¿Para cuándo es la esperanza?
Para cuando van las cosas mal, y se van doblando poco a poco. Para esos momentos en los que todo parece no tener salida. Y digo parece, porque la esperanza abre todas las puertas.
Y sobre todo para los momentos en los que toca empezar algo nuevo, dar inicio a algo. Para esos momento, pido ESPERANZA para todos. ¿Para que todo vaya bien? No. Para que todo comience con fuerza, porque sin esperanza desde el inicio, nada saldrá adelante.
Os cuento algo…
… conozco personas de muchas “procedencias” y de muchos “mundos”. Pero hoy me detengo en unas especiales: las que sueñan que puede ser real desde el inicio, y no se quedan parados cuando lo creen con fuerza. Esas son las personas que tienen esperanza. Y frente a ellas, todas esas que desde el inicio ponen pegas, que no lo ven claro, que no salen de sus problemas y de las dificultades con las que aún no se han encontrado.
A pequeña escala, cada día puede acoger un gran sueño. Y no da igual con qué pie te levantes, cómo te despiertes, con qué fuerza tomes la salida del día, el surgir de un sueño.
Sinceramente. NO DEJES LA ESPERANZA PARA LOS MOMENTOS MALOS. Entonces, sólo será un parche en muchos casos. Esperanza para todos los días.
¿Tanto, tanto?
Muchas opciones. Siempre muchas, y cada vez más. Vas a un centro comercial creyendo que vas a comprar “algo para quitar el frío del cuerpo” y tienes, en la misma sección unas veinte opciones. Todas parecen buenas. Todas magníficas.
Y vas a elegir carrera, tus estudios, elegir qué hacer con tu vida, y lo mismo: ¡cuánto donde elegir! La vida ha sido creada maravillosa, con multitud de opciones. ¿Cuál será la mejor?
Las opciones vocacionales son, sin embargo, algo atrevidas siempre. Nos dejan sin conformarnos. Miramos alrededor, vemos qué eligen los demás. Lo de “vivir vocacionalmente” no está de moda siempre, sobre todo cuando no te permite hacer cualquier cosa o elegir por elegir.
¿Por qué no poner todo bajo un único prisma? Sólo elegir tanto en cuanto me ayuda servir más al Señor. Impedir que me llene de cosas, sin más. No formar parte de la espiral de nuestra sociedad, porque sabemos bien que no todo vale igual, que no da lo mismo. No es elegir por elegir, ni dar pasos por darlos, ni porque toca… sino con un criterio fuerte: el Reino, la propia vocación, el sueño de mi vida, lo más maravilloso que soy y tengo. ¿Cómo elegir así?
Esta es la clave: optar tanto en cuanto. Y ser sincero. Porque en el “tanto en cuanto” encontraré a Dios y seré feliz, descubriré mi vocación. Estudiar “tanto en cuanto” me ayuda a vivir junto a Dios, pero si no me ayuda porque hay otra opción mejor, abandona. Dar tiempo a los demás “tanto en cuanto” me conduce a amar más y mejor, y elegir bien las personas que más me ayuda a amar. Descansar “tanto en cuanto”… ser libre, tener dinero, gastar, disfrutar de la vida… eligiendo siempre aquello que es mejor, “tanto en cuanto”.
¿Qué hay debajo de todo esto? Algo muy sencillo: Las cosas son en la medida que tienen algo con lo que las comparo y un fin. Si el fin de la persona es convertirse en uno más dentro de su sociedad, aquello que buscará sera lo que le ayude a esto. Si el fin es vocacional, vivir como cristiano… lo que haya a su alrededor tiene que estar a la altura. De lo contrario, empequeñecerá su propia llamada. ¿Para qué esto? ¿Para qué esto otro? ¿Por qué la música, por qué internet, por qué estudiar, por qué trabajar, por qué tener amigos, para qué ayudar a otros? Todo está en la medida que pongamos, en la altura del listón.
