Preguntarse a sí mismo

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¿Nos vamos todos juntos?

Vivo en Alcalá. En el colegio tenemos grupos de fe, desde los 11 años o así. Somos un gran equipo de catequistas y este año vamos a más.

Ayer mismo se me ocurrió que podíamos decorar los locales del colegio a nuestra manera y con nuestros recursos. Y me pareció que era cosa de todos. Luego si es cosa de todos, todos tendríamos que participar, e ir a los sitios, y comprar. Y como es cosa de todos, mejor que distribuirse tareas… ¡hacerlo todos juntos! Todos juntos a por unos sencillos muebles, todos juntos a por cajas, todos juntos a limpiar… todos juntos a lo que sea.

Pues bien. Esto que es un sueño, que se puede realizar sin duda alguna, tiene sus complicaciones. No todos tienen coche, evidentemente. Y aunque contemos sólo con los catequistas y los mayores (que ya no son alumnos del colegio básicamente, porque están en estudios superiores)… ¡es complicado!

Y qué más da. Pero me da rabia que algunos se fijen más en los problemas que en los sueños; que dejen de soñar y creer en los proyectos sencillos, que pongan dificultades porque esto y porque esto otro. Es evidente. Siempre hay dificultades, siempre las habrá.

Yo me quedo con los sueños.

Agosto 19, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Tensiones, malos rollos, problemas?

Pues claro. Son parte de la vida, y además importante. Parece mentira que no lo sepas aún. Cuanto más cerca estás de una persona, tienes más posibilidades de “roce” y el “roce” hace el cariño pero también se ven más claramente las diferencias.

Me parece que aquellos que son “muy amigos” de las personas que no tienen cerca es porque tienen todavía demasiadas “aristas” que tienen que ser pulidas. Es un regalo poder tener personas tan próximas que se rocen con nosotros y nos vayan limando y puliendo. Es un regalo, pero qué fastidio. Es cierto. Tan cercanas que gozan con nosotros de cosas únicas, pero también se rozan con cosas únicas.

Creo que la metáfora es muy clara. La vida comunitaria, la vida en pareja, la vida compartida realmente con los demás “nos pule”. De alguna manera, ¡qué fastidio!, les corresponde sólo a ellos el privilegio de sacar lo mejor de nosotros mismos. Y eso conlleva, ¡qué fastidio y qué desgracia!, enfrentarnos de vez en cuando, discutir de vez en cuando, enfadarse de vez en cuando, sentirse molesto de vez en cuando.

Pero vamos… que lo importante viene después. ¿Alguien aprovecha ese momento para ser consciente de lo que le sucede? ¿Alguien se pone a hablar, buscando tiempo y lugar apropiado para ello, después de la tempestad? ¿Alguien… sabe aprovechar este momento?

La tempestad… la calma y el sosiego.

En el Evangelio, un capítulo entero del Evangelio de Mateo… va sobre esto. ¿Cuál?

Agosto 18, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Responder a la llamada de Dios? (1)

Para entrar en una alianza y pertenecer a un nuevo pueblo, a una comunidad con nuevos valores, hay que dejar otro pueblo, el de aquellos con lo sque se viviía hsat aahora según otros valores y otras normas: valores familiares tradicionales, riquezas, posesiones,p restigio social, revolución, droga, delincuencia, poco importa. Este paso de un pueblo a otro puede ser un desgarramiento que implique sufrimientos y que la mayoría d elas veces tarda mucho tiempo en realizarse. Y muchos no llegan a hacerlo porque no quieren escoger ni cortar. Tienen un pie en cada campo y viven negociando, sin llegar a encontrar su propia identidad.

Para seguir la llamda a vivir en comunidad, hay que saber elegir. La experiencia fundamental es un don de Dios, que tal vez llega a la persona por sorpresa. Pero esta experiencia es frágil como una semilla plantada en la tierra. Hay que saber sacar las consecuencias de esta experiencia inicial y eliminar ciertos valores para elegir otros nuevos. Así, poco a poco, se orienta uno hacia una opción positiva y definitiva por la comunidad.

