¿Llamados… ?
Jesús miró al joven y le amó. Le dijo: “Una cosa te falta; anda, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres…; luego, ven y sígueme” (Mc 10,21). Pero el joven no tuvo confianza; tuvo miedo porqu ehabía puesto su seguridad en las riquezas. Y por que tenía mucho, se marchó triste.
La llamada es una invitación: “Ven y sígueme.” En principio no es una invitación a la generosidad, sino a un reencuentro con el amor. Luego la persona encuentra a otros que son llamadso también, y comienzan a vivir en comunidad.
He conocido cierto número de personas que, viendo una comunidad, han sentido interiormente y con una gran certeza que su felicidad estaba allí, aun cuando nada les atraía en la comunidad: ni los miembros, ni el modo de vida, ni el lugar. Por tanto, sabían que su lugar era ése.
Este tipo de experiencia es muy a menudo una auténtica llamada de Dios, que deberá ser confirmada, por supuesto, en la comunidad durante un tiempo de prueba.
(Jean Vanier, “La comunidad. Lugar del perdón y de la fiesta.”, PPC 1998, p 83)
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