Preguntarse a sí mismo

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¿Crees que eres así?

Este fin de semana he estado fuera. Uno de los diálogos más bonitos surgió, entre otras cosas, por esa pregunta: ¿Realmente crees que eres así?

Estábamos conociéndonos más, dialogando sobre nosotros mismos, y me sigue sorprendiendo que haya personas que se miran de forma diferente a como las ven los demás. Creo que muchas veces somos crueles con nosotros mismos, miramos aquello que más daño nos hace, aquello que nos hace vivir más postrados, encorvados, sin dignidad. No era el caso… pero sí se centraba demasiado en lo negativo.

¿Cómo te mira Dios? ¿Qué mirada tiene contigo? Quizá el diga más verdades que nosotros mismos.

Noviembre 25, 2007 Publicado por mambre | espiritualidad, fe, felicidad, jóvenes, personal, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | | 1 comentario

¿Eres feliz?

Creo que es de las preguntas más importantes de la vida. Pararme, mirar a mi alrededor, ver la vida que tengo y preguntarme con sinceridad. La respuesta espero que siempre sea la misma: “no”.

No me fío de quienes dicen que son felices, de quienes hablan de su vida como maravillosa y totalmente terminada. No me fío de quienes creen que lo tienen “casi todo” y con eso se conforman.

Me alegran las personas que me dicen con una sonrisa que no son felices, porque les queda mucho por aprender, mucho por trabajar, porque no miran a su alrededor y lo ven todo bonito… Me alegro con las personas que caminan, como yo, que damos pasos a diario buscando plenitud sin conformidades, sin satisfacciones, sin buscar saciarnos con lo que no puede calmar nuestra sed… Me alegro de las personas que se dan cuenta de que la persona nunca estará terminada mientras quede un paso por dar, y están contentas porque tienen fuerzas para seguir avanzando… Me alegro con las personas que no se creen perfectas y felices ya…

Esto de la felicidad es un “ya, pero todavía no”, es una paradoja de la existencia. Quienes reconocen que no lo tienen todo aprendido, siguen aprendiendo. Quienes caminan en la vida, con fuerza y dando pasos, siguen avanzando y hacen avanzar.

Los felices no son el motor del mundo. Los felices son los que están infelices, insatisfechos, insaciados, intranquilos, inquietos. Es el secreto de la vida, “están vivos, no muertos”. Los felices son los pobres, los que lloran, los que trabajan por la paz, los limpios de corazón… no los que “creen tener todo”, los que viven en alegrías quiméricas, los que están tranquilos, los que no miran el mundo.

Noviembre 24, 2007 Publicado por mambre | Uncategorized | | 1 comentario

¿Algo más que cualidades?

Entiendo que una cualidad es algo maravilloso, o no. Pero en cualquier caso defiene a la persona, porque a la persona como tal no la pueden distinguir “cantidades”. Por eso se requiere que hablemos de algo cualitativo, algo denso, algo que empapa todo. Es necesario  decir esto por muchas razones, aunque no puedo detenerme en su análisis con profundidad.

Pero no es todo lo que podemos decir. Una cualidad personal puede tornarse una experiencia de bondad o de crueldad terrible y maléfica. Esto es costoso de reconocer su tentadora ambigüedad. A Philip Morrison y a Marie Currie una misma cuestión les unía: son personas que han pasado a la historia de la humanidad definidas por una cualidad común, la inteligencia. Pero en un caso y en otro, la persona que dibuja esta “inteligencia” es diferente, y la persona que refleja es igualmente diferente. Esta equivocidad de la cualidad (llamar y tintar de diversos colores la realidad) es por lo tanto evidente, aún cuando en nuestro lenguaje cotidiano algo cualitativo parece siempre bondadoso. El creador de la bomba atómica y la excelente investigadora médica han contribuído de distinta manera a esa historia humana.

Comprendido esto, recuerdo que hay una parábola evangélica en la que Jesús narra cómo dos personas cabalgan buscando un mismo sueño: construir una casa. Ambos disponen de materiales similares y de todo el mundo. Sin embargo asientan sus edificaciones en terrenos (aun teniendo todo el mundo) dispares: por un lado la arena, por otro la roca. Matiz sublime: lo débil e incapaz de sostener; lo robusto e impenetrable. Aquí está la maravilla. La cualidad debe ser asentada. Pero siendo roca o arena, se nace.

