Preguntarse a sí mismo

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¿Vas a venir, querida “inspiración”?

Intento escribir y no puedo. La verdad es que con poco me conformaría. No escribo libros, ni nada de eso. Pero me tomo todo como una verdadera “tarea literaria”, aunque sea un texto sencillo, un mensajito, o una pequeña reflexión. Literario en el sentido quizá más débil, en el que las palabras son importantes. O quizá en el más fuerte, donde no da igual qué se diga.

Escribo, insisto. Y no me sale. Y sé que falta inspiración. Es lo único que sé. No soy el primero al que le pasa, tampoco el último. Ni es la primera vez que a mí me ocurre, ni tampoco, espero, que sea la última. Ni siquiera sé si estoy en “medio” de estos momentos, si bien intuyo que estoy empezando tanto en la inspiración como en el sufrimiento de su ausencia. Tengo algo que decir, no sé cómo hacerlo. Tengo ganas de escribir, pero las palabras no salen como acostumbran, con fluidez y naturalidad. Releo lo que he escrito, y lo veo inconexo, sin fuerza, carente de vida. Añoro aquel momento en el que escribir era fácil, y agradezco la inspiración. Ahora que me veo solo frente al texto, sé cuánto debo a la inspiración.

Por qué se va, por qué viene. Qué hace que ahora sí, antes no y mañana quizá. Qué terrible esta dependencia, y qué admirable su cercanía.

Simplemente compartir esto. ¿Qué sucede cuando en la vida falta la inspiración, esa vida que reconocemos fácilmente? ¿No será, la falta de inspiración para el escritor, como una depresión para la gente corriente en su vida diaria? No lo sé. Sólo quizá. Pero si fuera así, creo que el problema está allí donde ponemos nuestro corazón.

Por mi parte, nada más. Soy feliz, con o sin inspiración. Y esto no es decir poco. Ya he dicho más de lo que creía que iba a decir. Pero lo digo en el sentido más amplio y grande de las palabra que he usado: las de la inspiración y las de la felicidad. Escribo por diversión, por placer, a veces por necesidades del guión que me toca vivir y de las cosas que tengo que hacer, pero no depende mi vida de cuánto escribo ni de lo que dejo de escribir. Aunque no sepa qué decir exactamente, o cómo decirlo bellamente, hay otro que da testimonio por mí. Mi vida, sin esto, tiene mucho sentido. Dios no me deja, aunque no lo sienta tan cercano como otras veces. Está. Y eso vale. Y sé que continuará impulsando con fuerza, aunque no lo sepa. Los raíles están bien puestos. No depende mi vida de si hoy siento o no siento, de si hoy estoy de esta manera o si estoy de esta otra. Los raíles están bien puestos, existe el norte, el horizonte, la luz. Los raíles que dan sentido, que conducen, que protegen… están bien puestos.

¿Los tuyos? ¿Todavía dependes de las musas? ¡Tu vida no la deberías entregar tan fácilmente!

Septiembre 28, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , | 2 comentarios

¿Cuál es la prioridad para los cristianos?

En este mismo blog hay una sección llamada “Qué te preguntas tú”. En ella, Ezequiel plantea esta pregunta, y ofrece tres posibilidades: Dios, la familia, la Iglesia. La pregunta sería, cuál de esas tres es la prioritaria para los cristianos.

No conozco, creo, a Ezequiel. Lo mejor sería valorarlo de forma personal, porque puede surgir la pregunta ante una cuestión muy concreta. Quizá un problema de horario, de diferencia de intereses, o que uno de la pareja es creyente y el otro no… No sé, puede ser por muchos motivos. Aunque es cierto que conozco a bastantes personas que se plantearían esto o que se lo están planteando de alguna manera.

A mi modo de ver, sinceramente, Dios. No sólo porque sea primero en esto, sino porque lo es en todo. Lo que pasa es que no es una escala real y paritaria. Vamos a ver. Si ponemos unos cuantos libros juntos y al lado unas cuantas peras… e intentamos ordenar todo junto, no es solucionable. No vemos cómo puede ser que vaya primero un libro o una fruta. Podemos ordenar, con diferentes criterios sin duda, libros y frutas por separado, pero no todo junto.

Y creo que esto pasa en la pregunta de Ezequiel. Con una gran salvedad: Dios está en la familia y Dios está en la Iglesia. Realmente no son tan diferentes como lo son las frutas y los libros. Lo cierto es que cuando se dedica tiempo a las cosas “sin Dios”, Dios acaba desapareciendo de ellas, o al menos no podemos verle con tanta facilidad. Para que Dios se haga presente, en nuestra mirada y en nuestra fe, o se nos muestre y podamos acceder a Él y gozar de su cercanía, en la familia y en la Iglesia, necesitamos pasar tiempo a solas en su compañía, y sólo en su compañía. Quizá a muchos esto les plantee que es “dejar” la familia y “dejar” la Iglesia por “Dios”, pero no es así. Es para recuperar lo hondo de ambas, con fuerza y con el Espíritu.

