¿Cuál es el ritmo “humano”?


Sólo saliendo, compartiendo otros ritmos, seremos capaces de darnos cuenta de la velocidad a la que recibimos y consumimos todo cuanto nos rodea. Sólo compartiendo con otros un estilo de vida diferente nos haremos cargo de lo que supone para el hombre tanta transformación y falta de horizonte claro al que conduce.

Pero las quejas tampoco son buenas. En el fondo son los cambios que provoca la propia personal (o sociedad en general) en las estructuras y formas de vida la que aceleran todo de tal manera. Una moda dura un año, quien disfruta de más privilegios o posición social más elevada puede dividir el tiempo en la moda de invierno y la de verano, y para otros “ir por temporadas” (tres meses) es esencial. Los ordenadores cambian tanto que se quedan obsoletos en pocos años. La comida llega a aburrir (según unas estadísticas que he leído recientemente, que nos llevan de la comida china a la asiática, pasando por las hamburguesas o platos tradicionales, y se experimenta de vez en cuando con comida mejicana o todo cuando se pueda probar). El caso es cambiar, porque cuanto se tiene aburre o nos hace “quedarnos atrás”. Hay que probar, arriesgarse, experimentar, para volver otra vez a dejar de lado eso cuando ya no sea lo último, novedoso o “de tendencia”. Todo va a ese ritmo, todo a esa velocidad.

La cuestión se complica cuando esos mismos ritmos -y ocurre- se trasportan a realidades profundamente humanas. En definitiva, los cambios del hombre también inciden sobre el propio hombre de manera directa y le implican e impactan de forma que no puede hacerse “el sordo” ante tanta variedad. Se transforma todo entonces en realidad efímera, relativa, carente de fundamento y de valor absoluto.

Ante este panorama, nada irreal, me cuestiono entonces sobre los ritmos humanos. Parece que hemos llegado a las fronteras de lo que se puede “acelerar” a las personas, pero ¿con qué nos quedamos? ¿Seguimos jugando a abarcar todo cuanto podamos o frenamos y nos bajamos? ¿Podemos realmente “ausentarnos” de esta manera de la sociedad en la que vivimos?

Llego a la conclusión de que descartar los excesos es lo más fácil. Como cuando probamos el agua de la playa en abril y constatamos que todavía está excesivamente fría para ciertas sensibilidades  y que es mejor volver a la toalla. Se puede parar. Después de mojar el pie, claro.

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3 pensamientos en “¿Cuál es el ritmo “humano”?

  1. Son sorprendentes los ritmos, tanto los que nos marcamos a nivel personal como los que se marcan en la sociedad.
    Supongo que en todo los trabajos se nota, pero en la educación es más que patente. Aceleramos los ritmos de aprendizaje de los niños, se intenta que todo vaya a la par aunque nos empeñemos en la educación individualizada que queda preciosa en los manuales. Pero las leyes marcan objetivos, y hay que cumplirlos, a veces me pregunto si no estaremos perdiendo el norte. Y erramos, erramos absolutamente.

  2. me parece que el ritmo del ser humano va de la mano de las ultimas tendencias o de hacerse llevar o no, por mi parte a mi me gusta ir a un ritmo rápido cuando se trata de llegar a mis objetivos, pero cuando se llega ahí desacelero y me calmo, en cuanto a lo que la sociedad exige, pues voy solo a mi ritmo, no me interesa mucho el que diran.

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