Aún creyendo que las cualidades definen la persona, no podemos decir lo mismo (ni análogamente siquiera) de Dios. A Dios no le definen cualidades en la misma medida que a los hombres, puesto que su ser no puede negarse a sí mismo. Aquello que Dios es se muestra como huella en las personas dejando en éstas un hálito (aliento, espíritu) potente de vida, que algunos interpretan como cualidad pero va más allá de ellas, porque tiene vida por sí misma. Este don de Dios es vida de Dios en el corazón de las personas, que nunca cejará de la lucha por la bondad, la belleza, la verdad y la unidad. Explicada la diferencia, viene ahora la invitación: encuentra en tus cualidades aquello invariable que te mantiene unido a Dios, que te hace buscar la justicia y la paz, que está al servicio de los demás y los débiles… Quien construye sobre roca, no verá derribada su vida. Pase lo que pase, lo construido se mantendrá a pesar de los zarandeos, de las incomprensiones, de las luchas… No soy yo, es Cristo que vive en mí.

Descubrir las cualidades no es un ejercicio estúpido, por otro lado. Quien se asombra ante la belleza de sí mismo es como un genio capaz de las mejores fórmulas matemáticas, o el mejor de los pintores, o el escritor más locuaz. Conocer las propias cualidades (y su inevitable tendencia a la ambigüedad) es una llamada permanente a cuidad de sí mismo, a estar atento para no desaprovecharse y perderse. Es un grito hacia la responsabilidad.

Un saludo.

Noviembre 24, 2007 Publicado por mambre | camino, don, jóvenes, misterio, obediencia, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , | Aún no hay comentarios

¿Vivir al descubierto?

Es cuestión de luz y de claridad. La luz la necesito para guiar mis pasos y no provocarme en falso. La claridad, creo que es más interior, creo que es más personal y potente. Se requieren ambas. La una sin la otra se confunden porque se demandan para mostrarse diferentes.

Para descubrir la vida se requiere amor. La luz se asemeja al amor por el calor y frescura que supone su presencia. Los rayos que desprenden enlazan, se centran, tocan y languidecen pareciendo no ser eternos. Pero la huella ha sido dejada. Como ocurre con la luz, que nunca se ilumina a sí misma, el amor supone servicio. Por eso es capaz de descubrir la vida, mi vida. Empuja y sale de sí. El amor a sí mismo es como estrella que todo lo absorve y se convierte en oscuridad. Para nuestra imagen, una estrella así ha dejado de ser estrella, porque no se muestra y nadie se puede acercar. La luz no arrastra. La luz no empuja, ni absorve. La luz toca. El amor es necesario para descubrir la propia vida; sin amor la confianza es absurda e insufrible; lo mismo que sin luz. La confianza dispone las personas para abrir caminos y arriesgar, y ¿qué sería vivir al descubierto sino precisamente esto?

La claridad es distinta. Algunos conversan sobre su definición. Para mí la claridad es algo personal. Decimos si tenemos o no claridad sobre las cosas, porque es importante. Cuando todo se confunde, se junta y se desordena afirmamos con total claridad sobre la situación: “Esto no está claro.” ¿Paradójico? ¿Contradictorio? ¿Posible? Sí. Tenemos claridad sobre las cosas, sobre todo cuando están des-clarificadas. Es como si en nuestro corazón permaneciese siempre presente, pase lo que pase alrededor, la constante llamarada de la verdad. Cuando me miro a mí mismo, ocurre lo mismo. Soy capaz de decirme si están o no las cosas claras, dispuestas con orden o al margen de la verdad. ¿Paradójico? ¿Posible? Para vivir al descubierto necesito esta claridad, ahogarla o no escucharla, sería condenarme a la oscuridad. Cuando hablo o callo, esta claridad está presente. Es más, la claridad me hace vivirme con verdad, arriesgado, al límite de lo que soy y hago, vivir al descubierto, mostrando, enseñando … no cosas, sino lo que soy. De igual manera que antes decía que esta llama es complicado apagarla, igualmente creo que es igualmente complicado vivir “sin mostrarme” de alguna manera. Para algunas personas, con nombres y rostros concretos, esta claridad sirve para ordenar y mostrar orden, pero para otros esta claridad lo único que hace es transparentar vidas desordenadas, tensas, necesitadas y demandantes.

Mi vida al descubierto requiere del amor y la verdad. ¿La tuya? Yo necesito amar y decir la verdad, y confío en ser amado de verdad y que me digan la verdad con amor. ¿Te ha ocurrido alguna vez esto? ¿Has sentido la presencia de lo contrario? ¡Es aterradora!

Noviembre 24, 2007 Publicado por mambre | espiritualidad, fe, jóvenes, mirada, persona, personal, preguntas, profundidad, reflexiones, reflexión, vida, vocación | | Aún no hay comentarios

¿Escuchar un libro?

No me refiero a las nuevas tecnologías, a los audiobooks o a programas informáticos que consiguen transformar la letra escrita en letra pronunciada, sino a palabras que hablan. De aquí a un tiempo, no mucho porque soy joven, he descubierto que el Evangelio es Palabra hablada, más que escrita. Creo además que consigue llegar al corazón de cada uno de forma inigualable, es decir, que ningún libro escrito con la pretensión de conmover consigue moverme-con alguien de esta manera, que ningún artículo redactado para concienciar llega tan profundamente a mi conciencia como esta Palabra.

Hoy compartía con un grupo cómo esa Palabra se convirtió para mí en algo más que un libro. Fue una experiencia sencilla. Era adolescente y andaba yo en unos derroteros que… (mejor no recordar). En una celebración un compañero de clase salió a leer donde se lee este libro, como siempre. Y tocaba la conversión de Pablo, ese gran hombre que “montado a caballo” fue desvelado. Y tal cual, según se leía, me caía yo de mi gran juventud. Aquel, de quien hablaban, también era yo. Y no es que se leyera, es que Alguien me lo contaba. Interiormente el susto fue “tremendo”, porque me encontré conocido y querido por Dios, Dios se preocupaba por mí tanto o más que yo mismo. La experiencia es algo así como si un mudo comenzase a hablar, porque la Palabra la había oído muchas veces, pero en ninguna ocasión, hasta aquella, “me habló a mí”.

Desde entonces, aventura tras aventura. De la misma manera que no fuerzo a mis amigos a que hablen (sólo lo hago de vez en cuando con mis alumnos, y no sobre ellos, sino sobre las materias correspondientes), tampoco a Dios le exijo. Pero me siento a orar esperando esa Palabra, dándole la oportunidad de que continuemos haciendo historia juntos.

Un documento sobre Oración con el Evangelio, que hoy hemos comentado en el grupo: se llama “Lectio Divina” y está en la actualización del día 18.XI.

http://www.alcala.escolapios.es/catequiastas

Un saludo nocturno. Voy a dormir, que mañana toca escuela.

Noviembre 18, 2007 Publicado por mambre | espiritualidad, fe, jóvenes, oración, palabra, profundidad, reflexiones, reflexión, sacerdote, vida, vocación | | Aún no hay comentarios

¿Una vida diferente?

¿Una vida diferente? ¿Una vida especial? ¿Algo distinto en mí? ¿Algo especial en mi vida? ¿Ser como los demás? ¿Ser uno más? ¿Caminar como otros? ¿Hacer sus mismas cosas? ¿Elegir por mí mismo? ¿Saber elegir? ¿Tener algo donde elegir? ¿Miedo a la libertad? ¿Libertad o esclavitud? ¿Libertad o mímesis? ¿Cómo saber? ¿Cómo elegir? ¿Cómo hacer? ¿Cómo vivir? ¿Quién me ayuda? ¿Quién dice lo que tengo que hacer? ¿Quién no sabe que tiene algo que hacer? ¿Quién me apoya en mis decisiones? ¿Estaré solo cuando elija? ¿Y si me dejan tirado? ¿Y si no les gusta que tome decisiones? ¿Y si les molesta mi libertad? ¿Para qué ser libre? ¿Estoy contento con lo que tengo? ¿Estoy contento con lo que soy? ¿Me vale sólo tener cosas, tener personas? ¿Rodearme de personas libres? ¿Juntarme con personas que también deciden por sí mismas? ¿Nos podremos poner de acuerdo? ¿Y si todos queremos cosas diferentes? ¿Hacia dónde me llevan tantas preguntas? ¿Tiene sentido seguir dándole vueltas? ¿Cómo me siento después de tanta y tanta y tanta pregunta? ¿Tienen algo que ver conmigo? ¿Al final con qué me quedo? ¿Seguiré siendo igual después de preguntarme por tantas cosas? ¿Algo ha cambiado en mí?

Noviembre 17, 2007 Publicado por mambre | jóvenes, mirada, misterio, palabra, persona, personal, preguntas, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , , , , | 16 comentarios

¿Qué resuelve la violencia?

Nada. Así de sencillo.

Creo que el resto de palabras para esta pregunta sobran. Sería darle vueltas a lo mismo.

La violencia genera violencia, no soluciones reales a conflictos. Y para muestra un botón: abre el periódico, escucha las noticias, estudia historia o geografía sociopolítica, y comprobarás cómo esto es cierto.

Noviembre 17, 2007 Publicado por mambre | educación, justicia, jóvenes, mal, persona, personal, preguntas, reflexiones, reflexión, sociedad, vocación | | Aún no hay comentarios

¿Vivir la justicia?

De lo anterior, de esa preocupación por unir las propias ideas y la propia fe con la vida, nace también en otra parte de la web una iniciativa para “Vivir la justicia” que quizá alcance también a otras personas que no se consideran creyentes para reconocer que todos compartimos un mismo mundo y que este mundo es importante que sea cuidado y enriquecido con la presencia de cada uno.

Pongo la dirección web con la misma intención, animando a la participación y al comentario.

http://informadas.wordpress.com

Noviembre 16, 2007 Publicado por mambre | acción, camino, das, educación, escolapio, justicia, jóvenes, mirada, persona, personal, reflexiones, reflexión, sociedad, vida, vocación | , , , , | Aún no hay comentarios