Preguntarse a sí mismo

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¿Si me toca la lotería?

Pues no sé qué haría. Hay tantas posibilidades para quienes tienen dinero… que se me va la cabeza pensando en cosas.

Lo que tengo claro es que no dejaría de trabajar, que no abandonaría, a pesar de los cansancios o posibles dificultades, lo que hago. Y tampoco me gustaría dejar de ser quién soy, no quisiera creer que con más dinero podría “llegar a ser” con más facilidad, como si quienes tienen dinero no pudieran. Tengo dos grandes “suertes”: haber descubierto mi vocación (escuela, escolapio, religioso y sacerdote) y saber que tengo que llegar a ser quien digo que soy (profesor, maestro, religioso y sacerdote) por mí mismo y con la ayuda de Dios, pero no del dinero, o del poder, o del prestigio… Quien soy y quien estoy llamado a ser en plenitud… está lejos de esos ídolos.

No dejaría, lo tengo claro, mi vocación.

 

Diciembre 23, 2007 - Publicado por mambre | Esfuerzo, Espíritu, Lotería, Navidad, Ser, Trabajo, acción, amor, escolapio, espiritualidad, fe, jóvenes, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , | 9 comentarios

9 comentarios »

  1. Ops! Tu reflexión me deja un poco perpleja. Si me tocara la loteria… no sé qué haria, hay tantas posibilidades para los que tienen… Pero ¿Cómo se conjuga el voto de pobreza con jugar a la loteria que a fin de cuentas no tiene otro fin que el de obtener dinero?
    Parece lícito dejar que la cabeza se pierda entre fantasias de riqueza y jugar a la generosidad extrema, compartiendo eso que nada nos ha costado, eso que nos sobra… Y si esas fantasias fueran sexuales… ¿dejariamos a nuestra cabeza divagar del mismo modo?
    A fin de cuentas si algo sancionó Jesús incansable y a lo largo de todo el Evangelio es la riqueza en todas sus versiones.
    Por cierto, feliz Navidad (:-))

    comentario por Gysue | Diciembre 25, 2007 | Responder

  2. Un saludo.
    No juego a la lotería. Era una reflexión desde todo lo que voy viendo a mi alrededor estos días.
    Creo que el Evangelio no sanciona la riqueza, sino el uso del dinero en las fórmulas antiguas (es decir, unos tienen y otros no, que era como se manejaba antiguamente).
    No sé por dónde va tu reflexión exactamente, la verdad.

    comentario por mambre | Diciembre 25, 2007 | Responder

  3. Me preguntaba con poco acierto, ya veo, si es lícito para los cristianos buscar la riqueza económica que se persigue con la loteria, si es bueno divagar y fantasear con el lujo y la fortuna, con todo lo que se pone al alcance cuando los bolsillos están repletos. Me preguntaba si no será algo “obsceno” entretenerse en lo que “haría si me tocara la loteria” cuando estamos llamados a la pobreza, a no tener donde reposar la cabeza.
    Por cierto las antiguas fórmulas del uso del dinero son exactamente la mismas que las contemporáneas: unos tienen y otros no.

    comentario por Gysue | Diciembre 28, 2007 | Responder

  4. Matizo. No estamos llamados a la pobreza por sí misma. No pierdas la cabeza en estas cosas. No es la pobreza, sino más bien la lucha contra la pobreza.

    comentario por mambre | Diciembre 28, 2007 | Responder

  5. Lo siento, no estoy del todo de acuerdo contigo. Luchar contra la pobreza es en definitiva luchar contra la injusticia, ésta es una propuesta evangélica. Una “tarea”, una mision que asumimos aquellos que optamos por servir a Dios en la construcción de su Reino. Pero la pobreza, aquella que proclamaba Francisco de Asis, el mismo Calasanz invitaba a abrazarla, a amarla,… Esa pobreza es un camino y quien lo camina no es que haya perdido la cabeza, como insinuas, sino que ha encontrado en la desposesión el modo de acercarse y amar a Jesús.

    comentario por Gysue | Diciembre 28, 2007 | Responder

  6. Un saludo cordial.
    Me alegro de las palabras que citas. Calasanz descubrió la pobreza, pero comento. Le llamamos pobreza por algo, diferenciándola de la miseria. Parece que usas “pobreza” en el mismo tono que la usó Calasanz, o Francisco de Asis o el Evangelio. Te invito a hacer la comparación.
    La pobreza del Evangelio, como la de Calasanz, se referiere a tener claro que lo que es “mío” no es sólo mío. Cuando el Evangelio nos habla de los dones o de la riqueza, sólo son condenadas en aquellos casos en los que parece que el hombre pone en ellos toda su fuerza y cree que es sólo suya, en definitiva, que no es don.
    El Evangelio o Calasanz no condena nunca a los que tienen, sino a quienes teniendo ponen toda su confianza y fe en la riqueza. En definitiva, cuando la riqueza empobrece.
    Te invito a retomar la diferencia entre pobreza y miseria. La lucha contra la miseria (pobreza, según decimos ordinariamente) es esencial al Evangelio, también como opción fundamental.
    Un saludo

    comentario por mambre | Diciembre 28, 2007 | Responder

  7. Tienes razón en que el Evangelio “sanciona” la riqueza en cuanto avaricia, codicia, egoismo, etc. pues la riqueza en si misma es neutra. Es cierto tambien que ser “rico no es pecado” ya lo dice el amigo Silvio: “Tener no es signo de malvado y no tener tampoco es signo de que acompañe la virtud…”
    No obstante muchos, en primer lugar el mismoJesús, invitan a la desposesión, a no tener, y lo hacen con gran claridad, no caben interpretaciones. Para Calasanz, tú lo sabrás mejor, es el fondo manifestación de que es el amor de Dios lo que mueve al hombre y no su propia ambición. Es la miseria quien conmueve a Calasanç en las calles de Roma, no la pobreza, ésta es uno de sus amores. Creo que esa es la diferencia que me invitas a retomar.
    En definitiva, insisto, la búsqueda de la riqueza en cuanto a patrimonio económico se refiere me parece un fin poco cristiano cuando en frente contemplo a Calasanç y su opción por los mas pobres, los mismos a los que Dios prefiere.
    Un saludo.

    comentario por Gysue | Diciembre 29, 2007 | Responder

  8. Por curiosidad, ¿qué relación tienes con los escolapios?

    comentario por mambre | Diciembre 29, 2007 | Responder

  9. Esto que preguntas no es importante.
    Lo verdaramente trascendentte es encontrar el sentido de las escrituras y de la pobreza que proclama Jesús y creo
    que Calasanz apuntó directamente al centro de ello: ” Los religiosos amarán la venerable pobreza, madre de la exquisita humildad…”
    Calasanz os invita a conocer las consecuencias de esa pobreza en la propia piel y a esto no se le pueden poner trabas ni excusas.
    Un saludo

    comentario por Gysue | Diciembre 29, 2007 | Responder


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