Algunos huyen del compromiso porque tienen miedo de que, al establecerse en una tierra, se estreche su libertad y no puedan ya mirar a otra parte. ¡También es verdad que casándose con una mujer se renuncia a millones de ellas! ¡Esto limita el campo de la libertad! Pero nuestra libertad no crece de una forma abstracta, sino en una tierra particular y con personas concretas. Interiormente no se puede crecer si uno no se compromete con y ante otros. Todos tenemos que pasar por una cierta muerte y por un momento de dolor cuando elegimos y comenzamosa echar raíces: nos lamentamos de lo que hemos dejado.

Pero muchos no se dan cuentad e que, dándolo todo para seguir a Jesús y vivir en comunidad, reciben el ciento por uno: Jesús dijo: “Yo os aseguro, nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora, en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna” (Mc 10,29)

Junio 1, 2008 Publicado por mambre | fe, reflexión, vida, vocación | , , , , , , , , | 1 comentario

¿Llamados… ?

Jesús miró al joven y le amó. Le dijo: “Una cosa te falta; anda, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres…; luego, ven y sígueme” (Mc 10,21). Pero el joven no tuvo confianza; tuvo miedo porqu ehabía puesto su seguridad en las riquezas. Y por que tenía mucho, se marchó triste.

La llamada es una invitación: “Ven y sígueme.” En principio no es una invitación a la generosidad, sino a un reencuentro con el amor. Luego la persona encuentra a otros que son llamadso también, y comienzan a vivir en comunidad.

He conocido cierto número de personas que, viendo una comunidad, han sentido interiormente y con una gran certeza que su felicidad estaba allí, aun cuando nada les atraía en la comunidad: ni los miembros, ni el modo de vida, ni el lugar. Por tanto, sabían que su lugar era ése.

Este tipo de experiencia es muy a menudo una auténtica llamada de Dios, que deberá ser confirmada, por supuesto, en la comunidad durante un tiempo de prueba.

(Jean Vanier, “La comunidad. Lugar del perdón y de la fiesta.”, PPC 1998, p 83)

Junio 1, 2008 Publicado por mambre | Conciencia, Confianza, Palabra de Dios, Ven y Sígueme, comunidad, escolapio, fe, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Signos de salud comunitaria?

Cuando las personas rehúsan ir a las reuniones y no hay lugar para el diálogo, cuando tienen miedo de expresar lo que sienten y el grupo está dominado por una fuerte personalidad que se impide la libertad de expresión, cuando en lugar de participar en las actividades comunitarias se úye hacia actividades exteriores, la comunidad está en peligro; no es ya una “casa propia” sino un hotel-restaurante. Cuando las personas de una comunidad no están contetas de estar juntas, de vivir, de rezar, de actuar juntas, sino que buscan constantemente compensaciones en el exterior, cuando hablan de otro tiempo de sí mismas y de sus dificultades más que su ideal de vida y de la manera de responder a gritos de los pobres, hay un signo de muerte.

Cuando una comunidad tiene buena salud, es un polo de atracción. Los jóvenes se comprometen con ella y los visitantes se sienten a gusto. Cuando una comunidad empieza a tener miedo de acoger a visitantes y a personas nuevas, cuando empieza a establecer tantas restricciones, a reclamar tantas garantías que prácticamente no puede venir nadie más, cuando empieza a expulsar de su seno a las personas más débiles y difíciles, a los ancianos, a los enfermos, etc., es mala señal. Ya no es una comunidad; se convierte en un equipo de trabajo más o menos eficaz.

También es mala señal cuando una comunidad busca estructurarse de modo qeu tenga una seguridad total respecto al povenir, por ejemplo cuando tiene mucho dinero en el banco. Poco a poco elimina todos los elementos de riesgo y ya no necesita la ayuda de Dios. Deja de ser pobre.

