Preguntarse a sí mismo

Just another WordPress.com weblog

5 comentarios »

  1. :shock: Creo que parte de ser feliz (dejando de lado por un momento la pregunta de “que es la felicidad”) es precisamente quitarse las mascaras y ser sinceros con uno mismo, parte de madurar también es quitarse la mascara, parte de poner los pies en la tierra… Reconozco que es difícil, casí imposible dejar de usar mascaras, necesitas de otros para vivir, necesitas de su empatía, necesitas ser aceptado…
    Saludos

    Comentario por Sandra | Noviembre 20, 2007 | Responder

  2. Las máscaras…
    El maravilloso caballero de la armadura oxidada, solo que cambiamos armadura por máscara.

    Todos adoptamos en ciertas ocasiones alguna máscara, bien por defensa ante algo que nos puede hacer daño, bien por obtener algo al aparentar algo que no somos, bien por miedo a mostrar nuestro ser (agg ¡¡Platón!!) más íntimo…
    Para mí lo importante ha sido el darme cuenta de mis máscaras, ser consciente de ellas antes de que terminen por formar parte de mí y acabe siendo algo que verdaderamente no soy ante las personas que me rodean. Es casi imposible dejar de usarlas, como dice Sandra, pero creo que podemos intentar dejarlas a un lado en el máximo de ocasiones y mostrarnos tal y como somos, dejando a un lado apariencias absurdas que no van con nosotros, y, de esta forma, dejarnos querer o dejar que seamos aceptados por esa forma de ser. De otro modo, estarán aceptando algo que no somos.. estarán aceptando esa máscara.

    Un besito ^^

    Comentario por Natalia | Noviembre 20, 2007 | Responder

  3. “..Una consecuencia clara, de ir con máscaras por la vida: al final nadie “me” conoce, sólo conocen a la máscara; al final siento que nadie me quiere, porque si quieren a alguien es a la máscara. Y más aún: sólo me la podré quitar cuando alguien que me quiere a mí realmente me pueda decir: “No te reconozco”, “Ya no sé quién eres”. ..”

    sabes? Es cierto, si nunca muestro quien verdaderamente soy,
    nunca llegarán a conocerme.

    Pero..

    es complicado.

    Hay que armarse de valor para ser. Para no esconderte tras nada.

    Mostrarse tal cual uno es también es una manera de hacerse vulnerable..

    ..no es tan fácil quitarse las máscaras.

    un beso.

    Comentario por Laura | Noviembre 21, 2007 | Responder

  4. hola:

    sabes?, entiendo el concepto de utilizar máscaras, y ser una persona con tales características para mostrarse al mundo, y además que se auto-engaña, pero en sí, me puedes dar un ejemplo de eso por favor?

    lo pregunto porque no me ha tocado vivir eso, quizás he sido muy transparente y auténtica con los demás

    gracias

    Comentario por anais | Septiembre 18, 2008 | Responder

  5. Hola. Muchas gracias por tu aportación.

    Pongo un ejemplo. Imagina una persona sensible, con los demás y consigo misma, que se alegre con el éxito de los otros, de sus compañeros o de su familia, y que también sufra cuando otros lo pasan mal. Imagina ahora un entorno, por ejemplo su clase si es alumna o su trabajo si es ya mayor. En ese entorno quizá no se valore la “sensibilidad” de la misma manera, es más, incluso se vea bien lo contrario: ser los “guays”, los “mejores”, y por lo tanto no alegrarse con los logros de otras personas sino más bien lo contrario; y tampoco se ve bien “echar una mano” a quien lo hace mal, quizá tampoco se vea bien pisotearle, pero sí que “pasar” de alguna manera porque es “su responsabilidad”.
    En ese entorno, lo que se comunica a esta persona “sensible” es que ella es diferente. Ahora en el papel suena muy bien ser así. Pero puede suceder lo contrario precisamente, es decir, que esa persona sensible aprenda a ocultar su “sensibilidad” y a comportarse de otra manera… al modo como el resto de la gente hace.
    Esto que parece un ejemplo sin más, sucede muchas muchas veces. ¿Qué es lo que ha ocurrido? Que nuestra persona sensible no mostrará su sensibilidad, aun siendo algo maravilloso, para no sentirse “rara”. ¿Qué se ha conseguido entonces? Ocultar. ¿Cómo? Detrás de una máscara. ¿Detrás de una máscara? Sí. Detrás de su “impasividad”, de su “pasotismo”… y en casos extremos pudiendo convertirse en una persona agresiva, violenta, que pisotee a otros.
    ¿Parece increíble, no? Pues sucede. Yo doy fe de ello. Te aseguro que entre adolescentes, que por su momento vital tienden a hacer grupos estrechos y lazos fuertes en los que se van condicionando unos a otros, sucede en multitud de casos.
    Ojalá, para terminar, esto sólo fuera un ejemplo. Intenta ponerle cara, nombre, rostro, situación y te saldrá alguien conocido.
    Un saludo desde Alcalá de Henares. Voy a clase, que soy profe.

    Comentario por mambre | Septiembre 18, 2008 | Responder


Deja un comentario