Tres anotaciones sobre la escucha


Escuchar no debe ser nada fácil. Yo mismo tengo en mi biblioteca no menos de cinco libros sobre el asunto y otros muchos capítulos dedicados a lo mismo repartidos entre otros tantos libros. Si realizas una búsqueda en google al respecto te darás cuenta de cuánto se dice sobre el tema. Sin pretender agotarlo, hago tres anotaciones:

  1. Se escucha con el cuerpo. La postura frente a quien habla manifiesta si hay apertura o cerrazón, si estás centrado en la conversación o disperso, si dejas que participe o te impones a lo que dice. No se trata sólo de posturas que permitan el diálogo o de una disposición hacia la otra persona. Realmente reflejan la intención de escucha o no.
  2. Se escucha igualmente con la mirada. Por lo mismo que lo anterior, pero de forma más evidente. La mirada también revela aquello que el hablante desea comunicar de manera velada, con sus gestos, con sus formas. La escucha de la mirada es imprime en la conversación la necesidad de la verdad. Se pueden decir muchas cosas con la boca, y ser contradecidos en los gestos. Sobre la comunicación no-verbal-corporal hay mucho escrito.
  3. Se escucha finalmente con la palabra. Cuando hablas devolviendo información recibida, cuando pides confirmación para saber si estás escuchando bien o no, cuando reflejas algo que te ha llamado la atención, cuando haces una pequeña síntesis, cuando pides profundizar en un tema particularmente importante en todo el hilo. Y cuando das tu opinión ciñiéndote a lo que estás escuchando, sin inventar nada que la otra persona no haya querido decir o no haya dicho.
Creo que aplicado a la oración es igualmente revelador.
  1. La escucha con el cuerpo sería estar en el lugar del mundo, según la voluntad de Dios. Y no de cualquier manera en ninguna parte del mundo. No creo que tengamos que estar en este sitio y no podamos estar en otro porque Dios lo quiere, aunque muchas veces sí que nos podemos sentir llamados a una realidad bien concreta. No creo que exista ese plan de Dios que todo lo domina y controla. Y sin embargo, sí sé que todo es bueno para aquellos que aman y buscan a Dios, y que su situación en el mundo no debería ser igual a la del resto de los hombres que carecen de ese amor o esa fe.
  2. La escucha con la mirada es la atención a los signos, que siempre son “más” de lo que contemplamos sin querer reducir el misterio a lo que podemos captar humanamente. Porque Dios está en la realidad desbordándola y haciendo de ella un diálogo con el hombre.
  3. La escucha con la palabra y con la Palabra sería el trato asido con la Escritura y el cuidado de nuestras propias palabras en la conversación. Porque es verdad que no pocas veces jugamos con Dios a no entender cuando realmente entendemos lo que dice, o no queremos profundizar en algo que sabemos que es realmente vital e importante. No sólo es el trato con la Biblia, también el trato con las palabras que recibimos del mundo y que el mundo no puede comprender o cree comprender haciéndolas pequeñas y a su medida. Como por ejemplo el amor, la persona, la dignidad, la solidaridad o la justicia. Que cada vez que caen en sus manos tienen a desligarse de un plan mayor, de la esencia del hombre o de la verdad.
En todo diálogo la escucha juega un papel fundamental. El de recibir, el de comunicar y unir.
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2 pensamientos en “Tres anotaciones sobre la escucha

  1. Pingback: Post publicados en Octubre 2011 | Preguntarse y buscar

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