Saber si he aprendido algo


Es cierto que, a primera hora de la mañana o a última hora del día, las capacidades para aprender están muy mermadas. Al principio porque se está medio dormido, o dormido casi por completo. Y al final porque llega la hora de salir, hay hambre, se ha quedado con alguien, se está pensando en la tarde… Lo cual reduce sensiblemente el número de horas que alguien está en disposición de aprender “mucho”. Por otro lado, es cierto que hay formas de aprender diferentes, lo que a unos les sirve a otros no, y algunos se levanta muy pronto para ponerse a estudiar y otros necesitan la tranquilidad de la noche, sin límites ni horizontes, para trabajar sus tareas. Cada uno lleva su ritmo.

Sin embargo, podemos establecer una serie de indicadores que nos muestran quién ha aprendido algo correctamente y quién, por el contrario, no ha retenido prácticamente nada de lo dicho y, en cuanto termine el asunto, sólo tendrá la huella de que algo pasó sin saber muy bien qué. Por ejemplo, alguien ha aprendido bien algo cuando…

  1. … puede decirlo con sus palabras. O lo que es lo mismo, se ha apropiado el conocimiento de tal manear que es capaz no depender de las explicaciones de otros, puede intercambiar conceptos, sustituir unos ejemplos por otros, ampliar la explicación. Durante un tiempo mi padre me exigía que me aprendiese las lecciones de memoria, y aquello me aportó una gran riqueza de vocabulario, una estructura sintáctica diferente. Pero también me pedía que supiera escribir, que hablase de lo que estaba aprendiendo en otros momentos, como en la mesa. Poner ejemplos, jugar con metáforas, terminó siendo fundamental.
  2. … puede sacar conclusiones. Es decir, continuar por sí mismo pensando a partir del punto hasta el que ha sido acompañado. Sacar conclusiones es una de las formas más eficaces de generalización. Los diálogos en clase sobre la relación entre las cuestiones filosóficas y ontológicas, y la ética corriente y moliente de la vida cotidiana, tienen mucha enjundia. A algunos les parecen divagaciones o desviaciones, pero los alumnos encuentran en esos razonamientos y conclusiones una seguridad diferente para verificar lo comprendido. Se les ve en la cara, se acentúa a medida que van moviendo la cabeza.
  3. … puede establecer conexiones. En relación tanto a otras materias, asignaturas, o cursos, y también a la propia vida. De algún modo lo explicado y recibido le servirá para no vivir de forma aislada el conocimento de uno u otro ámbito, o el conocimiento y la praxis, o el conocimiento y otras preguntas. Es curioso cómo sólo aquellos que están entendiendo y siguiendo la explicación en clase son aquellos que pueden hacer preguntas “con sentido y orientadas”, mientras que el resto se limitarán a decir “me perdí”.
  4. … puede describir lo que está ocurriendo. Es decir, comprender la realidad de otro modo a partir de entonces. Ejemplos del día a día se pueden ilustrar de igual modo. Se pueden poner muchos ejemplos. Pero nunca quedará todo. Sin embargo, siempre nos encontramos con algunos alumnos que tienen esa capacidad para interrogar y cuestionar lo que está sucediendo a su alrededor. Esos que, al terminar de hablar, preguntan: ¿Por eso sucede…? ¿Por eso ocurre…?
  5. … puede ofrecer diferentes puntos de vista. Incluso aquellos que, tratándose de un problema complejo, no están de acuerdo con su forma de pensar, son distintos, o erróneos. Es curioso cómo alguien que comprende realmente algo también es capaz de acoger a quien se equivoca y marcarle una ruta con pasos firmes. Me parece excepcional la labor del grupo de voluntarios de mi colegio. Compañeros que explican a sus compañeros, unas veces más pequeños y otras de su mismo nivel, para que saquen el curso adelante. Es cierto que lo consiguen, y les motivan, y la cercanía y la preocupación de otros es clave en su aprendizaje. Pero ahora pienso también, dicho sea de paso y sin menospreciar, que los que hacen de pseudoprofesores aprenden también todo de forma diferente y se ven enriquecidos en su conocimiento. Es una forma de estudiar, para ellos precisamente, estupenda.
  6. … puede razonar. O lo que es lo mismo, pensar por sí mismo, destripar lo aprendido para importar a otras áreas, momentos o circunstancias lo que ha adquirido hasta el momento. Formará parte de su razonamiento, de su capacidad de diálogo, de su capacidad general sin reducirla al ámbito, por ejemplo, académico o escolar. Me gusta hablar con mis alumnos, y ojalá pudiese hacerlo con más tiempo, más tranquilidad, y más sosiego. Y en ese díalogo, me resulta llamativo, muy llamativo, que alguien utilice la expresión: “Como usted dijo un día en clase…” Es decir, que en un diálogo sencillo alguien retome, como argumento, algo que aprendió en otro momento, en otras circunstancias y que, lo más probable, es que nunca entrase en un examen.
Anuncios

2 pensamientos en “Saber si he aprendido algo

  1. Pingback: Post publicados en Noviembre 2011 | Preguntarse y buscar

  2. Pingback: Post de noviembre 2011 | Preguntarse y buscar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s