¿Olvidaste el cargador?


Paseo por Roma. Vamos caminando tres escolapios, de tres nacionalidades diferentes. Llegamos al centro en autobús. Nos despertamos al ver tanta maravilla, y aparecen las cámaras de fotos. Cada uno a su manera, con sus intereses. Tres, cuatro… hasta veinte fotos. Y uno del grupo, con cara de preocupado, no deja de mirar su cámara de fotos sin comprender por qué no se enciende. Todos vamos en su ayuda. Yo apunté que sería mejor dejarlo para cuando estuviéramos en casa, porque allí no podíamos hacer nada, y cargar la cámara para saber si es problema de batería. El escolapio dueño de la cámara me dice que la cargó en Madrid, que estaba bien, que algo tenía que haberle pasado. Seguimos caminando.

Al llegar a casa descubrimos que no había traído el cargador. Estaba en Madrid. Toca preguntar a otros si alguien tiene un cargador similar y puede dejárnoslo. Efectivamente. Había otra persona. Nos lo deja y comprobamos que, ciertamente, era problema de batería. ¡No estaba cargada!

Lecciones para viandantes:

  1. Si algo “te pone las pilas”no te lo olvides. Nunca sabes cuánto vas a necesitar, ni cuándo puedes llegar a desgastarte. Puede ser que donde menos te lo esperes, se reclame algo de ti que deberías estar dispuesto a dar sin remilgos.
  2. Ante la dificultad, no lo des por perdido todo, y tampoco te agobies por no encontrar solución ya mismo. Probablemente muchas cosas necesiten tiempo y otras circunstancias diferentes. Por cierto, por mucho que te quedes mirando el problema, éste no cambiará, y la Providencia no está relacionada con la magia sino con la acción de las personas y el movimiento del Espíritu en el mundo.
  3. En la medida de lo posible, aprende a no separarte de aquello que te da vida. Es una torpeza enorme por tu parte. Si crees que es portátil, no lo dejes en casa. Y si no es portátil, no te separes. Te quedarás tirado en el camino como un coche sin gasolina. Creo que todo el mundo lo entiende.  Crecer en discernimiento también supone conocer las propias posibilidades y debilidades, no sólo dónde quiero llegar y qué bonito es.
  4. Gana en autonomía, porque las pilas no pueden generar dependencia ni dejarte inmóvil. En cualquier caso aférrate a tus posibilidades. Si lo que te da fuerza te condena a estar quieto, a depender excesivamente de él, a no dejarte salir… sin duda alguna no será bueno para ti. No será de Dios aquello que no te hace libre y no te enseña a “caminar” por ti mismo.
  5. Si no hay más remedio y te has quedado sin pilas, pregunta a otros. Hay muchos más sabios y acompañantes en nuestro mundo de lo que te imaginas. “Olvidarte” algo o “sentirte sin fuerzas” puede ser el inicio de una excelente historia. Recibe lo que tengan que ofrecer. Todo diálogo es hermoso, pero cuando hay necesidad profunda de él, se convierte en el tesoro más preciado. Es un buen momento para hacer comunidad interior.
  6. Si alguien necesita, entrega.
Anuncios

2 pensamientos en “¿Olvidaste el cargador?

  1. Quizás lo más complicado de la felicidad es aprender a buscarla dentro nuestra y no estar siempre esperando que venga de fuera. Pero, claro, si dentro no tenemos más que vacío ¿Qué podemos esperar? Saludos 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s