¿Cuál es mi lugar en este mundo, que es nuestro?
Enseñamos, en la escuela, dónde vivimos. A los más pequeños y a los mayores, intentamos mostrarle qué lugar ocupamos en nuestra sociedad y qué hay alrededor. Lo hacemos con mapas, con gráficos, con estadísticas. Y al final de todo esto, ¿qué lugar ocupamos realmente? ?Aquel que otros deciden o el que hemos construido nosotros?
Dicho con humor, ¿cuál de las casas de los tres certidos es la nuetra?
Para nosotros, escolapios, la casa está puesta por Dios en medio de los más pequeños.
Es así, y es un lujo.
¿Cuál es nuestro lugar en el mundo? El cielo. Puede parecer romántico y estúpido, pero no es mentira. Este es el lugar en el mundo que se nos ha prometido: Donde estén los pequeños allí estará Dios con nosotros, el Dios encarnado, el Dios de la presencia constante, el Dios de lo más bello, el Dios de lo sencillo, el Dios de la ternura y la Plenitud de su Amor. Allí, poco a poco, vamos siendo “más que profesores”, alumnos del Maestro.
Tan romántico y bonito que provoca tensión y conflictos. Vivimos en el mundo, rodeados de las mismas cosas que todos, pero no nos conformamos. Aprendemos a no convertirnos en algo más, siendo especiales en el día a día. El escolapio es mirado por todos, por niños y mayores. Precisamente son los pequeños quienes llaman la atención de sus padres cuando él está.
Todo puede convertirse, para nosotros y para todos, en “bajo y terreno” (como habla la tradición) o en un pedazo de cielo. El otro día, el despacho donde trabajo habitualmente por las tardes, cerca de la puerta del colegio, se inundó de muchachos y preguntas. Unos vienen por la tarde porque no saben qué son las potencias ni qué hacer con ellas. Otros, simplemente para dialogar. A los primeros, los trato con cercanía para que aprendan rápido, con paciencia por mi parte. Con los segundos, abro mi corazón.
Fue una conversación especial. Se preguntaban por mi vocación, y qué era aquello de la obediencia. Uno decía una cosa, otro decía otra. He sido profesor de todos los que estaban. Después de un retiro, comenzó otra relación, algo distinto. Vinieron a los grupos y luego se quedaron. Siento que para ellos, he sido “colaborador de Dios”. No comprendían por qué vamos de un lugar para otro del mundo. Al final, dijeron: “Da igual. Siempre serás el mismo, siempre enseñarás, educarás, harás bien a otros. Serás tú.” Y esto es precisamente, éste es mi lugar en el mundo: no necesito un sitio, tengo mi propia vocación.
El tiempo, sobre eso, sobre el tiempo
La palabra tiempo es de lo más ambigua. Lo demuestra la vida misma. Tan pronto digo que se hace breve, como que es largo. ¿Qué es el tiempo?
A mis alumnos le explico que el tiempo es sencillamente una gran experiencia, que se inicia siendo muy pequeños, en concreto, cuando queremos revivir algo que ha sido estupendo o que queremos corregir. O, por el contrario, cuando tenemos que esperar algo que va a suceder. ¡Eso es el tiempo!
En una película encontré una frase genial: “La vida no se mide por las veces que respiro, sino por las que me quedo sin aliento“. Todos tenemos el mismo tiempo, los mismos minutos… pero parece que a unos les suceden más cosas que a otros, o que tienen tiempo para más, o que se toman la vida de forma diferente. Entonces, ¿qué quiere decir tiempo?
Cuando alguien nos pregunta por nuestra vida, no le respondemos tengo X años, X meses, X días, X horas, X minutos. Intentamos contarle lo más interesante, que es aquello que da sentido, cómo me encontré con Dios, qué estoy eligiendo para mí. No cuento los minutos cuando estoy con el amigo, paso el tiempo con él, que es entregárselo. Si cuentas los minutos, algo tienes que plantearte con tu vida.