La salud de una comunidad se revela a través de la forma de acoger a los visitantes inesperados o al pobre, a través de la alegría y de la sencillez de los miembros entre sí, a través de su confianza en los momentos difíciles, a través de una cierta creatividad para responder a las necesidades de los pobres. Se revela sobre todo a través del amor y de la fidelidad a los fines esenciales de la comunidad: la presencia ante Dios y ante los pobres.

Para una comunidad es importante descubrir en sí misma las señalse de su desvenencia o de su profundización. De vez en cuando la comunidad tiene que preguntarse para saber en qué momento se encuentra. Esto no siempre es fácil, pues es necesario aprender a pasar por las pruebas, incluso frente a señales de vida y de muerte, que es necesario discernir.

Junio 1, 2008 Publicado por mambre | Acoger, Casa, Confianza, Espíritu, amor, comunidad, conexión, don, espiritualidad, vocación | , , , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Comunidad de fe o Grupo de crecimiento?

Muchos entran en grupos para ser formados en tal o cual espiritualidad, o para adquirir determinados conocimientos sobre Dios y el hombre. Esto no es la comunidad, es un colegio. Será una comunidad cuando comiencen a amarse unos a otros y a preocuparse por el crecimiento de cada uno.

Esther de Waal escribe con respecto a la regla de San Benito: ” Es chocante ver cómo el abad y el ecónomo del monasterio tienen un cuidado constante por los hermanos, por cada uno en particular, en su unicidad, más que por la comunidad en bloque, ideal que parece que da vergüenza a la ideología contemporánea. La vida en común no es una idea abstracta o un idealismo. Sin duda, san Benito habría apreciado el aforismo de Dietrich Bonhoeffer: “Aquel que ama a la comunidad la destruye; el que ama a los hermanos es el que verdaderamente la construye.”

(Jean Vanier, “La comunidad. Lugar del perdón y de la fiesta.”, PPC 1998, p.31)

Junio 1, 2008 Publicado por mambre | Casa, comunidad, personal, reflexión, vida, vocación | , , , , , , , , , , | 5 comentarios

¿Por qué me ayudas?

Llevo días pensando en esto. Os cuento. El martes por la tarde tenía que hacer algo. Sé que hay personas con quienes puedo hablar para comentarles lo que necesito o si pueden ayudarme, y otras con las que, por lo que sea, no tengo valor a comentarlo. Quizá sea el miedo a un posible rechazo, a que no puedan, o a que yo entienda que están poniendo excusas para no mojarse. La verdad es que comprendo, casi instintivamente, que hay personas que sí y otras que no. Pero no sólo me pasa a mí, sino también a los demás. Cuando he compartido esto, todos me han dicho algo por el estilo.

Pero bueno. Después de esta reflexión apunto que me sorprendió la presencia de alguien. Insisto en lo anterior: hay personas a las que con sólo mirar saben que estoy liado y que echan una mano en todo cuanto puedan (he de reconocer que incluso me da vergüenza pedir algunas veces); pero lo que me sorprendió fue ver que alguien, cercano y amigo, se sumaba al plan de trabajo (uffff) sin siquiera pedirlo.

Para mí, ese día, fue una gran lección.

Febrero 8, 2008 Publicado por mambre | Conversión, Creer, Disponibilidad, Esfuerzo, Experiencias, Formación, Inesperado, Ser, Sinceridad, Testimonio, Trabajo, Verdad, acción, amistad, amor, constancia, cotidiano, cristiano, don, escucha, generosidad, justicia, jóvenes, mirada, paz, persona, personal, preguntas, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , | 1 comentario

¿Ya estamos todos?

Día 2 de febrero de 2008. Nosotros empezamos este camino el 20 de septiembre de 1998. Es decir, casi diez años hace que nos conocemos. Os hablo de mis hermanos escolapios, de unos hermanos con quienes comencé el noviciado el 20 de septiembre. Lo recuerdo perfectamente: recuerdo sus caras y la mía, recuerdo el primer saludo, la primera oración, el primer encuentro en una de las salas en las que comenzábamos a compartir por qué motivo estábamos allí, recuerdo también el primer momento en el que hablábamos de nuestra historia pasada y también recuerdo el balbuceo de nuestros sueños de futuro.

