Preguntarse a sí mismo

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Amor quiero… ¿y no sacrificios?

Esto del amor, requiere mucho sacrificio. Tú mismo. Piénsalo un rato. Pero lo de AMAR… que no me cuenten milongas, pero requiere mucho sacrificio. Un sacrificio que es entrega, que es pasión, que también es encuentro. Pero sacrificio requiere.

Acabo de encontrarme por la calle con un alumno. Se llama JJ (qué más da su nombre concreto para este blog). Iba a entrenar. Son las 21,30h. Y no había parado por casa ni un minuto desde que salió esta mañana para su universidad. Ni un minuto. Pero le gusta lo que hace. Si le preguntamos qué está pasando con su vida, él dirá probablemente que nada extraño.

Esta mañana me he encontrado con otro alumno que salía de su casa, directo al colegio. Le he preguntado qué tal. Una de esas preguntas que no valen para mucho más que para iniciar una conversación. Y en tono poco agradable, quizá medio dormido o somnoliento, me ha dicho que un día más.

Entre el primero y el segundo, ¡qué diferencia! Eso, ¿qué diferencia hay? ¿Amor tal vez, amor por lo que haces?

El amor requiere sacrificio. La cuestión es qué hay primero en la vida, qué es lo más importante y qué es lo fundamental. Si lo haces por amor, te mueves de otra manera. Si lo haces sacrificándote, todo pesa, todo cuesta. Si lo que quieres es amar… cualquier cosa será algo más para conseguir lo que deseas. Si las miras son las de la amistad, por un amigo cualquier cosa.

¡Qué tristeza la de aquellos que sólo han descubierto el sacrificio de la vida y no pueden amarla de verdad!

Noviembre 12, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , , , , | 3 comentarios

25 de octubre de 2008

Actualización en

www.lineacalasanz.es

Artículos de la semana:

  1. EN PORTADA: Vivimos rodeados, en un mundo inmenso. Rodeados porque todo gira a nuestro alrededor. Todo lo creado es para nosotros, para que podamos disfrutarlo, para que nos ayude a conseguir nuestros fines. Las cosas, el tiempo, el espacio, las personas y tantos detalles de Dios. Todo es nuestro. (link)
  2. PALABRA, “COSAS”: Descubrimos el plástico. Fácil de formar, que casi vale para todo. Y se nos ocurrió la gran idea de empezar a crear cosas de usar y tirar. Primero las servilletas, después los cubiertos… como si todo fuera igual. Pasamos a otras cosas mayores como las bolsas de la compra, y dejamos de lado el carrito. Y luego incluso lentillas y artículos más complicados. Así sucesivamente. Las cosas son “para usarlas”, decíamos. Y es verdad. (link) 
  3. RELATOS, “CREACIÓN”: Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era soledad caótica y las tinieblas cubrían el abismo, mientras el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas. Todo sin hacer. La luz, la tierra, el mar, los seres que en él viven, las estrellas, el mar… y el ser humano. Creados después de que todo estuviera completo y bien ordenado. Cada uno de los seres conocía su lugar, pero al ser humano lo creó libre. (link)
  4. PREGUNTAS: “¿MÁS Y MEJOR, SIEMPRE?”. Terminamos. Dentro de poco estará todo terminado. El profesor piensa que la tarea se acabará antes del fin de semana. Quien plancha en casa, cuando quedan sólo dos prendas, piensa que ya se terminó. Cuando estamos haciendo un trabajo con unos compañeros de clase, y sólo quedan remates… Todos pensando en el final. Y se acabó. (link)
  5. ACCIONES, “TANTO EN CUANTO”. Muchas opciones. Siempre muchas, y cada vez más. Vas a un centro comercial creyendo que vas a comprar “algo para quitar el frío del cuerpo” y tienes, en la misma sección unas veinte opciones. Todas parecen buenas. Todas magníficas. Y vas a elegir carrera, tus estudios, elegir qué hacer con tu vida, y lo mismo: ¡cuánto donde elegir! La vida ha sido creada maravillosa, con multitud de opciones. ¿Cuál será la mejor? (link)
  6. MOMENTOS, “LLAMADO A ALGO MUY GRANDE”. Un Señor que llama a sus siervos uno a uno, que los busca, dialoga con ellos. Un Señor que dedica tiempo a sus siervos, no es un señor de este mundo, es más que un amigo. A mí me explicaban así cómo era Dios cuando era niño. Pero lo comprendí de mayor. Y añadí mi propia frase: “Un Señor que me quiere tanto, sólo puede llamarme a algo grande.” (link)

Octubre 25, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Diversidad de amores?