Espero que alguien más opine.

Septiembre 20, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida | , , , , , , , , , | 5 comentarios

¿A quiénes escuchas?

Es eso. Sólo una pregunta. ¿Quién permite que clave sus palabras en tu corazón?

Septiembre 9, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, preguntas, profundidad, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , | 1 comentario

¿Eres increíble?

Increíble, genial, perfecto, total, super… Un crack, único, especial, tremendo… Extraordinario, fabuloso, espectacular, sublime, fuera de serie… Asombroso, sorprendente, maravilloso, fenomenal, portentoso… Descomunal, grandioso, pasmoso, estupendo,… y más cosas…

Lo siento. No te conozco. Y no quiero conocerte. Dios eligió ser “uno de tantos”, “un hombre entre los hombres”, “habitar y poner su tienda en medio de ellos”… El don, el regalo más hermoso que Dios nos puede hacer, no nos separa del resto. Para caminar entre los hombres, para vivir como hermanos… la autenticidad es el mejor regalo. Y Dios se lo ha dado a sí mismo desde siempre, y Dios quiso compartirlo con sus hijos por siempre.

Septiembre 8, 2008 Publicado por mambre | Dios, Espíritu, Experiencias, Hijo, Jesucristo, don, escolapio, fe, humildad, iglesia, justicia, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , , | 1 comentario

¿La Iglesia es necesaria?

Creo que esta es la intención con la que pregunta snorry en la sección ¿Qué te preguntas tú?  Creo que no es una pregunta que se hace él solo, sino que son muchos los creyentes y no creyentes que mantienen esta tensión. Por empezar a clarificar puntos y responder desde mi vida, diferenciaría entre: (1) Qué entiendo por Iglesia. Aquí no siempre se es correcto en la respuesta, o sincero, o comprometido, o responsable. (2) Quién es responsable de la Iglesia. ¿Curas y demás, yo y nosotros, todos los creyentes, Dios? (3) Qué experiencia he tenido de vivir en la Iglesia. Hasta qué punto he “entrado en el hogar, en sus habitaciones, en sus dependencias, en sus lugares de descanso, en sus comedores”, como si fuera una metáfora de la casa, del hogar, del lugar donde se puede vivir. (4) ¿He escuchado la llamada a ser Iglesia?

Por mi parte, con todas estas preguntas, os ofrezco una especie de “materiales para la reflexión” que elaboramos para un retiro entre un hermano y yo. (link) Está en la página de materiales de la web de pastoral de mi centro.

Pero quiero responder. Al menos en parte, porque sería propicia para un diálogo intenso. Yo la entiendo como comunidad, en el sentido más amplio y profundo del término. No sólo como “grupito reunido” sino como humanidad convocada, por una única persona, Jesucrito, por un único Señor, el Padre, y que nos hace compartir un único Espíritu, que nos mueve, nos empuja, nos alienta, nos revela, nos ilumina y nos hace tan hermanos como santos, o santos en la medida en que vivimos la fraternidad y la comunión.

Soy parte de la Iglesia. Indiscutible. Y no cualquier parte. Cuando digo esto, no lo digo en general. Sé quién soy dentro de la Iglesia, conozco mi misión. Soy cura, sacerdote, presbítero, ministro, confesor, educador, catequista, religioso, consagrado… ¡Cuánto me ha dado! Pero no son “títulos”, sino realidades. Quizá, toda la fuerza “clarificadora e iluminadora” de estas palabras debería ser desarrollada igualmente en otros ámbitos como “laico, seglar, esposo, padre de familia, trabajador…” Porque todos somos, en cuanto somos Iglesia, iguales.

Y vuelvo a la pregunta del inicio. ¿Es la Iglesia necesaria? Estoy tentado de utilizar un “para mí sí”. Pero no lo voy a hacer. No quiero decir “para mí”, sino simplemente “sí”. Es necesaria para hacer presente el Reino, para hacer presente a Jesucristo. Porque uno solo ni puede, ni puede convertirse en Dios para otros. Porque si fuera solo no compartiría su fe, no celebraría su fe, no recibiría ningún sacramento, no sería ni acompañado por otros ni podría acompañar, no sería parte ni pertenecería a la familia de los creyentes. La Iglesia es necesaria para mostrar a Dios, para configurarlo al modo humano, entre las personas. No sólo es cuestión de “más fuerza” sino de “más vida”. No es cuestión de “más número” sino de “mayor visibilidad y significatividad”.

Claro… la Iglesia es imperfecta. Pero Dios vive en ella. Si fuera cosa de personas, una creación suya, pensaría sinceramente que … no puede ser cierto. Tiene que ser cosa de Dios, una verdadera locura, unos objetivos que son una continua llamada, un proyecto empresarial con infinitas lagunas, un atrevimiento tal que no puede significar más que una palabra: “Yo sí creo en vosotros. Cuando vosotros no creéis en vosotros mismos, aquí estoy para revelar de qué pasta estáis hechos, cuál es vuestra imagen, dónde está la vida verdadera y cómo se alcanza.” Chaval, la Iglesia es… genial (lo dejamos ahí).

Un saludo .

Septiembre 6, 2008 Publicado por mambre | Dios, Espíritu, cotidiano, cristiano, escolapio, fe, iglesia, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , , | 1 comentario

¿Por qué siento esto?

Durante el verano se suceden muchas experiencias. Algunas de ellas posibilitan un encuentro con la sociedad en la que vivimos. Como cristianos, como estudiantes jóvenes, como estudiantes universitarios, como trabajadores, en no pocos momentos sentimos que vamos y venimos por el mundo sin detenernos lo suficiente. Nos quedamos con ganas de ir más allá.

Y en verano hay jóvenes que se entregan a otras experiencias, como campamentos, colonias, cursos de formación o campos de trabajo. Y allí surge la pregunta: ¿Por qué siento esto?

Es verdad. Con las nuevas relaciones, con los nuevos objetivos, con un cambio en “lo que hacemos” también suceden otras preguntas interiormente y sentimientos que van y vienen. Y no en pocos casos se alumbra una nueva vocación. ¿Quién me causa esto? ¿Quién me ha traído aquí? ¿Qué pinto yo en todo esto? O en otros casos, ¿por qué ha estado callado hasta este momento?

Insisto, es cierto. Se descubren nuevos mundos interiores a la par que se ve el mundo que nos rodea de otra manera. Quien está delante de los niños y jóvenes, cuando habitualmente está delante de libros o apuntes, en medio de clases y trabajos de grupo, se cuestiona a sí mismo. Los niños y jóvenes suscitan preguntas, que en la oración alcanzan otra dimensión: “Señor, ¿qué quieres de mí?”

No cierres tu corazón. Ábrelo. Sé sincero. Muévete. Arriesga. Atrévete. Lánzate. Sal de tu tierra, Dios ha abierto un camino nuevo para ti.

Julio 20, 2008 Publicado por mambre | Sentimiento, Ser, Sinceridad, fe, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, vida, vocación | , , , , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Persona y circunstancias?

Yo siempre hablo de las circunstancias y de las personas. Las dos cosas unidas. Debe ser que me enseñaron en mi formación que por un lado está la propia persona, con sus historias y con sus experiencias y con sus criterios y con sus valores, pero por otro distinta aparece sus circunstancias, que es donde la persona tiene que ponerse en juego.

Un ejemplo para que se vea que esto hay que pensarlo mejor incluso de lo que yo he explicado. Una persona que sea valiente, cuando la situación cotidiana no requiera de especiales dosis de valentía bien porque no haya nada en contra, bien porque todo sea dado, no pondrá en juego aquello que es. Entonces hablaremos de la persona con normalidad. Esa misma persona en otras circunstancias: con más cosas en contra, o con más libertad, quizá se lance y se muestre de diferente manera. Es así de sencillo. Y hay que aprender a comprender ambas cosas por separado. De lo contrario perderemos las circunstancias en la persona (y nos confundiremos), o perderemos la persona en las circunstancias (y nos confundiremos igualmente).

Algunos creerán que esto es filosofía de Ortega. Pero se inventó mucho antes.

En ambas, en la persona y en las circunstancias, Dios actúa. Cuando actúa en la primera se llaman mociones, en la segunda se dice que son signos. Por medio de las dos, Dios habla. Quizá de forma social en las circunstancias, y personal en las mociones. Pero es el mismo Dios, es la misma palabra. Él nos conoce igualmente.

Febrero 3, 2008 Publicado por mambre | Confianza, Creer, Dios, Espíritu, Jesucristo, Literatura, Mediación, Sentimiento, Sinceridad, Testimonio, Unión, Verdad, camino, constancia, contradicción, cotidiano, cristiano, entrega, esperanza, fe, felicidad, jóvenes, mañana, meditar, orden, persona, personal, reflexiones, reflexión, sociedad, tiempo, vida, vocación | , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Ya pasó?

Preparamos momentos de nuestra vida con especial intensidad. Esta fiesta, este viaje, este encuentro, este fin de semana… Estamos días y días inquietos, nerviosos, buscando cosas, llamando para tener todo atado…

Llega el momento, se disfruta y pasa.

Las cosas importantes de la vida, a mi modo de ver, no se pueden dejar para los momentos pequeños. Lo importante de la vida, aquello que deberíamos cuidar y preparar y mimar con tanta intensidad debería ser aquello que intuyamos que no vaya a morir nunca, que sea eterno, para siempre, que no se pueda terminar.

“Busca lo definitivo”, es una llamada que todos tenemos en el corazón grabada. “No te conformes con lo que pasa y no da la felicidad”, es un mero aviso. “Descubre lo que no perece, lo que te hará feliz para siempre, quien no puede abandonarte, quien nunca dejará de amarte”, es el sello de nuestra humanidad nueva.

Febrero 3, 2008 Publicado por mambre | Creer, Dios, Disponibilidad, Espíritu, Imagen, Jesucristo, Mediación, Presbítero, camino, cotidiano, cristiano, don, entrega, escolapio, esperanza, espiritualidad, fe, felicidad, iglesia, meditar, mirada, misterio, muerte, oración, persona, personal, pobreza, profundidad, reflexiones, tiempo, vida, vocación | , , , | Aún no hay comentarios

¿Comerzar de nuevo?

Comenzar es empezar, dar inicio a algo, hacer que “algo” que no existe tenga vida. Eso es comenzar realmente. Si se le pone el apellido “de nuevo” como una expresión que anima el comenzar es una redundancia semántica, saca algo del contenido que el mismo verbo porta para ponerlo en evidencia.

Estos días escucho estas y otras expresiones semejantes. Llegamos de nuevo a la escuela, aquí estamos de nuevo, nos volvemos a encontrar una vez más, ahora toca empezar… y siempre con un apellido: “empezar lo que hemos dejado”. Es decir, retomar, volver a coger, re-hacer nuestro por así decir.

Lo que hoy siento es que yo, de corazón, no dejé nada en vacaciones. Que hay algo intenso dentro de mí que no puedo abandonar ni posponer, ni postergar ni olvidar. Esto, tan mío, mi vocación, me acompaña dentro y fuera de la escuela. Tanto en una como otra no estoy libre de mis contradicciones y perezas y reservas ,pero sempre, gracias a Dios, está presente y permanece.

Lo que hoy hago, por tanto, más allá de lo que siento es en todo caso desempolvar, volver a mostrar, re-velar una vez más quién soy. No es un juego semejante a “coger una cartera” o “ponerse una ropa determinada”, sino que siempre soy, de manera profunda y también palpable, aquello que yo llamo “mi vocación”, aquello que es “mi vocación” y que me constituye como persona ante Dios y ante los hombres que me rodean.

Mi vocación no es de quita y pon. Cuando estudié en su momento a Parménides, filósofo griego apasionante, entendí que “lo que es, siempre es”, y no puede dejar de ser lo que es. Si algo o alguien deja de ser “lo que es”, realmente nunca lo fue, era mera quimera, se quedó en el reino de la apariencia y de la, por tanto, falsedad. Lo que aparece no es totalmente real, es sólo una imagen. Yo quiero la chicha, la carne, la realidad.

Parménides, con aquella expresión tan sencilla y tautológica (a mis alumnos les parece ridículo tener que aprenderla y razonarla, porque ciertamente es algo tan sencillo y evidente que pueden comprender los niños) me hace pensar en lo auténtico, que decimos hoy. Lo auténtico permanece, siempre está, ni muere ni se pudre, ni la corrupción o los roedores pueden alcanzarlo. Aquello que es puede o no “estar” presente ante nuestros ojos, pero es. Y me consuela.

Me consuela pensar así, me ofrece una seguridad en el don recibido y la vida recibida que va más allá de todos los esfuerzos que realizo a diario por salvar obstáculos y evitar caídas. Es una palabra definitiva ante mi vida, que me fue descubierta y revelada, de tal manera que hoy “está” ante mis ojos porque otro me la contó con enorme sabiduría de niño.

No puedo comenzar de nuevo. A lo que voy, retomando el inicio. Es falsa la expresión. La llamada, más abundante aún y más clave, sigue siendo “nacer de nuevo”. No es retomar, es nacer. No es recuperar tampoco un rol, es nacer. Mi vocación es para nacer de nuevo, me da la oportunidad de nacer de nuevo, me brinca la ocasión magnífica para reconocer quién ES mi Padre y vuestro Padre. Por eso soy profesor, por eso soy maestro: para no olvidar y recordarme siempre esta siempre nueva y constante llamada.

Enero 9, 2008 Publicado por mambre | Apariencia, Confianza, Creer, Dios, Donación, Hijo, Palabra de Dios, Parecer, camino, cotidiano, cristiano, don, educación, espiritualidad, fe, felicidad, mirada, misterio, persona, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sacerdote, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios