Preguntarse a sí mismo

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¿Piensas antes de actuar?

Marzo 1, 2009 Publicado por mambre | Uncategorized | , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Para cuándo es la esperanza?

Para cuando van las cosas mal, y se van doblando poco a poco. Para esos momentos en los que todo parece no tener salida. Y digo parece, porque la esperanza abre todas las puertas.

Y sobre todo para los momentos en los que toca empezar algo nuevo, dar inicio a algo. Para esos momento, pido ESPERANZA para todos. ¿Para que todo vaya bien? No. Para que todo comience con fuerza, porque sin esperanza desde el inicio, nada saldrá adelante.

Os cuento algo…

… conozco personas de muchas “procedencias” y de muchos “mundos”. Pero hoy me detengo en unas especiales: las que sueñan que puede ser real desde el inicio, y no se quedan parados cuando lo creen con fuerza. Esas son las personas que tienen esperanza. Y frente a ellas, todas esas que desde el inicio ponen pegas, que no lo ven claro, que no salen de sus problemas y de las dificultades con las que aún no se han encontrado.

A pequeña escala, cada día puede acoger un gran sueño. Y no da igual con qué pie te levantes, cómo te despiertes, con qué fuerza tomes la salida del día, el surgir de un sueño.

Sinceramente. NO DEJES LA ESPERANZA PARA LOS MOMENTOS MALOS. Entonces, sólo será un parche en muchos casos. Esperanza para todos los días.

Diciembre 3, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Qué es esperar?

Adelantarse a recibir, aguardar algo o a alguien, querer que llegue un momento o persona, prever que algo va a suceder, impedirse a sí mismo quedarse parado, compartir sueños, saber que alguien llegará, vigilar y atender, conocer mejor a alguien, superar adversidades…

Noviembre 30, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , | 2 comentarios

¿Tanto, tanto?

Muchas opciones. Siempre muchas, y cada vez más. Vas a un centro comercial creyendo que vas a comprar “algo para quitar el frío del cuerpo” y tienes, en la misma sección unas veinte opciones. Todas parecen buenas. Todas magníficas.

Y vas a elegir carrera, tus estudios, elegir qué hacer con tu vida, y lo mismo: ¡cuánto donde elegir! La vida ha sido creada maravillosa, con multitud de opciones. ¿Cuál será la mejor?

Las opciones vocacionales son, sin embargo, algo atrevidas siempre. Nos dejan sin conformarnos. Miramos alrededor, vemos qué eligen los demás. Lo de “vivir vocacionalmente” no está de moda siempre, sobre todo cuando no te permite hacer cualquier cosa o elegir por elegir.

¿Por qué no poner todo bajo un único prisma? Sólo elegir tanto en cuanto me ayuda servir más al Señor. Impedir que me llene de cosas, sin más. No formar parte de la espiral de nuestra sociedad, porque sabemos bien que no todo vale igual, que no da lo mismo. No es elegir por elegir, ni dar pasos por darlos, ni porque toca… sino con un criterio fuerte: el Reino, la propia vocación, el sueño de mi vida, lo más maravilloso que soy y tengo. ¿Cómo elegir así?

Esta es la clave: optar tanto en cuanto. Y ser sincero. Porque en el “tanto en cuanto” encontraré a Dios y seré feliz, descubriré mi vocación. Estudiar “tanto en cuanto” me ayuda a vivir junto a Dios, pero si no me ayuda porque hay otra opción mejor, abandona. Dar tiempo a los demás “tanto en cuanto” me conduce a amar más y mejor, y elegir bien las personas que más me ayuda a amar. Descansar “tanto en cuanto”… ser libre, tener dinero, gastar, disfrutar de la vida… eligiendo siempre aquello que es mejor, “tanto en cuanto”.

¿Qué hay debajo de todo esto? Algo muy sencillo: Las cosas son en la medida que tienen algo con lo que las comparo y un fin. Si el fin de la persona es convertirse en uno más dentro de su sociedad, aquello que buscará sera lo que le ayude a esto. Si el fin es vocacional, vivir como cristiano… lo que haya a su alrededor tiene que estar a la altura. De lo contrario, empequeñecerá su propia llamada. ¿Para qué esto? ¿Para qué esto otro? ¿Por qué la música, por qué internet, por qué estudiar, por qué trabajar, por qué tener amigos, para qué ayudar a otros? Todo está en la medida que pongamos, en la altura del listón.

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Noviembre 26, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Cuál es mi lugar en este mundo, que es nuestro?

Enseñamos, en la escuela, dónde vivimos. A los más pequeños y a los mayores, intentamos mostrarle qué lugar ocupamos en nuestra sociedad y qué hay alrededor. Lo hacemos con mapas, con gráficos, con estadísticas. Y al final de todo esto, ¿qué lugar ocupamos realmente? ?Aquel que otros deciden o el que hemos construido nosotros?

Dicho con humor, ¿cuál de las casas de los tres certidos es la nuetra?

Para nosotros, escolapios, la casa está puesta por Dios en medio de los más pequeños.

Es así, y es un lujo.

¿Cuál es nuestro lugar en el mundo? El cielo. Puede parecer romántico y estúpido, pero no es mentira. Este es el lugar en el mundo que se nos ha prometido: Donde estén los pequeños allí estará Dios con nosotros, el Dios encarnado, el Dios de la presencia constante, el Dios de lo más bello, el Dios de lo sencillo, el Dios de la ternura y la Plenitud de su Amor. Allí, poco a poco, vamos siendo “más que profesores”, alumnos del Maestro.

Tan romántico y bonito que provoca tensión y conflictos. Vivimos en el mundo, rodeados de las mismas cosas que todos, pero no nos conformamos. Aprendemos a no convertirnos en algo más, siendo especiales en el día a día. El escolapio es mirado por todos, por niños y mayores. Precisamente son los pequeños quienes llaman la atención de sus padres cuando él está.

Todo puede convertirse, para nosotros y para todos, en “bajo y terreno” (como habla la tradición) o en un pedazo de cielo. El otro día, el despacho donde trabajo habitualmente por las tardes, cerca de la puerta del colegio, se inundó de muchachos y preguntas. Unos vienen por la tarde porque no saben qué son las potencias ni qué hacer con ellas. Otros, simplemente para dialogar. A los primeros, los trato con cercanía para que aprendan rápido, con paciencia por mi parte. Con los segundos, abro mi corazón.

Fue una conversación especial. Se preguntaban por mi vocación, y qué era aquello de la obediencia. Uno decía una cosa, otro decía otra. He sido profesor de todos los que estaban. Después de un retiro, comenzó otra relación, algo distinto. Vinieron a los grupos y luego se quedaron. Siento que para ellos, he sido “colaborador de Dios”. No comprendían por qué vamos de un lugar para otro del mundo. Al final, dijeron: “Da igual. Siempre serás el mismo, siempre enseñarás, educarás, harás bien a otros. Serás tú.” Y esto es precisamente, éste es mi lugar en el mundo: no necesito un sitio, tengo mi propia vocación.

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Noviembre 26, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

El tiempo, sobre eso, sobre el tiempo

La palabra tiempo es de lo más ambigua. Lo demuestra la vida misma. Tan pronto digo que se hace breve, como que es largo. ¿Qué es el tiempo?

A mis alumnos le explico que el tiempo es sencillamente una gran experiencia, que se inicia siendo muy pequeños, en concreto, cuando queremos revivir algo que ha sido estupendo o que queremos corregir. O, por el contrario, cuando tenemos que esperar algo que va a suceder. ¡Eso es el tiempo!

En una película encontré una frase genial: “La vida no se mide por las veces que respiro, sino por las que me quedo sin aliento“. Todos tenemos el mismo tiempo, los mismos minutos… pero parece que a unos les suceden más cosas que a otros, o que tienen tiempo para más, o que se toman la vida de forma diferente. Entonces, ¿qué quiere decir tiempo?

Cuando alguien nos pregunta por nuestra vida, no le respondemos tengo X años, X meses, X días, X horas, X minutos. Intentamos contarle lo más interesante, que es aquello que da sentido, cómo me encontré con Dios, qué estoy eligiendo para mí. No cuento los minutos cuando estoy con el amigo, paso el tiempo con él, que es entregárselo. Si cuentas los minutos, algo tienes que plantearte con tu vida.

El tiempo no es sólo el segundo. El tiempo es lo único que tengo para vivir. Y dentro de él no es que tenga que llenarlo de cosas y cosas, porque al final se convierte en vaciar mi vida, sino en saborear bien cuanto viene y cuantas oportunidades tengo. Algunos, quizá sea este el truco, por querer aprovechar el tiempo para sí mismos, terminan por dejarlo sin sentido y medio vacío. Aquí quizá tenga la clave.

Pero también existe otra parte importante: Ser consciente de que no volverá, seguro que ayuda. Tener claro, dicho de otra manera, que sólo se vive una vez. Como dice la canción.

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Noviembre 26, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Sueño o sueños?

