¿Está Dios en tu vida?


Si intentas responder a esta pregunta, lo más probable es que comiences a pensar en tu propia historia o en este mismo instante de tu vida (en sentido amplio, no en este segundo de tu vida, sino en un “tiempo más denso”, en este momento, en tus circunstancias). Así es como pensamos la mayor parte del tiempo. Si te preguntan quién es Cristo Jesús para ti, responderías de la misma manera.

Ahora, que todavía hay tiempo de Cuaresma por delante, y que la Cuaresma nos lanza más allá de sí misma hacia la Pascua, se me ocurre que te lo plantees de otra forma muy, muy distinta. No tanto mirando al pasado o al momento del “ahora”, sino en futuro. ¿Está Dios en mis proyectos, en mis planes, en mi futuro? ¿Está Dios dentro de mi vida, es decir, en mis criterios, principios, motivaciones, mociones? ¿Me empujo hacia Dios o fuera de él?

La cuestión vocacional tiene mucho que ver con esto. Puedes plantearte tu vocación desde “lo que tienes ahora”, o en clave de proyecto compartido con la voz de Dios, con lo que el Espíritu puede sugerirte “ahora” que se realizará más adelante. Vocación es “promesa”, no cálculo matemático cerrado sobre sí mismo. Vocación es ilusión, pasión y ganas de “estar cerca de Dios”. En el discernimiento vocacional cuenta más incluso que el presente y que lo que “hay”, porque Dios siempre desborda y alcanza para nosotros más de lo que soñamos.

Ahora que miro mi historia, compruebo que esto es muchas veces cierto. Mi vocación no es una opción ya tomada que tengo que defender, a la que ser fiel meramente y con la que debo “cumplir”, sino que es y seguirá siendo por mucho tiempo “promesa”, “futuro”, “confianza”, “esperanza”.

Anuncios

2 pensamientos en “¿Está Dios en tu vida?

  1. Qué bueno JF. Me gusta la visión que planteas de la vocación, porque como la vida (o la Vida) no es estática, si no dinámica, ascendente y enriquecedora. La vocación que planteas, la religiosa, la veo como un Don maravilloso para quien la recibe y una bendición para los demás. Desde un punto de vista egoista ¿qué sería de nosotros, el común de los mortales, sin unas manos que consagren, sin unas manos que nos reconcilien y administren el perdón en Su nombre, sin unas manos que bauticen………..? Pero es que además conozco a muchos jóvenes sacerdotes que no irradian si no alegría, sensatez, entusiasmo; y a muchos sacerdotes muy mayores que continúan con la misma alegría, sensatez, entusiasmo y paz. Ejemplo de unas vidas, no desgastadas, invertidas y empleadas por Jesús en cada uno de nosotros. Vidas plenas, felices, con los surcos de la dureza del paso del tiempo y la paz en sus ojos que muestran (como diría Casaldáliga, y bien sabe Dios que a mí este señor sólo me gusta como poeta) unos corazones cargados de gentes. Vidas que han respondido a una Llamada inicial, y al llamada diaria. El próximo día 30 tendré la inmensa suerte de acudir a una ordenación sacerdotal y diaconal; el sacerdote se ordenará con apenas 26 años. Un ejemplo de ánimo y aliento a todos los jóvenes que se planteen esta opoción como respuesta.

  2. Todos -la mayoria – responderiamos que si, que si está Dios en nuestra vida, pero realmente la respuesta es mas compleja que un simple si o no, yendo al 1er. mandamiento se acerca un poco mas al dar un respuesta a esta gran pregunta, si realmente amamos a Dios sobre todas las cosas, si anteponemos lo material a lo espiritual, en fin….lo que realmente nos apasiona seguir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s