Diez años en los que, salvo uno, cada uno de nosotros ha vivido distintas cosas. Primero el noviciado, después el juniorato con sus estudios, luego las casas y colegios diferentes en los que hemos pasado momentos de todo tipo, y, cómo no, las escuelas, los niños y jóvenes, los profesores y las familias, las responsabilidades…

Ahora llegó el tiempo del ministerio presbiteral. ¡Vamos, qué nos han hecho curas a los tres! El primero al que se le regaló este don fue a mí, después a otros… y ya hemos concluído. Todos y cada uno de los que profesamos al terminar el noviciado, llenos de sueños y de esperanza, con una vida cargada de Dios pero también ingenua, hemos recibido este don.

Ahora… Ahora pensarán muchos que ya hemos terminado, que hemos alcanzado lo que queríamos. Pero se equivocan. Todos estos años han sido de aprendizaje de herramientas y de una vida que ahora tenemos que ejercitar. Es como si hubiéramos pasado diez años leyendo lo que ahora tenemos que vivir, más o menos; y digo más o menos porque siempre vendrán sorpresas, que de alguna manera conocemos y para las que estamos o deberíamos estar preparados.

Y así sucesivamente, con cada curso que empieza a caminar. Comenzamos a andar en la vida sin saber cuándo nos tocará pero deseando que llegue. Y ya llegó.

Con el último de nosotros se cierra el tiempo de la promesa y nos toca vivir del don recibido. Fue promesa para nosotros, hace diez años, que un día concreto seríamos ordenados presbíteros -curas- y ahora es realidad. ¿Nos podemos conformar con esto? Evidentemente, no. Ahora toca no vivir de sueños, sino hacer realidad; no vivir de esperanza, sino de la confianza en que esto es para siempre.

Un saludo y ánimo, no sólo para quienes son presbíteros o religiosos, sino para todos los que han vivido su vida como un sueño que Dios promete y anuncia hermosamente. Una última palabra, quizá la más importante: Jesucristo nos ha hecho suyos, pero todavía no del todo; rezo para que seamos, nosotros y cualquiera que lea esto, cada día y en lo cotidiano más fieles.

Febrero 3, 2008 Publicado por mambre | Acoger, Confianza, Dios, Disponibilidad, Donación, Espíritu, Formación, Jesucristo, Luz, Niños, Palabra de Dios, Presbítero, Regalo, Revelar, Sinceridad, Verdad, acción, amor, comunidad, constancia, cotidiano, cristiano, don, entrega, esperanza, estudio, fe, felicidad, generosidad, mal, mañana, misterio, obediencia, oración, personal, preparar, reflexión, sacerdote, sociedad, tiempo, vida, vocación | , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Soy leyenda?

Es el título de una película, cierto. Es también una historia fantástica, que nunca ha ocurrido, cierto igualmente. Es una creación ilógica, que no explica bien cómo surgió, y una vez más cierto. Pero también creo que ninguna cosa se le ocurre al ser humano al margen de la realidad, ninguna. Creo esto.

Voy a hacer una lectura metafórica. ¿No es cierto también que a veces nos sentimos solos? ¿Que entendemos que, en nuestras calles, todo ha cambiado y la situación se ha enloquecido? ¿Que vislumbramos una luz propia frente a otras oscuridades? ¿Que queremos pasear tranquilamente por un mundo justo para todos, mientras otros permanecen encerrados en sus vidas y en sus casas?

Leyenda. Soy leyenda. En esos momentos, ¿no es cierto que también es verdad que en esos momentos, igual que en la película, nos vienen continuamente recuerdos de otros instantes felices de nuestra vida?

No sabemos porqué se produce ese cambio en nosotros. En mis clases lo llamo, utilizando palabras de otros, ruptura de nivel. En la película son todos los que cambian, pero en la realidad el que “cambio” soy yo, el que varía en su forma de pensar y de vivir soy yo. Algo ha sucedido en mí que me permite “ver” con más claridad.

