Rodearse de los mejores


Es lo que todo padre quisiera para sus hijos, que supiesen rodearse de los mejores compañeros de clase. Y es lo que el padre quisiera incluso para sí mismo en su trabajo y en su vida. Y la madre. Y el profesor. Porque rodearse de los mejores es garantía de éxito y de crecimiento. Esta semana, escuchando el testimonio de uno de los grandes genios de nuestro mundo, me sorprendió que dijo precisamente esto: “Yo sólo tuve la gran idea del inicio. Pero fue el equipo el que la hizo realidad, y tuvimos éxito. Supe rodearme de los mejores.” Así que llevo un tiempo preguntándome por esto, que creo que es importante. Y lo digo a la inversa primeramente, ¿qué ocurre cuando nos rodeamos de los peores? Que me convierto e peor de lo que soy, porque lo que me rodea me hace bueno o malo, y algunas veces de forma irresistible. Luchar contra corriente no es tan sencillo como se dice; todo se hace más fácil si rodeado de quienes están animados, quienes tienen fuerza, quienes viven intensamente.

De verdad, lo veo en la escuela a diario. Durante un año se ve con claridad cómo va cambiando aquel que se junta con este grupo o con este otro. Enseguida se vuelven así o asá, se dejan llevar por aquí o acá, le dan importancia a esto o a esto otro. Los adolescentes vienen vestidos por grupos, tienen los mismos dejes, las mismas ideas, y también las mismas esperanzas respecto a la vida, las mismas creencias, las mismas opiniones. Si yo fuera padre, me parecería clave saber con quién va mi hijo. Citando el refrán: “Dime con quién andas, y te diré quién eres.”

Y de ahí, llegué a pensar en quiénes son “los mejores” de los que desearía yo mismo rodearme, con quienes formar equipo, y con quienes sacar adelante lo que sea necesario. Al principio pensé que serían diferentes las cualidades para un trabajo que para una relación, y después lo negué. Los mejores no pueden ser los grandes titulados del mundo, ni los que más dinero tienen, ni los más poderosos. De esos no desearía muchas cosas, porque voy viendo que el título y creerse inteligente le hace creer que es más que los demás, porque compruebo que quien parece que tiene algo más que los demás pasa pronto a pensar que la gente también es una cosa más que puede poseer o sobre quien puede decidir, y quien tiene mucho poder anula de tal forma a los que están a su alrededor que es de las personas más solas del mundo.

Los mejores para mí serían aquellos que…

  1. Saben disfrutar la vida de tal modo que se contagia su entusiasmo y para quienes las barreras no parecen existir, que siempre hablan en positivo, con ganas, con fuerza, con libertad. Aquellos que no dejan pasar oportunidades ni ceden a un mañana hipotético que ya llegará como si tal cosa.
  2. Aquellos que saben amar. Porque en todo grupo el amor es lo principal, y el amor salva. Amar en el mejor sentido de la palabra, haciendo del grupo una realidad amable del mundo, donde quiera estar, donde se viva de la sinceridad, donde las personas se preocupen recíprocamente unas de otras. Amor hasta la entrega. Me parece que los “mejores” no son los que están por encima del bien y del mal, sino los que se agachan por debajo del bien y del mal para acercarse a las personas.
  3. Los que son exigentes consigo mismos, y con los demás. Participar de un grupo donde no dé igual si está bien o no algo, si hemos hecho lo correcto o no, si estamos en lo cierto o no. Un grupo comprometido de tal manera que cada uno por separado intente dar lo mejor, y también sepa pedir desde el amor lo mejor a los demás. Me parece que es lo contrario a la competitividad (soy bueno para que tú seas peor) porque se harían mejores los unos a los otros, corresponsables en las tareas, y libres para pedir explicaciones por encima de respetos humanos insanos.
  4. Creer en el otro y descubrir lo mejor que llevan dentro. Hay grupos en los que efectivamente, cuando entras a formar parte de él sientes que no vales para nada ni te va a llevar a ningún sitio, en los que te dicen lo que tienes que hacer al minuto de tal manera que la persona se comprende como prolongación de otros sin libertad ni capacidad para decidir. Y otros grupos en los que los diálogos e inquietudes se convierten en explosión de vida, de proyectos y de futuro. Es como si alguien, al modo socrático, extrajese de nosotros lo mejor que llevamos dentro.

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2 pensamientos en “Rodearse de los mejores

  1. Pingback: Post publicados en Octubre 2011 | Preguntarse y buscar

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