¿Qué ocurrió en Cuatro Vientos JMJ2011?


Una ingente cantidad de personas, tanto que no dejó indiferente a nadie. Un sol aplastante y una tormenta en todo su esplendor. Una organización que había previsto algo de lo que iba a suceder, pero no todo, como de costumbre sucede cuando las previsiones se desbordan de semejante manera. Un reguero de sonrisas repartidas en lenguas de las que jamás aprenderé una palabra, y con las cuales me podía comunicar y que no suponían una barrera. Un grupo de verde llamado voluntarios que se movía por doquier buscando servir del mejor modo posible. Camisetas amarillas, mochilas rojas, gorros para protegerse del sol y paraguas y todo tipo de artilugios usados de múltiples maneras. Tierra, había mucha tierra. Y donde hay tierra también hay polvo. Mucho polvo. Y camiones de bomberos regando personas, y ambulancias haciéndose paso en calles repletas donde parecía que nadie podría moverse. Tiempo de silencio y adoración, de música y diversión, de palabras y gritos y aplausos y conversaciones con extraños hermanos venidos de otros países lejanos.. y todo eso es nada si no hablásemos de cada uno de los que allí estuvo, de cada uno de los corazones que Dios tocó en aquel encuentro.

¡Qué difícil es narrar lo que allí ocurrió! ¡Cómo recopilar y recontar cada experiencia! Los había pequeños y mayores, familias, grupos de amigos, grupos de fe, grupos de colegio, de instituto, de universidad. Personas que han estado ya en varias jornadas, o en una, y para otros que era la primera. Los hubo en el recinto, y también en la calle sin poder pasar. También estaban los que no eran del encuentro propiamente, y que estaban ayudando, como la policía, las ambulancias, la seguridad… Cada uno se ha llevado algo. Seguro que todos pudieron contemplar algo hermoso, hacer oración en más minutos de los que la vida en sus ritmos brinda ordinariamente. Estoy firmemente convencido de que la perseverancia en la explanada para todos supuso un reto, y que tuvieron que sacar todo lo que llevaban dentro para hacerse “firmes en la fe”. Termino toda la Jornada, con sus previos y sus preocupaciones, animado por la esperanza de lo que vi, de la vida que se derrochaba, del ánimo y fuerza que se demostró.

Mi experiencia está marcada por el servicio. En otra edición de la Jornada estuve como peregrino. Ahora estaba del lado de la organización y todo cambia de color. Me puse en el pellejo de muchos padres con sus hijos, de familias que conozco y a las que aprecio, en las que viven muchos de mis alumnos y otros que no lo son. En su gran riqueza Dios pasó bendiciéndonos y haciéndose presente en el medio, delante de todos para que todos pudieran escuchar y verle.

Aún así, sé que todo lo que allí pasó es una especie de Gran Palabra que estamos llamados a recoger a pesar de nuestras sorderas. Algo grande que anima el interior del corazón y le da fuerza para decidir y recorrer más camino. Ahora, no más tarde, es el momento de afrontar la vida y tomar decisiones. De lanzarse, arriesgar, y sentirse dichoso porque Dios ha convertido un poco nuestro corazón haciéndose grande entre los pequeños.

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4 pensamientos en “¿Qué ocurrió en Cuatro Vientos JMJ2011?

  1. Esther, Álvaro, Inés, mis padres y yo estábamos al otro lado del televisor sin perdernos ni un minuto de lo que sucedía. Evidentemente no es lo mismo pero sí nos permitió acompañaros espiritualmente e incarnos de rodillas ante aquella majestuosa custodia toledana. En oración con vosotros, por vosotros, por nosotros. Sí, habrá un antes y un después. Al menos, tendremos una JMJ grabada a fuego en nuestros corazones. Eso no nos lo quita nadie. Y que ahora Dios saque sus frutos…

  2. Esther, Álvaro, Inés, mis padres y yo os acompañamos al otro lado del televisor. No es lo mismo, evidentemente, pero nos sentimos muy cerca vuestro espiritualmente, muy cerca de todos los que allí estaban, del Papa y de la Iglesia. Lo vivimos con profunda emoción. Para mi, compartir 2 días a vuestro lado fue una experiencia bonita, real, eclesial… Gracias por dejarme. Tenemos algo pendiente…

  3. Lo que ocurrió en Cuatro Vientos fue un alarido de inmensa fe y de comunión fraterna entre todas las personas que comparten su última esperanza en Jesús. Y el imponente sacrificio de las horas al sol y de la vigilia entre barro y de todas las inclemencias soportadas nos da una idea de la fortaleza espiritual de la valiosa juventud que acogió Madrid en las JMJ al grito unísono de “Firmes en la Fe”.

  4. Como muchos voluntarios a mí me tocó estar en la zona C10. La marea verde se encargó de poner alegría, compañerismo, oración y sonrisas a una tarde que empezó con mucho calor y que terminó con una tromba de agua. Si alguien creía que la lluvia podría con nosotros, estaba equivocado.
    Gracias a todos por hacer de esta JMJ 2011 algo especial.

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