La lectura de hoy: A QUIENES HABITABAN SOMBRAS DE MUERTE, UNA LUZ LES BRILLÓ.

No elegimos el momento, viene solo. Es el Espíritu quien interiormente nos ilumina. Lo mejor de todo es que la esperanza surge cuando, en el rostro amigo, otro comparte lo mismo que yo llevaba callado. Otro que igualmente pasea por las mismas calles, abre su boca y dice algo que hasta entonces pensaba que era sólo mío.

A esto se le llama comunidad. Si hablásemos, si compartiésemos, si dejásemos salir el Espíritu que gime y clama en el corazón… no estaríamos solos. Él ha puesto en otros la luz que creo sólo mía en momentos de oscuridad.

Enero 27, 2008 Publicado por mambre | Conciencia, Confianza, Creer, Dios, Donación, Espíritu, Luz, Palabra de Dios, comunidad, cotidiano, educación, epifanía, esperanza, fe, justicia, jóvenes, mal, mirada, misterio, preguntas, profundidad, reflexión, sociedad, tiempo, vida, vocación | , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Disponible?

Insisto últimamente mucho en esta palabra. Creo que la vida me ha mostrado, de alguna manera me ha contado incluso a través de mis pasos, que la disponibilidad es fundamental. En el día a día redescubro mi vocación a través de la disponibilidad. Quienes me acompañan a diario durante los últimos años conocen cómo he ido respondiendo, quizá no siempre pero sí en cosas fundamentales, desde la disponibilidad a lo que los otros quieren, y esto, que al principio es simplemente obedecer, se ha hecho para mí algo fundamental.

Probablemente en estas pocas líneas no pueda recoger toda la vida que me ha dado el simple hecho de estar abierto a las propuestas de otros, manteniendo mis propios criterios. Empecé a ser profesor de algo que, si bien entraba dentro de mi lógica, no me agradaba del todo y ahora, algo más de tres años después, es un núcleo central de mi pensamiento y me ha abierto un mundo. Empecé a ser catequista de un grupo que yo creía que no era el adecuado. Esto sucedió un año, pero al año siguiente se volvió a proponer otra cosa que, una vez más, me ha dado amigos y me ha permitido encuadrar mi vocación escolapia y educadora de modo admirable. En una reunión, hace algo más de un curso, faltaba alguien para un servicio en la comunidad educativa. Me presenté voluntario. Sin duda alguna, después de contemplar el paso de los días y de los sufrimientos y alegrías, para mí está siendo de lo más enriquecedor.

Estas pequeñas cosas, que no habría hecho de no estar disponible, se están convirtiendo en el centro de mi experiencia de Dios, realidades cotidianas que transparentan palabras hermosas del Evangelio, desde el nacimiento en Belén haciéndose pequeño hasta momentos de Pascua. Parece mentira que yo, tendente siempre a la seguridad y al control haya incorporado paulatinamente este dejarme sorprender. Si yo soy capaz, cómo no van a serlo también otros.

Además adquiere nuevo realismo el Evangelio. Tanto la palabra aquella en la que un hombre estaba tirado en el camino, como la sentencia de Jesús sobre dónde reclinar la cabeza, como el hágase de María, como la escucha atenta de la voz del maestro junto al lago, como los deseos de la gente sencilla que se acerca a Jesús, como el ciego al lado del camino, como el que no podía caminar, como quien encuentra amigos… Se sitúa de forma real, porque encuentro vida de por medio. Mi vida, pero una vida que no es simplemente mía. Como dice Pedro Salinas, un mundo que miro con ojos de otro.

Enero 26, 2008 Publicado por mambre | Acoger, Confianza, Creer, Dios, Disponibilidad, Donación, Formación, Inesperado, Paciencia, Palabra de Dios, Reconocer, Revelar, Unión, acción, atrevimiento, comodidad, cotidiano, educación, escolapio, esperanza, fe, intermedio, jóvenes, meditar, obediencia, personal, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios