¿Para qué trabaja la economía?


Aristóteles, en su Ética escrita hace más de dos milenios, distinguía perfectamente entre la actividad de administrar bienes (llamada economía) y la de acumular e incrementar riquezas (llamada crematística). Ahora bien, esta distinción en nuestra época ha desaparecido prácticamente, y si preguntásemos a cualquier persona de nuestro Primer Mundo Desarrollado para qué sirve la economía, cuál es su fin principal, y otras cuestiones semejantes, pondríamos de manifiesto tal confusión. Porque “dinero llama a dinero” y quien tiene siempre desea tener más, salvo que haya sido tocado en lo más íntimo de su ser por razones distintas a las que predominan en su ambiente.

Haría falta, a mi modo de ver, dejar al descubierto con una verdadera Economía que administre los bienes para cubrir las necesidades de los hombres, toda la codicia que desvela como peor mal del hombre el discurso final de la película “El Gran Dictador”. Por cierto, que es muy difícil distinguir entre las necesidades de los hombres aquellas que realmente lo son, y no pocas veces se tiende a aparcar para lo elevado y sublime lo más básico por el hecho de que no sean necesidades materiales. Quien se empeña en hacer de lo necesario algo material, o es que no es humano y no sabe leer su historia, o realmente quiere engañar a los demás hombres que viven en su mismo mundo. Es la avaricia la que se ha confundido con la satisfacción humana, creyendo que en los bienes el ser humano puede encontrar descanso, y ha dejado de preocuparse y preguntarse por el modo más humano de satisfacer realmente las necesidades de todos los hombres, y no sólo de unos pocos. De un modo extraño esta ciencia se ha convertido en la creadora de necesidades, poco relacionadas con el desarrollo personal realmente, y ha dejado olvidados a quienes no tienen dinero que entregar como intercambio. Si consiguiéramos redirigir los principios fundamentales de la Economía también quedarían desvelados las intenciones de esa Crematística que se ha camuflado en ella.

Ahondando en lo anterior, si no se hace realmente trasparente se seguirá confundiendo una con otra. Y aquellos que sufren las necesidades no tendrán un protector real que les ampare, siendo siempre meros instrumentos de intercambio social dentro del mercado de valores. Recuperar los fines de la economía humana exige de una parte plantearse hacia dónde queremos ir con lo que tenemos (como humanidad y también como personas) y hacia dónde podemos ir (empleando las limitaciones de nuestros medios legítimos, porque no todo fin está justificado, y lo sabemos).

Para terminar esta pequeña reflexión, propongo criticar duramente el siguiente párrafo de Keynes, que me parece que también esconde mucha de la realidad en la que estamos inmersos: “Debemos valorar los fines por encima de los medios y preferir lo que es bueno a lo que es útil. (…) Pero, ¡cuidado!, todavía no ha llegado el tiempo de todo esto. Por lo menos durante otros cien años debemos fingir nosotros y todos los demás que lo justo es lo malo y lo malo es justo; porque lo malo es útil y lo justo no lo es. La avaricia, la usura y la cautela deben ser nuestros dioses todavía durante un poco más de tiempo. Pues sólo ellos pueden sacarnos del túnel de la necesidad económica y llevarlos a la luz del día.”

Anuncios

Un pensamiento en “¿Para qué trabaja la economía?

  1. Pingback: Post publicados en Octubre 2011 | Preguntarse y buscar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s