¿De qué vas?


Esta es una pregunta típica de un momento de cabreo. Ya hace unos días, en plena calle y a la luz del día, un chico le dio una bofetada a una chica después de que ella le diese otra. La verdad, no sé quién empezó primero, porque yo, como otros, simplemente caminábamos pensando en otras cosas. Pero nos sorprendió la cuestión tanto, con lo sensibilizados que estamos, que al instante nos acercamos para ver qué pasaba. Y una joven que pasaba por allí le dijo al “varonil joven”: “¿De qué vas?”

Es de esas preguntas que llamamos retórica, porque no esperamos respuesta. Si bien es cierto que sería interesante responder: “¿De qué vas cuando…?”

Vamos a intentarlo: “De qué vas cuando estás con tus amigos”, “De qué vas cuando estás solo en tu habitación”, “De qué vas cuando nadie te conoce”, “De qué vas cuando estudias”, “De qué vas en tu trabajo”, “De qué vas con tu familia”…

No es que esté enfadado. Simplemente me pregunto. Esto de IR POR LA VIDA siendo de una manera concreta tiene su intríngulis. Esto de IR POR LA VIDA queriendo ser uno mismo, con autenticidad pero incapaces siempre de dar la cara, tiene su aquel. Esto de IR POR LA VIDA con una imagen concreta, rodeado de ciertos “prejuicios”, de ciertas “espectativas”… es curioso cuanto menos. Yo soy de esos que vive, en cierto modo, con un papel claro ante las personas, y parece que cuando se acercan a mí saben cómo pienso y en qué pienso y en qué no pienso. La verdad es que todos nos llevamos sorpresas, porque cada uno es un mundo y, sin querer vivir “encerrados en nuestro propio mundo” lo vamos creando con nuestras decisiones y con nuestros “misterios personales”. Cada uno, con su historia, es alguien más allá de la imagen. Pero es tan importante…

Y tú, DE QUÉ VAS POR LA VIDA. Jesús de Nazaret, llamado el Cristo, también FUE POR LA VIDA. Algunos decían que era un judío, otros que un profeta, otros que Elías, otros que… y de vez en cuando, alguien era capaz de enlazar con su misterio más íntimo y personal. Por eso, cuando Jesús se sentía conocido como Persona, daba gracias a Dios. “Eso no te lo ha podido contar nadie, sino mi Padre.”

¿Tú de qué vas? ¿Quién es capaz de contar tu misterio?

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