¿Por qué los mayores dejan de jugar con sus amigos? (desde los pequeños)


Los pequeños siempre nos invitan a jugar con ellos. Y son tan pocas las veces que lo hacemos que cuando eso ocurre, al día siguiente, en el colegio, le dicen a su profesora: Ayer jugué con mi padre, ayer jugué con un amigo de mis padres un rato. ¡Qué bien me lo pasé!

Porque jugar no es perder el tiempo ni es cansarse. Es conectar con la vida y las personas desde la alegría, desde la fantasía y el sueño. Es dejar espacio a otros mundos, poco reales quizá. Jugar es crear, es construir, es aprender que otro mundo es posible.

Y los pequeños ven que no jugamos. Si les dijéramos que tenemos un problema con esta persona, ellos nos dirían que empezásemos a jugar con ella. Que jugando todo se arregla. Si les decimos que estamos nerviosos, traerían su muñeco preferido.

Ellos saben que los mayores juegan a otras cosas, pero no son tan divertidas como las suyas

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