¿Cuántos amores eres capaz de identificar?

Dos grandes grupos: verdaderos y falsos.

Dentro de los verdaderos: de amistad, de entrega, paternal, vocacional, servicial, de pareja, filial…

De entre los falsos: todos los anteriores, pero condenando a la persona a dejar de ser ella misma.

Septiembre 16, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , | 1 comentario

¿Por qué eres cura?

Os aseguro que es una de las preguntas que más me hacen. En dos situaciones, además, muy diferentes. O bien no me conocen de nada. O bien, tienen mucha confianza conmigo. Como podréis adivinar, las respuestas no pueden ser iguales. No es lo mismo hablar con alguien que no sé qué piensa realmente de lo que estoy diciendo, y para quien mi lenguaje es ajeno totalmente, que para una persona que, además de ser cercana a mí por lo que sea, me conoce en mi vida cotidiana.

Sinceramente, me gustaría que me lo plantease más gente, para mí es una oportunidad.

Y no tengo una respuesta clara. A los primeros les digo que sentí la llamada de Dios a la vida escolapia siendo alumno del colegio de Getafe, teniendo trato con los grupos de fe y con algún que otro escolapio y calasancia (una rama femenina de nuestra familia), que aquello me ayudó a enderezar mi camino y entonces fue cuando me planteé: “Si he cambiado yo gracias a ellos, ¿será que Dios me quiere en el mismo lugar, tomando el relevo?” Y entonces, ya en serio o medio en broma, surgió la pregunta, fui, probé, dialogué con escolapios que, gracias a Dios, me enseñaron muchas cosas y libremente vi que era mi lugar en el mundo.

Entonces es cuando me preguntan: “¿Y cómo lo sentiste?” Para mis adentros pienso: Este es el momento en el que me apetece decir: “A que mola sentir que alguien tiene un sueño para mí. Tú también lo buscas, ¿verdad? El sentido de tu vida, algo que te haga ser feliz, estar lleno…” De verdad, es uno de los momentos en los que más me doy cuenta de que todos tenemos una llamada, que Dios sueña con todos.

Lo cierto es que lo anterior, todo lo que he dicho, es verdad. Pero hay más razones. Ni mi vida, ni mucho menos toda mi historia, y ni de lejos el plan de Dios se puede reducir a lo anterior. A los segundos, a esos que digo que Dios me ha acercado de forma particular, les cuento algo mayor. Les digo, con el corazón en un puño y los pelos como escarpias, que un día que buscaba, como todos los días, algo de paz y sosiego escondiéndome un poco de mí mismo, Dios me quiso y me hizo ver que a su lado nada es comparable. Les cuento que no era un joven entre otros, porque la verdad es que era verdad que andaba metido en más líos de los que me correspondían y había dado un giro raro a mi adolescencia. Pero aquel día, entre la penumbra vislumbré una voz y una Palabra. Escuché… Y me interrumpen para preguntarme si escuché de verdad una voz. Momento en el que yo, casi tan pesadumbrado como indignado, les digo que no, que una voz en sí no, pero que sí viví que alguien me hablaba. ¿Escuché? Sí. ¿Una voz? Sí. ¿Algo extraordinario? No. Quizá tan ordinario como los impulsos del corazón, los deseos, los vértices de la propia vida y los irrenunciables que todos tenemos, pero sacados a la luz con tanta fuerza que no eran, ni de lejos, algo mío. Os aseguro, prosigo yo diciéndoles a mis amigos, que si entonces me dicen que “voy a ser cura” el primero que se ríe no soy yo, sino cualquiera que me conociera entonces. Yo no me reí.

Y aquello no se fue de mi vida. Se clavó hondamente aquella palabra, de tal manera que todo a mi alrededor era incomparable a lo vivido entonces. Por donde iba venía conmigo, no repitiéndose como el pepinillo, sino sazonando todo. Empecé a mirar de forma diferente, a sentirme diferente, a descubrir que algo particular y único, no por extraordinario sino por personal, había acontecido en mi vida. Es cierto. Los lugares por los que iba y salía no parecían los mismos. Al contrario de lo que alguno puede pensar, no condenaba por “malos” a los demás, sino más bien por “mejores” que yo. Casi todos me parecían mejores para la llamada que sentía, pero es que la llamada era mía.

Mal hubiera hecho pensando que aquello se pasaría, sin más. Hubiera perdido el tren de lo que soy ahora. Y, créeme, no quisiera saber en qué líos andaría, a estas alturas.

¿Soy mejor que otros? No. ¿Soy distinto? No demasiado. ¿Soy anormal, extraordinario, extraterrestre? Ni de lejos, y cuanta más gente conozco y situaciones aparecen ante mí, menos. ¿Soy único? Sí, como cualquier persona. Y, en parte, en esto consiste mi vocación. Como soy cura, y eso para muchos es rarísisisimo, aprovecho para decir, cuando me hacen esta pregunta, que para Dios todos somos únicos. En esto consiste la vocación. La mía, y también la tuya.

Agosto 27, 2008 Publicado por mambre | Experiencias, Por qué, cura, fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sacerdote, sociedad, vocación | , , , , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Por qué este conflicto en mi corazón?

Siempre existe un conflicto en nuestros corazones, siempre existe un alucha entre el orgullo y la humildad, el odio y el amor, el perdón y el no querer perdonar, la verdad y la mentria, la apertura y la cerrazón. todos caminamos por la senda de la liberación hacia l aunidad interior y la sanación.

Cuando las barreras comienzan a caer, nuestro corazón se revela con toda su belleza y sufrimiento. El corazón, como consecuencia de las heridas y del pecado, está lleno de tinieblas y de la necesidad de vengarse, pero también es la morada de Dios: el templo del Espíritu. No debemos tener miedo de ese corazón vulnerable, atraído por la sexualidad, y capaz de albergar odio y envidias. No debemos buscar una evasión en el poder y el conocimiento, para encontrar nuestra propia gloria e independencia. Al contrario, tenemos que dejar que Dios ocupe su lugar, lo purifique e ilumine. A medida que la piedra de nuestra tumba se va corriendo, y nuestra misión revelando, descubrimos que somos amados y perdonados; entonces por el poder del amor y del Espíritu, el sepulcro se convierte en lugar de vida. El corazón revive en la pureza. Descubrimos, por la gracia de Dios, una vida nueva, nacida del Espíritu.

Este descenso a las profundidades del corazón es un túnel de sufrimietno pero también un aliberación de amor. Es doloroso cuando las barreras del egoísmo, de la necesidad de confirmarse y ser reconocido por su propia gloria, se mueven y caen. Es una liberación cuando el niño que está en nosotros renace y el adulto egoísta muere. Jesús dice que si no cambiamos y nos hacemos como niños, no entraremos en el Reino. La revelación del amor es para ellos, y no para los sabios e inteligentes de este mundo.

Cuando vivimos de verdad según nuestro corazón, vivimos según el Espíritu que habita en nosotros. Vemos a los otros como Dios los ve, vemos sus heridas y sus sufrimientos; pero no los consideramos un problema. Vemos a Dios en ellos. Pero cuando empezamos a vivir así, sin la protección de las barreras, nos volvemos muy vulnerables y pobres. “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.” Esta pobreza se transforma en nuestra riqueza, pues, a partir de ese momento, no vivimos ya por nuestra propia gloria, sino por el amor y el poder de Dios que se manifiesta en la debilidad.

(Jean Vanier, “La comunidad. Lugar del perdón y de la fiesta.”, PPC 1998, p39-40)

Junio 1, 2008 Publicado por mambre | Confianza, Disponibilidad, Donación, Esfuerzo, Espíritu, Experiencias, Palabra de Dios, Sencillez, Unidad, comunidad, contradicción, cotidiano, fe, jóvenes, personal, pobreza, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, rutina, vida, vocación | , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Comunidad de fe o Grupo de crecimiento?

Muchos entran en grupos para ser formados en tal o cual espiritualidad, o para adquirir determinados conocimientos sobre Dios y el hombre. Esto no es la comunidad, es un colegio. Será una comunidad cuando comiencen a amarse unos a otros y a preocuparse por el crecimiento de cada uno.

Esther de Waal escribe con respecto a la regla de San Benito: ” Es chocante ver cómo el abad y el ecónomo del monasterio tienen un cuidado constante por los hermanos, por cada uno en particular, en su unicidad, más que por la comunidad en bloque, ideal que parece que da vergüenza a la ideología contemporánea. La vida en común no es una idea abstracta o un idealismo. Sin duda, san Benito habría apreciado el aforismo de Dietrich Bonhoeffer: “Aquel que ama a la comunidad la destruye; el que ama a los hermanos es el que verdaderamente la construye.”

