¿Una vida diferente?


¿Una vida diferente? ¿Una vida especial? ¿Algo distinto en mí? ¿Algo especial en mi vida? ¿Ser como los demás? ¿Ser uno más? ¿Caminar como otros? ¿Hacer sus mismas cosas? ¿Elegir por mí mismo? ¿Saber elegir? ¿Tener algo donde elegir? ¿Miedo a la libertad? ¿Libertad o esclavitud? ¿Libertad o mímesis? ¿Cómo saber? ¿Cómo elegir? ¿Cómo hacer? ¿Cómo vivir? ¿Quién me ayuda? ¿Quién dice lo que tengo que hacer? ¿Quién no sabe que tiene algo que hacer? ¿Quién me apoya en mis decisiones? ¿Estaré solo cuando elija? ¿Y si me dejan tirado? ¿Y si no les gusta que tome decisiones? ¿Y si les molesta mi libertad? ¿Para qué ser libre? ¿Estoy contento con lo que tengo? ¿Estoy contento con lo que soy? ¿Me vale sólo tener cosas, tener personas? ¿Rodearme de personas libres? ¿Juntarme con personas que también deciden por sí mismas? ¿Nos podremos poner de acuerdo? ¿Y si todos queremos cosas diferentes? ¿Hacia dónde me llevan tantas preguntas? ¿Tiene sentido seguir dándole vueltas? ¿Cómo me siento después de tanta y tanta y tanta pregunta? ¿Tienen algo que ver conmigo? ¿Al final con qué me quedo? ¿Seguiré siendo igual después de preguntarme por tantas cosas? ¿Algo ha cambiado en mí?

Anuncios

15 pensamientos en “¿Una vida diferente?

  1. Creo que todas las preguntas son personales, con lo cual se formulan en primera persona, salvo que estemos dialogando. Pero entre que sean personales y que sean egoístas hay una diferencia grande.
    Recuerdo una frase, al hilo de tu comentario, que es apropiada: “No hay persona más egoísta que aquella que nunca se ha detenido a pensar en sí misma.”

  2. Los grandes interrogantes del ser: a dónde vamos? de dónde venimos? Cual es el sentido de la vida? se han transformado en ¿Cómo me siento, yo? ¿Estoy bien, a gusto, soy feliz?
    No creo que conjugar el “yo, mi, me, commigo” sea tanto signo de egoismo como de pobreza ante un mundo inmenso.

  3. Efectivamente. Estoy absolutamente de acuerdo contigo. Es parte de nuestra sociedad postmoderna. No hace mucho que comentábamos en clase, en un interesante diálogo con mis alumnos, que expresiones como “me siento bien”, “me parece”… eran las formas bonitas que escondían un larvado egoísmo, cuyas consencuencias eran brutales incluso para la misma persona, que debía huir de todo aquello que les hiciera sentir… sin poder pasar por encima de todo eso.
    De todos modos, insisto en mi postura. Sabiendo que nuestra sociedad postmoderna se rige por determinadas opciones radicales, podemos hacer dos cosas: situarnos fuera y pretender llamar la atención para que otros vengan a “otros criterios y valores”, o situarnos dentro para dialogar desde las inquietudes y perspectivas que tenemos.
    Mi opción ha sido, no siempre, la segunda. Prefiero reconocer quién soy y dónde estoy para poder hablar. Entonces encontré, entre otras cosas, que la perspectiva personal cuadraba bastante para poder facilitar el diálogo con los jóvenes de hoy (incluso conmigo mismo) superando con creces las franjas postmodernas.
    Un saludo. Y gracias por tu diálogo.

  4. Los mismas preguntas que parten desde un puberto a un mujer en proceso de menopausia. Dejen de preguntarse y empiecen a vivirlo, los problemas van y vienen, el posmoderno lo simplifica con lo material hasta que se da cuenta que todo es efímero; ubiquemos la realidad y a partir de ese retrato de disfraz, saber hacia dónde nos dirigimos.

    Saludos.

  5. Un saludo.
    El hecho de que las personas se pregunten no significa que no vivan. Precisamente es señal de lo contrario, de que están viviendo y se dan cuenta de lo que esto supone. Las preguntas y las reflexiones que ofrecemos aquí merecen, por consiguiente, todo el respeto posible, sean compartidas o no. Yo al menos me pregunto porque eso me ayuda a vivir, no para evitar vivir.
    El postmoderno se da cuenta de que todo es efímero, pero sólo cuando se pregunta si hay algo que pueda no serlo. Las Hasta entonces estará tranquilamente en su mundo limitado por las cosas materiales, preocupado en intentar saciarse con ellas. Sólo si se pregunta por algo diferente, y comienza a buscar respuesta puede cambiar algo en él. De lo contrario, no sabrá, como usted apunta, hacia dónde dirigirse.

  6. El hombre es aquel que pregunta por el sentido de la vida porque todo lo que hace, lo que hacemos, es al mismo tiempo pregunta y respuesta.
    Es preciso plantearse los interrogantes sobre la existencia para descubrir y entender la fe en Dios que no es otra cosa que la respuesta a todas esas interpelaciones.
    Así lo entiendo yo. Pero cuidado con las preguntas, eso apuntaba en mi primera intervención, el “yo, mi, me, conmigo” no puede ser confundido con las grandes interpelaciones del hombre, el “yo,mi,me, conmigo” dibuja un horizonte personal bien complaciente y asequible pero a la vez siniestro, pobrisimo,finito, nada que ver con el verdadero horizonte de los cristianos, Jesucristo.
    Otro saludo, fraterno claro está.

  7. ¿Y si le preguntaramos a un chico musulman si conoce a ese tal Dios o a un tal Diablo, cree que lo comprendería?
    Si otra religión hubiera predominado en occidente en sus primeros tiempos quizás hoy estaríamos rezándole a otro “Dios”, por ejepmplo a una imágen ideal conocido como Allah, por ejemplo.
    Nosotros aceptamos ese tipo de dominio, por eso lo consideramos legítimo, pero en realidad muchas veces es para abastecerse de lo material, lo cuál no sería nada extraño hoy en día.

    Saludos.

  8. Respondo a tu primera pregunta señalando que el Dios musulman es el mismo que el Dios Judio y el mismo Dios nuestro, por tanto todos rezamos al mismo Dios.
    Después, añadir que los interrogantes sobre la trascendencia son inherentes a la especie, por tanto estan presentes en todas las culturas, en todas las religiones, y tienen que ver con algo tan sencillo y tan complejo como la conciencia de uno mismo, y la conciencia de los otros.
    Podriamos rezar a otro Dios como dices, quizás, es posible, pero nos hariamos las mismas preguntas. Sin lugar a dudas:
    la existencia es un misterio demasiado immenso!!! ¿Cual es el sentido de la vida?

  9. Un saludo a ambos.
    Coincido principalmente con Gysue. Añado además que esas preguntas se las debería hacer el propio musulman, igual que yo más de una vez me he interrogado por lo mismo. De todos modos, lo que es increíble es la cercanía histórica y monoteísta de las tres religiones que has nombrado. Yo me quedo admirado, ¿tú no?
    De todos modos creo que rezar… rezar… no sé si es del todo lo mismo para unos que para otros. Es más, dudo que sea lo mismo para todos los cristianos. Y en cualquier caso, a pesar de sus formas, ninguno de nosotros tiene asegurado que “nuestra imagen de Dios” no esté deformada, y que nuestra forma de rezar… no sea del todo justa.
    En cualquier caso, recuerdo un chiste de Cortes, un comic mejor dicho, en el que Dios se plantea estas cosas.
    Añado a lo anterior lo siguiente: Creo Dios Padre, el Dios de Jesucristo, no en mi propia imagen de Dios; Creo que Él se ha mostrado a los hombres, no que los hombres lo hayamos alcanzado con nuestros esfuerzos constantes por alcanzar la felicidad; Creo que Él nos ha visitado y, en su Encarnación, nos ha entregado una nueva humanidad. En esto último además, pese a todas las críticas que se puedan hacer, no se puede diferir. Si los hombres lo han recibido o no, es otra cuestión. Pero la humanidad de Jesucristo, la del Hijo, la de Jesús de Nazaret… es nueva. Muestra de ello es mi forma de orar y de trabajar, mi vida transformada.

  10. “¿Cual es el sentido de la vida?”
    La verdad no sé, preguntele al hombre posmoderno, ese que deposita en lo material lo más valioso de la vida según él y a partir de ese comienzo es donde se prepara para el suicidio.
    Tal vez rezarle al mismo Dios provoque -en el mayor de los casos- los prejuicios al otro, como si el otro fuera el “Demonio”, cuando en realidad el problema es uno mismo. Gracias a la religión se me ocurre unos ejemplos, veamos, desde la conquista y su adquisición en América pasando por el control del Estado actual y la guerra absurda entre Occidente y Oriente, lavando varias cabezas ajenas -por no decir millones en el campo cristiano- en demostrar su poderío como estructura en sociedad.
    Quizás con leer el Corán que “habla” de guerras y paz en vuelta de hoja, hablaremos de una Biblia un poco confusa que da a la imaginación un hombre y una mujer desnudos, condenando a ésta última por morder -supuestamente- una fruta prohibida, es una forma elegante de demostrar el machismo en la Biblia, nótese que hasta se rechaza el matrimonio homosexual, ¿le debemos las gracias también a lo cristiano?
    Hay bastante que resolver hoy en día, si caemos en el absurdo generalizado, entonces no sé en donde terminaremos, lo más cercano que se me ocurre es la pronta decadencia como humanidad.

    Saludos.

  11. ¿Por qué debo preguntarle al hombre postmoderno cual es el sentido de la vida? Seria lo mismo que preguntar a los románticos sobre el amor.
    Hay preguntas que cada uno debe dejar que se formulen en lo más profundo de su ser, donde la esencia. Escuchar su interpelación constante, esa inquietud interior que a menudo nos contraría porque pretende dejarnos en evidencia y en la intemperie. Y sobretodo respirar profundamente, vivir ávidos por encontrar esa respuesta que aguarda a cada uno, personalizada, singular.
    Más. ¿Qué oración es esa que te pone en contra de tu hermano? ¿A qué Dios le rezas si el fruto de esa plegaria es el deseo de dominación, de poder, de sometimiento del otro? No es oración, ni es ese mi Dios.
    Lo demás. Apuntas un tema importante: el pecado. Pero prefiero abordarlo desde el perdón, esto si que me fascina realmente. Es la máxima expresión del amor. El perdón habla de Dios de un modo tan radical y contundente… ¿Quien seria capaz de inventar semejante “justicia”, sino Dios? ¿Qué hombre puede renunciar a su legitimo derecho de recibir una compensación por la ofensa sufrida si no es con la ayuda de Dios?
    En fin, demasiados desvarios y mucha la tarea pendiente. Así que me reclama lo ” sin hacer” 🙂
    Pero antes, una cosa más. Preguntas: ¿le debemos las gracias también a lo cristiano? Hummm. Tu verás. Yo se las doy a Dios.

  12. Siento no haber respondido hoy. Acabo de llegar a casa, después de una jornada “misional” intensa, primero en la escuela, después formándome y para terminar el día con un precioso diálogo con unos amigos. Ahora se me echa el tiempo encima, viene a mí avisándome de que mañana continúa la intensidad y que no debo perder el norte, debo saber por qué lo hago y por q(Q)uién lo hago.
    En cualquier caso me detengo un minuto. Creo que la pregunta por el sentido de la vida es continuo, no es meramente un momento en el que me paro y pienso. A decir verdad, cada decisión tomada es una minirespuesta del estilo de “Hago esto porque creo que esto da sentido, o me hace feliz, o es lo mejor que puedo hacer”. Así entendido todo cambia. La pregunta por el sentido de la vida que hacemos, o que intento igualmente hacer supone algo así como ser consciente de todo eso, de que cada cosa que hago es una respuesta. Porque de lo contrario responderé anárquicamente, sin tener ningún horizonte, sin construir nada definido. Por eso precisamente se insiste tanto en temas como el de la confianza en uno mismo en la sociedad actual: hemos acostumbrado al hombre a que dé pasos al tuntún, sin pensar en mucho más, y ha terminado frustrado, cansado, sin sentido y por lo tanto sin confianza en sí mismo; o lo contrario, es tan ignorante de sus carencias que se cree el rey del Mambo. Por eso esta cuestión, profundamente espiritual, es tan importante.
    Dicho lo cual añado lo siguiente: cuando se intenta atacar a la religión hoy se critican siempre los mismos puntos, y luego no es escucha la réplica (que suele decir algo así como: eso que dices y de lo que te quejas, yo lo vivo de otra manera; como ocurre en el caso del perdón y del pecado). Hace falta escuchar con más apertura y examinar bien lo que nos están diciendo. Quizá sea más importante de lo que nos creemos. A mi entender dentro de la Iglesia existe tanta riqueza y pluralidad que “desde fuera” puede asustar, y por eso tienden a hacer que todos seamos de la misma manera. ¡Pues no es verdad! Dentro de la Iglesia hay personas que se confunden en algunas cosas, claro que sí; pero también hay un grandísimo sentido común, una gran experiencia de humanidad y mucho Evangelio. Y esto vale, por ejemplo, con respecto al diálogo interreligioso: los que lo critican desde fuera no son quienes se mueven y preocupan cuando toca sentarse a orar y dialogar juntos. Los de dentro tienen una visión diferente, muy alejada de tanta crítica fácil.
    Un saludo.

  13. Sólo una última cuestión. Hay veces en las que uno no halla el modo de acercarse a las cosas sino a través del camino de la crítica. No es algo premeditado, creo, responde a menudo a una cierta torpeza en la elección del itinerario, quizás a no pocos prejuicios o simplemente a la atrevida ignorancia.
    Pero me complace acoger las críticas como un acompañamiento del otro hasta la realidad que yo contemplo, si es que quiere, claro está. Si es que él es más fuerte que su torpeza, sus prejuicios o su ignorancia. Y a partir de aquí reducir las distancias que nos separan.
    En fin, siento Mambre que hayas percibido un “ataque a la religión” por mi parte, he de deciros que ha sido una agradable conversación.
    Mi agradecimiento a ambos, fraterno por supuesto. 😉

  14. Un saludo Gysue. En absoluto he percibido un “ataque” por tu parte, sinceramente. Como he dicho arriba, tu punto de vista me parece muy cercano al mío.
    Últimamente, por responsabilidades que me da la vida, pienso que la mejor crítica no es la crítica a secas, sino la que abre posibilidades de diálogo, de mejora, de superación… Algo así como ofrecer nuevas vías para desarrollar proyectos de forma conjunta.
    El diálogo, sin decir mucho más, me ha parecido estupendo y muy enriquecedor.
    Un saludo cordial.

  15. Ops! Tu pretendes critica constructiva, vamos, evaluación y propuesta de mejora, eso seria casi una autocritica. La critica a secas es aspera y a veces feroz, muy feroz, tanto que a veces me trae a la cabeza a los endemoniados que nuestro Señor liberaba. ¡Animo! pero sobretodo: PACIENCIA!
    A reveure, que el bon Deu us guardi.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s