él, no sólo compartirlo con otras personas, de modo que se ofrece en forma de TL propia, que a su vez se utiliza como filtro para la búsqueda global cuando se usa una cuenta registrada. La idea genial de google ha sido capacitar para “hacer propio de esta red” materiales que puedan ser externos, a diferencia por ejemplo de Youtube, que sólo maneja videos. De modo que, en cualquier sitio donde se pueda ver un botón +1, de algún modo son potencialmente material de Google.

Evidentemente, a mayor difusión y “seguidores” en las redes, mayor impacto puede tener un contenido. El movimiento “masivo” no siempre es positivo para algunos usuarios, pero es evidente que existe una relación de rendimiento en la medida en que se comparte con asiduidad contenidos. No es suficiente generarlos, también es imprescindible darlos a conocer continuamente.

Para terminar, mis apreciaciones al respecto:

  1. Una cuestión educativa. Se está educando a valorar con unos límites muy concretos, y con unas características determinadas. No me parece inofensivo en ningún caso.
  2. Los usuarios más jóvenes utilizan la red y están aprendiendo a valorar de forma muy sencilla y cómoda. Lo cual es peligroso. Votar no supone ninguna exigencia crítica, ni se dan razones. Se valora para poder compartir. Cualquiera puede decir, hablar y proponer lo que quiera, y como quiera. Los adultos también reciben esta “nueva cultura del valor”, aunque con sus criterios base.
  3. El número es una clave. Todo se mide, según el espíritu americano, y todo es susceptible de ser cuantificado. En relación a la autovaloración es importante. Por ejemplo, los tweets es una oferta a “ser seguido”. Por lo tanto, desaparecen de algún modo los rasgos personales, los rasgos propios de una relación social y de las habilidades sociales básicas. No vamos por el mundo “midiendo”.
  4. No siempre tenemos, en la vida real, la posibilidad de medir. En más de una ocasión nos sentimos “medidos nosotros” cuando nos enfrentamos a algo en concreto. Lo cual es inexpresable a través de la red, salvo por medio de comentarios. Y añado que están en desuso como criterios de valoración. En la red se posibilita un derecho que en la vida práctica, concreta y cotidiana tiene muchos matices.
  5. Todas las valoraciones se igualan democráticamente. De modo que un niño o un joven, tienen la misma posibilidad y “papeletas” que un experto en la materia. Y son igualmente importantes. Salvo que se identifiquen, y salgan del anonimato. Las redes sociales permiten (y exigen) que las valoraciones sean por usuarios reconocidos, lo cual me parece importante. Pero otros medios, como por ejemplo un blog o un periódico o web no dan esa posibilidad.
  6. Me gusta“, como criterio, claramente es muy débil, y difuso. Nos alejamos de “lo bueno”, que es lo propio del “valor”. Se potencia la subjetividad, por encima de lo objetivo.
  7. No aparece la “cualidad” ni se explican los criterios desde los cuales se ejerce este derecho a hablar de los demás. De modo que se puede provocar tanto lo positivo como lo negativo dependiendo del número de usuarios que sean afines o contrarios. Es cuestión de estar al acecho y ser organizados.
  8. La responsabilidad individual se ve difuminada. Pero me parece muy importante que podamos “hacer una lista”, como google+ ofrece, de aquellas valoraciones a través de toda la red. El problema es que no siempre está presente el +1. Y es de carácter “público”, según las restricciones que hayamos elegido. En cualquier caso, la valoración se da a conocer.
  9. Son más completas las que pueden expresar lo positivo o lo negativo, como vida o muerte. Como ocurre en Youtube o por medio de las estrellas (también se puede poner un 1 a una entrada de blog).
  10. Provoca “impresión” positiva ver que algo se ha compartido muchas veces. Esto predispone, es un prejuicio anterior a la lectura, una reacción emocional. Algo que afecta directamente a la credibilidad que se da a los contenidos.
  11. Está claro que la red es cada vez más social. Y que lo que no exista dentro de las redes que se están tejiendo, y no tenga capacidad de permanencia, dejará de “estar” (nueva forma de hablar de “ser”).

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3 pensamientos en “Valoraciones en internet, y algún que otro comentario

  1. Si, esa parece ser la situación presente. ¿Como podríamos introducir el ESPÍRITU de DIOS en todo esto, PADRE? A mi personalmente no se me ocurre nada. Lo efímero de estas actitudes deja pocas rendijas, en mi opinión, para que el ESPÍRITU SANTO actúe.
    Abrazos y muchas gracias por todo.
    DIOS le bendiga

  2. Le corregiria, si me permite, ésta expresion usada por muchas personas y que se ha convertido en un “Cliché”, casi en todo el mundo, pero los que vivimos en el continente americado, ya nos parece una expresion desvalorizante, por ejempplo Ud. dice “todo se mide, según el espíritu americano”, me imagino se estara refiriendo a los Estados Unidos de Norteamerica, y no a la America toda, o a la America del Sur por ejemplo, es asi que deberia cambiar y decir “segun el espiritu norteamericano”, de hecho es una expresion sajona y televisiva, hasta incluso repetida por residentes de la America Latina y hasta de mi pais Argentina, lo que lo hace mas grave aun, pues es una manera discriminatoria del extrangero, en referirse en exclusiva a un pais como americano como a lass locales latinos de centro y sur america, es una desvalorizacion de su identidad sobre todo siendo herederos de las grandes culturas originarias de éste maraviloso y amplio continente, pero lamentablemente se hizo constumbre mediante diversos discursos el ninguneo o el uso de refrencias peyorativas a nuestas americas latinas, como las venidas de paises europeos como España ni que decir de los ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA.

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