¿Nos abandonamos?


El título original de mi pregunta era por qué la gente abandona, lo que sea, pero por qué abandona. Me llegan noticias de personas que dejan esto o lo otro, de personas que se dejan unas a otras, e incluso de personas que se dejan a sí mismas. Cuando alguien ha encontrado, descubierto, vivido, se ha enriquecido, conocido y profundizado, sentido y gozado y entristetizo, palpado, visto o escuchado… ¿por qué lo abandona? ¿Por qué no continúa, firmemente agarrada a lo que tiene en lugar de ponerse a dar vueltas por ahí intentado conseguir otras cosas? No es cierto, para quienes lo piensen, que hay quienes dejan para poder cogerse a otras cosas. Quien deja, deja, punto. Y esto me parece misterioso, un tanto incomprensible.

Dejar, abandonar, ladear, olvidar, negar… todo me parece lo mismo. Quien deja reconoce que eso ya no es suficiente, que no era tanto como prometía o que no era lo que prometía ser. Se deja y abandona la ropa que se ha quedado pequeña. Se deja, se tira, se niega, se rompe, se quema. Cuando se hace esto se dice uno por dentro, o incluso antes: “Contigo ya no voy a tener nada que ver.” Que esto ocurra con ropa, es absolutamente comprensible. Que ocurra entre personas, no lo es tanto. Y llegar al extremo de dejarse a sí mismo, abandonarse o perder algo fundamental, me parece sucidio, locura, muerte.

Sucesivamente se han presentado hoy dos situaciones en las que esto se ha producido y me que quedado estupefacto. Pero, ¿no decía en otros tiempos que esta actividad era su vocación, su vida, su alegría de vivir? ¿No se le oía cantar de alegría cuando se presentaba la otra persona y tenían tiempo de encontrarse?

O nos precipitamos al decir lo primero, o nos precipitamos en lo segundo. Quizá sea más alentador pensar que somos ignorantes cuando hablamos y empezamos, que cuando conocemos y llevamos un tiempo. Quizá.

Hoy quisiera recordar las palabras de una película moderna: 300. Guerreros espartanos, pocos, frente a una orda de enemigos persas. Llegado el primer combate, dándose cuenta de su debilidad, se disponen a morir. Superando el primer combate con éxito, el segundo con relativa facilidad, el tercero con ingenio… todo se vuelve de diferente color. Reina en ellos el entusiasmo y contemplan que es posible que la aparente debilidad se vuelva robusta y consiga resistir, encaramar, contrarrestar… casi cualquier cosa.

Pero no todo es así se sencillo. Quiero recordar el momento de la traición. Estarán sitiados en breve, si aguardan donde siempre morirán, si dan marcha atrás en su camino, si retroceden en busca de otro paso estrecho quizá continúe la batalla en mejores condiciones para ellos. Leónidas toma la palabra y dice: “No existe esa posibilidad para nosotros.” Cuando escuchamos esto en el cine ni siquiera nos paramos a pensar en lo que ha dicho realmente. Claro, cómo no, son héroes, van a morir y saben que morirán por una causa. Ya, está visto, muy visto.

Está visto, pero necesitamos héroes. Dejar de ser héroe es negar la vida que antes llevábamos, no conseguir ese estatus de heroicidad supone abrir una posibilidad peligrosísima para la vida: la de huir, la de escapar, la de abandonar y morir. Leónidas no murió, se creó el mito.

Nada. Continuaré esta reflexión porque hoy no he respondido a mi pregunta. Me he calentado por ella y con ella, con quienes hoy abandonan sin pensar, sin querer, sin palabras y tímidamente. En el fondo abandonar es abandonarse. Pero esto otro día.

Por quienes no abandonan… esta pregunta.

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3 pensamientos en “¿Nos abandonamos?

  1. ¿Nos abandonamos?

    “personas que se dejan a sí mismas”.

    Y lo cierto es que a mi no me parece incomprensible. La gente suele dejar lo que no es de su agrado, lo que no le reporta beneficio, lo que no le gusta. Luego, si puedo encontrar respuesta a por qué dejo algo, supongo.. pienso que puede haber razones para abandonarse a sí mismo.

    Aunque abandonar a veces sirve para cambiar, para renovar, para ver desde otra perspectiva.
    Tampoco creo que sea tan negativo.

    Hay gente, que vive sin vivir en sí mismo, que vive dejando pasar la vida, sin saborearla, sin sentirla. Supongo que por haber estado alguna vez en esa situación, no me resulta tan complicado comprenderla.

    No abandona quien se compromete. Y he de decir que comprometerse, a veces parece complicado. Y comprometerse con uno mismo también.

  2. mi comentario es que yo tambien tengo un problema necesito que alguien me ayude a decidir me escapo o me suicido de mi casa quiero ser libre ,quiero trabajar de cualquier cosa tengo 17 años,que alguien me lleve a otra vida

  3. Yo creo que se abandona cuando no se fijó una meta sino se vivió la aventura por vivirla adonde llevara y cuando el rumbo que adquiere no es del todo agradable se intenta reggresar o cambiar de ruta.
    Saludos

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