(Jean Vanier, “La comunidad. Lugar del perdón y de la fiesta.”, PPC 1998, p.31)

Junio 1, 2008 Publicado por mambre | Casa, comunidad, personal, reflexión, vida, vocación | , , , , , , , , , , | 5 comentarios

Estar atentos al Espíritu

¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Estaré solo o con alguien? ¿Podré expresar lo que siento? ¿Me comprenderá alguien? ¿Por qué yo y no otro? ¿Para qué? ¿A dónde me llevará? ¿Seré feliz? ¿Cómo será mi vida? ¿A quién me encontraré? ¿Con quién viviré? ¿Dejaré muchas cosas? ¿Qué me llenará? ¿A quién me voy a parecer? ¿Seré importante? ¿Me conocerán? ¿Sufriré? ¿Gozaré? ¿Tendré amigos? ¿Estaré acompañado? ¿Cómo seré?

Todas y cada una de estas preguntas requieren ATENCIÓN. Son como una señal en la vida de las personas. Las lanzan al futuro. Hacen soñar a miles y miles de personas. Y hacen sufrir. Quizá algunos se lo plantean porque no saben qué sucederá. Otros se lo plantean porque comienza a intuir algo. Y requieren de una atención especial en quienes deseamos una vida cristiana, en quienes hemos conocido el Evangelio y a Jesús de Nazaret. Deseamos ser, y nos miramos en espejos que no han llegado. Pero es Espíritu susurra con una sinceridad admirable. El Espíritu hace soñar, abre caminos insospechados y pronuncia palabras admirables sobre lo que somos, sobre lo que podemos llegar a ser, sobre lo que hemos conocido y lo que desconocemos. Muchas preguntas se basan en experiencias llenas de vida o anhelantes de ella. La vida, la verdad, el bien… momentos íntimos en los que la confianza lo puede todo, circunstancias donde el tiempo se dilata tanto que desearíamos no abandonar el presente. Y nos preguntamos qué seremos, qué será de nosotros, quién -sin poder respondernos del todo- soy.

Las respuestas…. después de las preguntas. Y siempre, siempre de forma práctica, concreta, diaria y cotidiana. Las respuestas son “hago esto…”, “me atrevo a…”, “me lanzo a cumplir mi sueño”.

Para cumplir un sueño, para escuchar y estar atento al espíritu conviene estar muy despierto. Los dormidos viven en su propio mundo, dice Heráclito. Los dormidos viven en un mundo sin Espíritu, donde ellos lo llenan todo, donde son capaces de bastarse consigo mismos. En ese mundo, sin Espíritu, tampoco hay vida. En el mundo del Espíritu, donde todo se convierte en común y obliga a un diálogo permanente, la vida corre por doquier.

Mayo 28, 2008 Publicado por mambre | fe, jóvenes, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , , , , | Aún no hay comentarios

¿Acompañarte siempre?

Sí. Quisiera acompañarte siempre y hacerlo por amor. Sólo por amor. No dejarte a las puertas de ningún edificio, ni en ninguna circunstancia. Me gustaría estar contigo, compartir contigo cada instante. Contigo me siento libre y fuerte. No porque te necesite para vivir, sino porque quiero vivir así, quiero vivir contigo. No soy dependiente, no siento que me condiciones, sino que siento que contigo soy más yo mismo, infinitamente más libre.

Creo que es lo que muchos deseamos cuando encontramos a una persona especial a nuestro lado. Son deseos, sólo eso, y son irrealizables. Se quedan en el marco de lo incomparable y de los sueños. Pero son igualmente reales, igualmente amables. Es por amor, y quisiéramos que fuera así y así siempre.

Para mí es imposible aunque tiendo a ello. La separación en el espacio se convierte en recuerdo, no en olvido. La distancia parece borrarse porque te traigo a mi memoria. Con mi vida no puedo, pero mi corazón te alcanza. En definitiva, he aprendido que sin ti no quiero vivir y que la vida se torna vacía.

Lo que es imposible, como me repito constantemente, Dios lo ha hecho posible. Él, que es Amor, por amor se ha acercado al hombre de tal modo que ha dejado en nuestro corazón su sello, su marca, su escudo y su baluarte. Esto es el bautismo, la vivencia real y cotidiana de esa presencia de Dios que todo lo puede, para quien no hay barreras, para quien el amor es la primera instancia y la última porque fuera del amor no hay nada para él.

Enero 15, 2008 Publicado por mambre | Dios, Hijo, Palabra de Dios, amor, bautismo, camino, cotidiano, cristiano, fe, iglesia, jóvenes, mirada, personal, preguntas, reflexiones, reflexión, tiempo, vida, vocación | , , , , , , , | 2 comentarios