¿Paradojas?


En clase dejé que mis alumnos se acercasen a ellas. A partir del título de una leyenda de Bécquer, sobre una doncella fantasmagónica que era capaz de hablar, ellos expresaron paradojas de nuestra existencia: soledad acompañada, tristeza alegre y alegre tristeza, acompañamiento solitario, luz oscura y oscuridad luminosa, pensamiento ilógico y confianza desconfiada, valentía cobarde y cobardía valiente… Muchas más surgieron. Se llaman “antítesis”.

Me parece genial poder descubrir las propias. Lo que pensamos que no puede darse, que no puede pensarse dos cosas al mismo tiempo, no es cierto. Es totalmente verdad: ambos casos, ambas palabras, ambas realidades conviven y lo hacen dentro de mí, en mi existencia, con mis pasos y palabras, con mis actitudes.

Cuando mis alumnos se dieron cuenta se quedaron perplejos. Hasta entonces no lo habían pensado. ¿Cómo es posible esto? ¿Cómo puede darse esa triste posibilidad en la que no se hayan detenido a pensar en lo que llevan dentro y les hace vivir?

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Un pensamiento en “¿Paradojas?

  1. Supongo que porque intentamos huir de lo que sentimos, no sé.
    Alguien puede estar viviendo algo, pero no lo quiere sentir,es así como no se para a pensar en lo que está viviendo porque continuamente lo está rehuyendo.

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