¿Buscas intimidad, soledad?


Estoy preparando uno de los temas de esta semana para mis alumnos. Precisamente sobre esto, sobre la necesidad de “encontrarse con uno mismo”, de “alcanzar hondura en la vida”, de “darse cuenta de las cosas”… y de abandonar un mundo que satura, comprime y quiebra la razón y la esperanza.

Como siempre me gusta darle la vuelta a las cosas, y provocar, ahora digo lo contrario. Que nadie en su sano juicio busca la soledad por la soledad. Es más, lo que me admira más aún es que cuando estamos en soledad hablamos “con nosotros mismos” y en bajito, y lo que más ansiamos sería encontrar a Dios, en ese rincón de nuestro mundo, para que nos guiase, para que dialogase con nosotros cara a cara, para poder compartir hondamente sobre lo que nos pasa. Esto último hay muchos que no lo saben. Por eso se retiran en soledad “dejándose llevar por el corazón”, y por “lo más humano” que hay en ellos, que es obra de Dios. Dios nos hizo para Él, para compartir con Él la vida, no para darle la espalda. Y nadie puede evitarlo: aunque su boca diga una cosa, el corazón empuja en otra dirección, la del amor, la de la cercanía, la de la humanidad más excelsa.

Los jóvenes tienen que saberlo. Su lugar de “intimidad” no puede ser un lugar sin Palabra, de la grande. O temerán encontrarse con ellos mismos y querrán cerrar los ojos a cuanto les sucede y no comprenden.

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2 pensamientos en “¿Buscas intimidad, soledad?

  1. Una parte del mundo que satura, comprime y quiebra la razón. Cuando se encuentren con ellos mismos en su soledad; cuando vean que en su soledad pueden experimentar la compañía absoluta con Dios, verán que esa parte del mundo no llegó nunca a quebrar la esperanza, porque reconocerán al Señor en ellos mismos. Ese encuentro les hará medirse con ellos mismos, con su propio valor. Valor para responderse a sí mismos, para responderle a Él. Valor para decir sí, supone valor para decir no a esa parte del mundo. Pero en muchos casos, por no decir en todos, necesitarán compañía; aquella compañía que les ayude a comprender, que les ayude a que ellos mismos tomen la decisión correcta.

  2. Las palabra soledad e intimidad están manipuladas. Puede que hasta las veamos como obsolteas.

    Implican silencio, en un mundo de ruidos, en nuestro mundo interior de ruidos. Quizá primero deberíamos reeducar(nos) en tanto matiz y analizar el sentido de esos momentos de “soledad, intimidad, silencio”, tan j… de alcanzar, y según muchos tan necesarios.

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