El tiempo no es sólo el segundo. El tiempo es lo único que tengo para vivir. Y dentro de él no es que tenga que llenarlo de cosas y cosas, porque al final se convierte en vaciar mi vida, sino en saborear bien cuanto viene y cuantas oportunidades tengo. Algunos, quizá sea este el truco, por querer aprovechar el tiempo para sí mismos, terminan por dejarlo sin sentido y medio vacío. Aquí quizá tenga la clave.
Pero también existe otra parte importante: Ser consciente de que no volverá, seguro que ayuda. Tener claro, dicho de otra manera, que sólo se vive una vez. Como dice la canción.
Calasanz 2008
Gracias a todos los que creen en la educación, gracias a todos los que abren sus puertas, gracias a todos los que evangelizan por medio de las letras.
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1 de noviembre de 2008
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Artículos de la semana:
- EN PORTADA: Vivimos rodeados, en un mundo inmenso. Rodeados porque todo gira a nuestro alrededor. Todo lo creado es para nosotros, para que podamos disfrutarlo, para que nos ayude a conseguir nuestros fines. Las cosas, el tiempo, el espacio, las personas y tantos detalles de Dios. Todo es nuestro. (link)
- PALABRA, “COSAS”: Descubrimos el plástico. Fácil de formar, que casi vale para todo. Y se nos ocurrió la gran idea de empezar a crear cosas de usar y tirar. Primero las servilletas, después los cubiertos… como si todo fuera igual. Pasamos a otras cosas mayores como las bolsas de la compra, y dejamos de lado el carrito. Y luego incluso lentillas y artículos más complicados. Así sucesivamente. Las cosas son “para usarlas”, decíamos. Y es verdad. (link)
- RELATOS, “CREACIÓN”: Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era soledad caótica y las tinieblas cubrían el abismo, mientras el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas. Todo sin hacer. La luz, la tierra, el mar, los seres que en él viven, las estrellas, el mar… y el ser humano. Creados después de que todo estuviera completo y bien ordenado. Cada uno de los seres conocía su lugar, pero al ser humano lo creó libre. (link)
- PREGUNTAS: “¿MÁS Y MEJOR, SIEMPRE?”. Terminamos. Dentro de poco estará todo terminado. El profesor piensa que la tarea se acabará antes del fin de semana. Quien plancha en casa, cuando quedan sólo dos prendas, piensa que ya se terminó. Cuando estamos haciendo un trabajo con unos compañeros de clase, y sólo quedan remates… Todos pensando en el final. Y se acabó. (link)
- ACCIONES, “TANTO EN CUANTO”. Muchas opciones. Siempre muchas, y cada vez más. Vas a un centro comercial creyendo que vas a comprar “algo para quitar el frío del cuerpo” y tienes, en la misma sección unas veinte opciones. Todas parecen buenas. Todas magníficas. Y vas a elegir carrera, tus estudios, elegir qué hacer con tu vida, y lo mismo: ¡cuánto donde elegir! La vida ha sido creada maravillosa, con multitud de opciones. ¿Cuál será la mejor? (link)
- MOMENTOS, “LLAMADO A ALGO MUY GRANDE”. Un Señor que llama a sus siervos uno a uno, que los busca, dialoga con ellos. Un Señor que dedica tiempo a sus siervos, no es un señor de este mundo, es más que un amigo. A mí me explicaban así cómo era Dios cuando era niño. Pero lo comprendí de mayor. Y añadí mi propia frase: “Un Señor que me quiere tanto, sólo puede llamarme a algo grande.” (link)
5 de octubre de 2008
Nueva edición de la web
www.lineacalasanz.es
Dignidad, María, Recuperar mi dignidad, Ver más allá, Celebrar la Eucaristía.
Un saludo a todos los que la visitáis.
