¿Preocupados por nosotros mismos?


La pregunta de ahora mismo es posiblemente incorrecta. La etimología del verbo inicial (preocuparse) es uno de los grandes ingenios de nuestra lengua. Ingenio digo, porque se compone básicamente de un prefijo “pre” que indica antelación, y un lexema referido a una realidad concreta: la de una persona que llena, ocupa un espacio. Retomo la pregunta, ¿estamos llenos por nosotros mismos? Esto es increíble, parece evidente. Mi vida la lleno YO, mi historia la construyo YO, sólo YO puedo decidir.

Da la sensación de que tanta radicalidad en las respuestas usmean mentiras grandes. Nada es tan claro, ni siquiera yo para mí mismo. Soy un dilema, un misterio y a veces un problema para mí mismo. Quien diga lo contrario, es porque no puede reconocer que alguna vez, más de una, ha llorado en soledad, se ha inquietado por lo que le ocurre.

Puede ser verdad, quizá no toda o mentira. Pero es así. ¿Qué ocurre entonces?

Leo de nuevo fragmentos del análisis sobre la juventud. Y no hago más que preguntarme cómo se puede romper esta dinámica de preocupación individualista. Son muchos los jóvenes, según la encuesta, llenos y saciados, entre comillas lo último, de sí mismos. En castellano existe la expresión “pagados de sí mismos”, pero no sé qué quiere decir realmente. No entiendo el verbo pagados, porque nadie puede comprar su vida. Quien quiera que lo intente; el dinero se queda a las puertas de lo importante, siempre.

Bueno. ¿Preocupados “de” nosotros mismos? Cambio la pregunta. Para el informe cualquier problema que no esté directamente relacionado con “uno mismo” no existe como tal, no nos roza ni preocupa lo más mínimo. Se insiste en la insensibilización y dureza de los jóvenes, realmente, ante la pobreza, la injusticia, la mentira, la infidelidad. Se pone de manifiesto continuamente, queriendo llamar la atención de los endurecidos… pero no hay manera. Cuanto más se les dice, más se anestesian, más dormilecen los ajenos y lejanos problemas.

Y así sucesviamente.

¿Cómo mostrar entonces los problemas del mundo? Si no veo problemas, ¿cómo puedo confiar en que el rumbo del mundo, en breve en mano de estos jóvenes cuando dejen de serlo, atravesará nuevos horizontes? Si no se confía, ¿cómo puedo educar y responsabilizar? ¿En esto último está el quid? A lo mejor por eso mi vocación, para educar y responsabilizar.

Por cierto, si esto es así, ¿por qué me encuentro gente joven a mi alrededor que se cuestionan con estas cosas y se preocupan de otros, y sirven a otros, y aman de verdad…? No todos entramos en una estadística, aún siendo esta ciertamente preocupante y real. ¿Me preocupa la estadística? ¡Me alegro! ¡Señal de no estar preocupado sólo de mí mismo!

Un saludo nocturno.

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Un pensamiento en “¿Preocupados por nosotros mismos?

  1. La gente que se preocupa de otros es porque no intenta acallar esa llamada al amor. Supongo que hay gente que por no complicarse más de lo debido pone su vida en el centro de todo, así ya tienen suficiente.
    No sé, lo cierto es que es preocupante el hecho de que sólo una minoría sea la que se preocupa por los demás.

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