Los sueños, sueños son. Los sueños que mueven la vida, requieren pasar tanto tiempo despierto, que al final también invitan al descanso sincero y relajado, que es el sueño que comúnmente llamamos “sueño”. Ese en el que se duerme, y donde se recupera lo vivido, pero de otra manera. No recuerdo mis sueños por la mañana, al despertar. Lo que recuerdo son los sueños que me mantienen despierto.

Buenas noches.

Noviembre 14, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

¿Me cuentan cosas de ti?

No es que me cuenten o que me dejen de contar, sino aquello que yo quiero creer.

Salgo a la calle, me encuentro con un amigo. Poco tiempo después se pone a conversar sobre las cosas del pasado. De cómo jugábamos, de cómo reíamos, de qué hacíamos en los tiempos de ocio y en los momentos de tranquilidad. Incluso de los tiempos de estudio y trabajo, porque compartíamos mucho tiempo, casi demasiado. Yo me acordaba de él como si fuera ayer la última vez que nos encontrabámos. Aunque era evidente que no era así. Le veo con su hija y mujer. ¿No es cierto que ha pasado el tiempo?

Dos pasos más allá, cinco minutos después, llega corriendo Juan, que trabaja en la tienda del barrio, para preguntarme si era… Yo le digo que sí. Y comienza a contarme… ¿No te has enterado de…? ¿No sabes que él es…? ¿Nadie te ha dicho que…?

Juan es de esas personas que te llenan la cabeza. Después de hablar con él no sabes qué pensar. Es más, no sabes si se piensa o no. Sólo he recibido, y recibido, y recibido. Y ahora estoy saturado.

Esta situación no es tan real como para que me haya pasado con un amigo de la infancia o con un tendero de nombre Juan. No sé si tengo amigos de la infancia a los que hace tiempo que no veo y que tengan una hija. No sé si algún tendero de mi barrio viejo se llama o llamaba Juan. Lo que tengo claro es que esto, a grandes rasgos es demasiado real y cotidiano.

Señor. No dejes que sean otros los que me hablen de ti con palabras vanas. Quiero escuchar tu voz, conocerte en tu palabra. Disfrutar del encuentro contigo, como con mis amigos de la infancia y de ahora, como con mis alumnos aunque tú seas el Maestro. No dejes que entre en mí algo distinto a la confianza, al amor, al Espíritu. Quiero escucharte, porque escuchar es creer.

Noviembre 12, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

Amor quiero… ¿y no sacrificios?

Esto del amor, requiere mucho sacrificio. Tú mismo. Piénsalo un rato. Pero lo de AMAR… que no me cuenten milongas, pero requiere mucho sacrificio. Un sacrificio que es entrega, que es pasión, que también es encuentro. Pero sacrificio requiere.

Acabo de encontrarme por la calle con un alumno. Se llama JJ (qué más da su nombre concreto para este blog). Iba a entrenar. Son las 21,30h. Y no había parado por casa ni un minuto desde que salió esta mañana para su universidad. Ni un minuto. Pero le gusta lo que hace. Si le preguntamos qué está pasando con su vida, él dirá probablemente que nada extraño.

Esta mañana me he encontrado con otro alumno que salía de su casa, directo al colegio. Le he preguntado qué tal. Una de esas preguntas que no valen para mucho más que para iniciar una conversación. Y en tono poco agradable, quizá medio dormido o somnoliento, me ha dicho que un día más.

Entre el primero y el segundo, ¡qué diferencia! Eso, ¿qué diferencia hay? ¿Amor tal vez, amor por lo que haces?

El amor requiere sacrificio. La cuestión es qué hay primero en la vida, qué es lo más importante y qué es lo fundamental. Si lo haces por amor, te mueves de otra manera. Si lo haces sacrificándote, todo pesa, todo cuesta. Si lo que quieres es amar… cualquier cosa será algo más para conseguir lo que deseas. Si las miras son las de la amistad, por un amigo cualquier cosa.

¡Qué tristeza la de aquellos que sólo han descubierto el sacrificio de la vida y no pueden amarla de verdad!

Noviembre 12, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , , , , | 3 comentarios

1 de noviembre de 2008

Nueva actualización de la web. No pierdas el tren de tu vida, te ayudamos a subirte en él.

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PÁGINA DE INICIO. Detenerse en los cristales.
PALABRA. Cercanía
PREGUNTA. ¿Crecer?
RELATO. Sal y luz
ACCIÓN. Pararse.  
MOMENTO. Ejercicios espirituales.

Noviembre 2, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios